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Qué hay que comer cuando hace frío

Un repaso a los productos de temporada y algunas ideas para cocinarlos

Naranjas, remolachas, rábanos, zanahorias... /

Si no lo has hecho ya, deberías ir despidiéndote de los tomates (que no sean raf), las cerezas, los aguacates, los espárragos o las sardinas porque, aunque técnicamente el invierno empezará el próximo 21 de diciembre, lo más importante, al final, es lo que dicen los termómetros y media España ya duerme bajo 0...

El frío y las lluvias (o la ausencia de estas) afectan a mucho a la agricultura y, por extensión, a los productos de temporada que encontramos en el mercado. También es verdad que en muchos lugares podemos comprar de todo durante todo el año, en parte gracias a la variedad de climas que hay en España (parece mentira que entre Teruel y Murcia no haya ni 400 kilómetros), pero lo ideal es ceñirse a aquellos productos de temporada que, además, proceden de zonas cercanas. De esta forma, tu compra será más sostenible y, probablemente, más barata.

Legumbres, arroz y pasta

¿Hay algo mejor para combatir el frío que un buen guiso calentito de lentejas, alubias o garbanzos? Las legumbres forman parte de la base pirámide alimentaria por méritos propios. Nos aportan buenas dosis hidratos de carbono y proteínas con un coste (tanto económico como ecológico) bastante óptimo. Pero además de comprarlas secas o ya cocidas, como todo el año, durante los meses de frío también podemos comprar habas y guisantes, ¡que también son legumbres!

Blog de Recetas de la Cadena SER

Hemos llenado este artículo de recetas (las encontrarás clicando sobre el nombre de cada producto), pero si lo prefieres puedes explorar nuestro blog.

El arroz, la pasta o las patatas también son alimentos muy nutritivos y energéticos que, por supuesto, forman parte de nuestro recetario. Una sopa de ajo, un plato de espaguetis, unas migas o una cazuela de fideos revitalizan a cualquiera, pero es recomendable no abusar de este tipo de preparaciones y, sobre todo, no olvidarse practicar deporte a menudo (aunque sea indoor).

Frutas y hortalizas

El calendario de la Fundación de la Dieta Mediterránea incluye para esta época varias verduras de hoja (acelgas, espinacas, escarola, endibias), crucíferas supersaludables (coliflor, brócoli, nabo, repollo, kale, lechuga, coles de Bruselas) y también otros clásicos de la huerta invernal (cardo, borrajas, alcachofa, puerros).

Productos que, por supuesto, debemos combinar con imprescindibles de la despensa como los ajos, las cebollas, los rábanos, las remolachas y las zanahorias. Y las calabazas, en principio, ya no le quedan muchas semanas, pero pimientos y berenjenas va a haber todo el invierno y, asados al horno, son una gran guarnición.

En cuanto a la fruta, hay que ir despidiéndose de los melones y melocotones más tardíos para abrazar con entusiasmo a las peras y las manzanas. También es el tiempo de los cítricos (naranjas, limones, mandarinas o pomelos) y el de los kiwis, la uva, las chirimoyas o los plátanos. ¡Menuda macedonia invernal, eh!

Setas (aunque haya pocas)

Está siendo un mal año para los aficionados a las setas silvestres porque hay pocas y están caras. La sequía ha hecho que, hasta hace pocas semanas, quien quisiera comer setas tuviera que recurrir a las de importación, pero si se encuentran, el sabor de rebozuelos, níscalos o pies azules bien merece un pequeño esfuerzo.

Los champiñones de cultivo también son una buena alternativo, y eso sin olvidarnos de que la temporada de trufa negra (muy extendida en Teruel, Soria, Huesca, Castellón o Barcelona, entre otras zonas) está a punto de empezar. Aderezar un plato con un poco de tuber melanosporum no supone ningún dispendio (¿1 euro por plato, quizás?) y, sin embargo, aportará un aroma insuperable.

Huevos, carne y pescado

Todos los expertos recomiendar limitar muy mucho el consumo de carnes rojas, así que puestos a elegir, es preferible recurrir a carnes blancas (como la del cerdo, la del pollo o la del pavo) y, siempre que se pueda, de animales criados en extensivo. Y el invierno también es un gran momento para disfrutar (en casa o en un buen restaurante) de la carne de caza: jabalí, liebre, becada, perdiz, ciervo...

Los huevos también son una buena fuente de proteínas y además es fácil encontrarlos ecológicos o de gallinas criadas en libertad. Pero para quien prefiera el pescado y el marisco, es un buen momento para comprar almejas y berberechos, bacalao, lubina, dorada, salmonete, mejillones, palometa, congrio o cigalas.

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