Ciencia y tecnología

Por qué no deberías matar a estos 'mosquitos gigantes' que preservan el medioambiente

Las típulas no pueden hacer picaduras ni tampoco se alimentan de sangre, es preferible sacarlas al exterior antes que matarlas

Mosquito Gigante

Las típulas ayudan a preservar el medioambiente / Travelpix Ltd

Madrid

Con la llegada del verano, los mosquitos son unos de los grandes enemigos de la población. Esos insectos que perturban las noches con su particular zumbido y sus molestas picaduras. Sin embargo, no todos los mosquitos son peligrosos ni es necesario exterminarlos. Es el caso de la típula, conocida como "el mosquito gigante" por su gran tamaño.

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A pesar de su apodo, las típulas no pertenecen a la familia de los mosquitos, sino que forman parte de los dípteros. Estos insectos tienen un cuerpo fino y largo, al igual que sus patas. Sus alas permanecen siempre desplegadas, aunque no estén en pleno vuelo, una hazaña en la que no son demasiado hábiles.

Pueden llegar a medir entre 2 y 100 mm, aunque las que se suelen ver más a menudo tienen un tamaño que gira en torno a los 60 mm, de ahí que sean conocidas como "mosquitos gigantes". Su tamaño y su semejanza con los mosquitos, hacen que la mayoría de las personas que se encuentran con uno de estos animales tiendan a acabar con ellos.

Nada más lejos de la realidad, estos insectos son completamente inofensivos para los seres humanos puesto que no cuentan con piezas bucales para hacer picaduras, tal y cómo ha desvelado la cuenta de Twitter 'Enséñame de ciencia', quienes compartieron la foto de este insecto junto con una moneda advirtiendo de su inofensividad.

En su etapa adulta, la cual dura entre 8 y 12 días, prácticamente no se alimentan y se dedican casi por completo a la reproducción. El ovopositor de las hembras, situado en su abdomen, puede dar la impresión de tratarse de un aguijón, pero, al contrario de lo que se pueda pensar, son animales completamente inofensivos.

Las típulas no se alimentan de sangre, sino de flores y néctar; por lo tanto, no pican nunca a las personas ni les pueden transmitir enfermedades. Ayudan a la polinización y por ello es preferible sacarlas de casa antes que matarlas. Aunque la primera reacción al ver uno de estos insectos puede ser exterminarlos, no es para nada necesario. Basta con sacarlos al exterior con cuidado para evitar que pierdan algunas de sus patas con la manipulación.

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