Domingo, 20 de Septiembre de 2020

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VUELTA AL COLE

Los profesores alertan: "Queremos volver al aula con seguridad, pero es inevitable el contacto entre niños"

El personal docente, padres y expertos en salud pública consideran que las medidas no son suficientes y afrontan la vuelta al cole con incertidumbre y preocupación

Alumnos con mascarillas en las aulas.

Alumnos con mascarillas en las aulas. / Europa Press News (Getty Images)

Reducir las ratios de las clases y contratar más personal docente. Estas son las principales peticiones de la comunidad educativa. Sin un plan claro y un protocolo anticovid que llega tarde, los profesores de toda España inician la cuenta atrás para acudir a los colegios e institutos con más temor que nunca. "Estoy bastante asustada y no tenemos instrucciones claras", denuncia Virginia Ramos, profesora de inglés en primaria, en un colegio rural de Castilla La Mancha.

A pesar de las medidas que anunciaron esta semana el Ministerio de Sanidad y el de Educación en conjunto después de haberse reunido con las comunidades autónomas, a muchos docentes les parecen insuficientes y difíciles de llevar a la práctica. "En una clase de infantil con 25 niños es imposible que un solo profesor controle que no se toquen, no se abracen o no se pasen los materiales, estando en pleno periodo de socialización", relata María Domínguez, profesora de educación infantil en un centro de A Coruña.

"A los niños en esas edades les enseñamos a trabajar de forma cooperativa, a compartir los juguetes, y eso no lo vamos a poder hacer este curso. Lo veo muy contradictorio para infantil", explica María, poniendo encima de la mesa todas las contradicciones que encuentra en el plan de vuelta al cole.

Contactos fuera del aula

Por un lado, ve insuficiente la reducción de ratios para primaria e infantil que se han limitado a un máximo de 25 alumnos por clase. Coincide con Virginia en que los grupos de convivencia o 'aulas burbuja' son una buena solución, pero sostiene que "hay que tener en cuenta que no todos los colegios cuentan con aulas vacías o ubicaciones exteriores para llevar a cabo la distancia de seguridad y garantizar el contacto cero entre alumnos". Además, como ha precisado la ministra de Educación, Isabel Celaá, el servicio de comedor y las clases de apoyo funcionarán durante todo el curso académico. Y la profesora de infantil señala que "aunque se hagan turnos en los recreos o comedores y no se junten los niños de las diferentes clases, luego se van a juntar en las actividades extraescolares que siguen en pie".

Para evitar el contacto directo entre los centenares de alumnos que puede acoger un colegio, se ha establecido la entrada escalonada a los diferentes ciclos, los turnos de recreo con delimitación de parcelas en los patios, los grupos de convivencias y desdobles de clases, la asignación de asiento en comedores y transporte escolar… "Pero, quién nos asegura que estos niños no tengan contacto fuera del aula?", reflexiona el profesor de educación primaria de un centro de Albacete, Juanma Sanz.

Desde el sindicato de enseñanza ANPE, la vicepresidenta Carolina Fernández del Pino, muestra preocupación por el contacto de los alumnos de diferentes aulas en las clases de apoyo: "El problema puede surgir al tener que dar apoyo a algunos alumnos, ya que antes se juntaban varios de distintos grupos para dar estas clases de refuerzo", señala, al tiempo que subraya que "se deben evitar aglomeraciones en todo momento".

Menos ratios y más personal docente

Para este curso académico se han contratado alrededor de 40.000 docentes adicionales repartidos por todo el territorio español. Pero en la práctica y atendiendo a las condiciones epidemiológicas de las diferentes zonas y el acondicionamiento de los centros educativos, parecen no ser suficientes. El profesor de secundaria y bachillerato de un instituto de la Comunidad de Madrid, Miguel Salinas, cree que sería necesario aumentar la plantilla del profesorado como mínimo en un 25%.

"Llevamos desde junio reivindicando que se reduzcan las ratios de las clases, pero no han contratado a suficientes profesores adicionales para bajarlas más. Es imposible hacer desdobles con 30 alumnos por clase en secundaria y 35 en bachiller", y denuncia: "No hay profesores suficientes, por lo que no se pueden planificar desdobles para una educación presencial segura, y tampoco hay recursos para ampliar nuevos espacios", lamenta el profesor de secundaria.

También el secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, Francisco García, reivindica la bajada de ratios a 20 alumnos por clase en todos los territorios del Estado e incluso una reducción mayor en infantil y han exigido un plan de financiación al Ejecutivo madrileño para incorporar a más personal docente y que se garanticen los desdobles de clases.

Enfermería escolar y personal de limpieza

Además de pedir más personal docente para este nuevo curso académico, tanto docentes como expertos en salud pública coinciden en la figura de la enfermería escolar. "Una de las reivindicaciones del profesorado es contar con enfermeros o auxiliares en los colegios e institutos y es buen momento para que esto ocurra, porque una persona cualificada podría determinar si cree que los síntomas del alumno puedan ser compatibles con la enfermedad y actuar en ese caso", explica Miguel Salinas, que ve necesario un nexo entre la comunidad educativa y la atención primaria.

Por su parte, el pediatra e investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), Quique Bassat, también apuesta por la figura de la enfermería escolar, que "ha sido fundamental en las últimas décadas para el bienestar de los niños en la escuela". "Me parecería genial que el sistema público pudiera asumir la presencia de alguien que haga un buen enlace entre el sistema de salud y los habitantes de la escuela", indica.

Y la epidemióloga Andrea Burón va más allá y contempla en estos momentos que se incorpore en los centros educativos una figura responsable en términos de salud y concretamente de COVID-19 "con unos protocolos claros y una coordinación con la atención primaria para poder montar el circuito más adecuado en cada caso". "Esto pasa por tener una persona de contacto entre el centro de salud para notificar de manera rápida síntomas y saber qué casos hay que aislar inmediatamente", explica.

A María Domínguez también le preocupan las medidas de higiene, sobre todo, al tratar con niños de 3 a 6 años que necesitan ayuda constante para el lavado de manos, toma de temperatura o desinfectar los juguetes y materiales que se utilicen en el aula. Por ello, reclama refuerzos de auxiliares para que se ocupen de estas labores y personal de limpieza para desinfectar el aula con frecuencia. "Sería algo positivo contar con un enfermero o auxiliar que nos pueda ayudar con toma de temperatura que vamos a tener que hacer todas las mañanas o con el control de síntomas", propone, así como personal de limpieza "que nos ayude a desinfectar, porque tenemos que estar muy pendientes de los niños y nos vamos a pasar todo el día limpiando manos o juguetes en vez de darles una enseñanza".

Con respecto a las medidas de higiene, las autoridades anunciaron que será obligatorio el lavado de manos cinco veces al día y profesores como Virginia Ramos han desarrollado iniciativas para tratar de inculcar este hábito en sus alumnos. "Llevo unas semanas creando unos carteles con las medidas muy visuales: nos lavamos las manos, no tocamos la mascarilla, evitamos compartir el material, mantenemos la distancia… Y he comprado unos botes de gel individuales donde pondré el nombre de cada niño e irán atados a la mesa", cuenta.

¿Y qué pasa en caso de contagios?

"El riesgo cero no existe ahora mismo, ni con el COVID-19 ni con ninguna enfermedad. Lo que hay que combinar son las medidas para disminuir este riesgo y poner en la balanza el riesgo que comporta proveer de una educación de calidad a millones de niños", comenta la experta en salud pública Burón, que subraya la necesidad de tener en cuenta los datos de cada región sobre cuál es la incidencia acumulada para modular las diferentes medidas y los ratios de alumnado en función de la evolución del virus.

A colación con el protocolo de actuación en caso de contagio en una clase, en diferentes ciclos o en toda la escuela, que, en caso de no controlarse la situación, los colegios deberán cerrar, Burón alerta de la gravedad de privar de la educación de calidad a los niños. "Hemos estado meses con una generación de estudiantes estando en sus casas con una educación parcial y en todo caso desigual, y tenemos que plantearnos el impacto que esto puede tener cuando estamos hablando de a lo mejor todo un curso escolar si no se controlan los contagios", explica.

"A los epidemiólogos nos preocupa todo aquello que promueve una buena salud y la educación es un pilar fundamental. Hay que combinar fórmulas que disminuyan los posibles nuevos contagios con una educación adecuada a los diferentes cursos escolares", propone la epidemióloga, que lamenta que pueda producirse una brecha al tener que optar por la educación a distancia y online en caso de cierre de los colegios.

Brecha social en educación

"Hay que tener en cuenta las desigualdades sociales que puedan ensanchar la brecha social que hay en educación. Hay que estudiar la necesidad de cada escuela o barrio y compaginar si se plantean opciones online o formatos mixtos, que se tengan en cuenta las posibilidades reales de conciliación familiar o tema de recursos", alega Burón, que cree que es fundamental dotar a las escuelas o familias de los recursos que requiera la situación.

También el profesor de primaria Juanma Sanz considera que "el hecho de perder clase por guardar cuarentena en caso de contagios afectará tanto a la socialización del niño como a su rendimiento académico", ya que opina que las clases semipresenciales nunca podrán sustituir a las presenciales. "En general, esta situación provocará que se creen más diferencias entre unos alumnos y otros respecto a su rendimiento académico", asegura.

¿Es una opción el absentismo escolar?

Conciliación y absentismo son dos cuestiones que están muy presentes en el debate de los últimos días. Familias que no pueden conciliar el trabajo y el cuidado de los hijos, y no les queda otra opción que llevar a sus hijos a los colegios y otras que se encuentran en una posición más privilegiada y se plantean contratar profesores particulares con tal de evitar el contacto en los centros educativos.

"Conozco un caso de unas familias que se han juntado y han contratado una profesora particular para dar clase a 6 o 7 niños, y supongo que los padres que se lo puedan permitir lo harán", cuenta María Domínguez, que subraya el tema de la conciliación laboral y asegura que la mayoría de padres llevarán a sus hijos al colegio porque no les quede otra alternativa. "También son los niños los que tienen ganas de volver a las aulas y socializar porque es lo que necesitan", cuenta.

Algunos profesores descartan que se vaya a producir un número elevado de absentismo escolar, en primer lugar porque a partir de los 6 años es obligatoria la enseñanza, y por otro lado, porque no pueden perderse esta etapa de aprendizaje. "La asistencia a clase es obligatoria y un derecho de los menores. Creemos que la gran mayoría de los padres va a confiar en las medidas que se tomarán y en la profesionalidad de los docentes, que responden siempre con entrega y dedicación para preservar la calidad de la enseñanza", comenta la vicepresidenta de ANPE al respecto. Y así de contundente se muestra la profesora de inglés Virginia: "No habrá mucho absentismo, los niños necesitan volver al cole y los padres al trabajo".

En este sentido, el pediatra Quique Bassat explica los dos escenarios: "Hay mucha polarización, padres relajados que piensan que los niños no son tan vulnerables y quieren volver a la normalidad y la vuelta a las escuelas es signo de esa normalidad, y hay otro sector que esta aterrorizado ante la idea de abrir las escuelas porque piensan que eso va a hacer el último escalón hasta la crisis global".

Pero, ¿qué opinan los padres?

La preocupación por el riesgo de contagio y las medidas de seguridad que muchos consideran inciertas, hacen decantarse a algunos padres por el absentismo. Consideran que los colegios son un foco de contagio, y sobre todo, creen que la adaptación de la enseñanza en tiempos de COVID-19 para los más pequeños no es satisfactoria. "Mi hija empieza infantil este año y estoy muerta de miedo. Sin medidas de seguridad claras, siendo tan pequeños y con necesidad de apego, es imposible que se cumplan las pautas de seguridad al cien por cien", comenta una madre.

Otra está en la misma situación. Su hijo empieza el colegio este año y asume que no lo llevará: "Con mucha pena porque es una etapa muy importante, porque necesita socializar, pero mi confianza en la vuelta al cole es nula y estoy muy preocupada". "Además, qué imagen tendrá del colegio si empieza con todas estas normas y condiciones", explica.

Con dos hijos de 4 y 7 años, este padre está frustrado porque no concibe una educación "sin besos ni abrazos" como indican las medidas propuestas. "Mi hijo de cuatro pasará a segundo curso de infantil, pero será como si volviera a primero con los estragos que causó el confinamiento". Y otra madre preocupada porque su hijo de cinco años no entiende que no podrá relacionarse con sus amigos al estar en clases diferentes. "Juega a fútbol con niños de otra clase y no entiende que no podrá acercarse a ellos, ni mucho menos jugar", cuenta.

"Los profesores estamos deseando volver al aula, pero con seguridad"

Sin embargo, a pesar de las restricciones al contacto y las medidas de seguridad para iniciar una vuelta al cole segura, el personal docente y los expertos en salud pública se muestran optimistas. "Los profes estamos deseando volver al aula, porque la educación online no es enseñanza, la educación va más allá de enseñar unos contenidos", explica Virginia.

El investigador de IsGlobal considera que los colegios pueden abrir de forma segura, "siempre y cuando se sigan unas medidas lógicas de prevención y se implemente bien, asumiendo riesgos bajos". Aunque se sincera y asegura que habrá transmisión en las escuelas, pero si se respetan los protocolos, "no debería suponer un riesgo mayor que ir a hacer la compra o al gimnasio".

La epidemióloga Andrea Burón es defensora de la educación pública de calidad y considera que es la mejor herramienta para combatir las desigualdades, por lo que aboga por una vuelta al cole "de manera planificada, organizada y restringiendo las interacciones entre alumnos". "Con unos buenos planes que minimicen el riesgo, es viable una vuelta de forma presencial. No se puede justificar restringir el acceso a una educación de calidad", afirma.

"No es momento de hacer huelga"

Y aunque el personal docente apoye las reivindicaciones de garantizar una educación segura y con condiciones de trabajo dignas, creen que no es momento de embarcarse en una huelga escolar a principios de curso. "Creo que no es el momento para hacer huelga. Es momento para unirnos todos, aunque las medidas no sean las más acertadas o falten cosas, pero pensando en los niños, es importante que vayan a clase y que no puedan ir por hacer huelga es perjudicarles a ellos", explica María Domínguez.

Desde ANPE, Carolina Fernández del Pino señala que no son partidarios de convocar ni apoyar la huelga, porque "no queremos privar del derecho a la educación a nuestro alumnado en estos momentos de emergencia sanitaria tan difíciles". Y advierte que de no cumplirse las medidas "pediremos el cierre de los centros antes de poner en riesgo la salud de toda la comunidad educativa".

Sin embargo, el secretario general de Educación de CCOO ve necesaria la huelga para conseguir las reivindicaciones que garantizan una educación segura. "Es posible que si no hay condiciones en unas semanas todo se venga abajo", señala. Este lunes presentarán un plan de financiación que solvente las insuficientes medidas impuestas y darán una tregua la primera semana de clases para ver cómo se desarrolla. "Hemos pospuesto la huelga al ver el giro de timón del Gobierno, pero como no cumpla convocaremos huelgas en todo el territorio", avisa.

La vuelta al colegio es inminente y todo el personal se prepara para afrontar las primeras jornadas con optimismo y las mejores caras posibles, aunque es inevitable la incertidumbre que les acompaña en un contexto adverso y excepcional. "Nosotros queremos dar clase en las aulas, pero garantizando la seguridad de los alumnos, docentes y familias", sentencia Juanma Sanz.

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