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La farmacia que cuida el alma: un malagueño en la Serranía de Cuenca

Pedro Alejo Pérez Rueda lleva casi una década como farmacéutico regente en Las Majadas donde ofrece medicamentos y consejos a sus vecinos

La farmacia que cuida el alma: la labor de un malagueño en la Serranía de Cuenca

La farmacia que cuida el alma: la labor de un malagueño en la Serranía de Cuenca

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Cuenca

“El colesterol lo tiene bien”. Así tranquiliza Pedro Alejo Pérez Rueda, el farmacéutico de Las Majadas, a una de sus vecinas. Esa es una de las labores que también desempeña este profesional. Él es el único sanitario que reside en este pueblo de Cuenca de unos 200 habitantes y sabe que, tras el mostrador de su botica, tiene estanterías con medicamentos, sí, pero también una consulta de psicología. “En una farmacia rural tenemos más tiempo y los pacientes te cuentan todos sus problemas y nos toca ejercer también de médicos y de psicólogos”, dice este malagueño cuyo ceceo contrasta con el habla menos cantarina de la Serranía de Cuenca. “En estos pueblos pequeños, venir a la farmacia es una manera de desconectar de la soledad. Te cuentan todos sus problemas y no se llevan todos los medicamentos que tienen recetados para tener la oportunidad de volver en otro momento y seguir hablando”.

De la Serranía de Ronda a la Serranía de Cuenca

Pedro lleva atendiendo la farmacia de Las Majadas más de nueve años. Es farmacéutico regente de este establecimiento ubicado en los bajos del edificio del antiguo ayuntamiento, en la calle Atanasio Lasso. Por encima, una torre con reloj sobresale en el casco urbano del pueblo. La puerta está abierta y se ve desde lejos, conforme entramos a Las Majadas dejando a la izquierda el ya cerrado restaurante Los Callejones, donde durante años ha servido pucheretes de cocido Antonio Usero. Poco después está la plaza y enfrente, subiendo una calle un poco en cuesta, la farmacia.

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“Yo soy de Alozaina”, dice Pedro, un pueblo de casitas blancas sobre un cerro y coronado por la iglesia a las puertas del Parque Natural de la Sierra de las Nieves, en Málaga. “Estaba inscrito en una bolsa de trabajo de farmacéutico regente que tenía Castilla-La Mancha para los pueblos que se quedaban sin farmacia, bien porque se jubilaba el farmacéutico o porque el farmacéutico anterior le habrían asignado una farmacia en otra comunidad y no podían venderla. Para que esos pueblos no pasaran a botiquín [sin farmacia pero con atención durante unas horas ofrecida por el farmacéutico de otra localidad] se creó esa figura del regente”.

Pedro Alejo Pérez Rueda, farmacéutico regente de Las Majadas (Cuenca), atiende a Goyo, uno de sus vecinos. / Cadena SER

Farmacéutico regente

Un papel pegado junto a la puerta anuncia que el podólogo pasará consulta el jueves a partir de las tres de la tarde. Ya en el interior encontramos el punto SIGRE para el reciclado de medicamentos y las paredes empapeladas con carteles de campañas sanitarias (revisión de la próstata) o de concienciación social (la violencia machista la paramos unidas). Los productos de parafarmacia se muestran en un expositor blanco a la derecha. Enfrente, el mostrador tras el que atiende Pedro enmarcado entre paredes de sillería y fuertes vigas de madera.

“Yo estaba trabajando como adjunto en una farmacia en Málaga cuando me llamaron para este puesto”, relata Pedro. “Fue una oportunidad que se me abrió para ser titular y conocer lo que es el día a día de una farmacia. Me lo pensé porque es un salto muy grande desde Málaga a la Serranía de Cuenca. Lo viví con ilusión y con ganas de probar. Y aquí estoy desde hace nueve años”.

Farmacia de Las Majadas (Cuenca) en la calle Atanasio Lasso. / Cadena SER

Pedro está ahora a la espera de que se resuelva el concurso sobre esta plaza de la que es regente y a la que también opta, pero no sabe qué va a pasar. Esa resolución le despejará las dudas que tiene sobre su futuro profesional: una farmacia en una localidad con más población que le permita acceder a una mayor rentabilidad o permanece en Las Majadas donde ya ha echado raíces y se siente muy querido por sus vecinos. “Lo que ocurre es que estos pueblos van perdiendo población”, dice, y apunta que, desde que él es farmacéutico “han muerto más de 30 personas, cada vez hay menos habitantes en el pueblo lo que repercute en la rentabilidad de la farmacia”.

Farmacias rurales

En la provincia de Cuenca hay 171 farmacias de las que 69 están en poblaciones de menos de 500 habitantes. “Estas farmacias cumplen una misión muy importante”, explica Luz Moya, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cuenca, “porque, muchas veces, son el único sanitario que hay en esa población, pero muchas veces les cuesta subsistir”.

Esa situación se repite en hasta 48 farmacias de la provincia catalogadas como de viabilidad económica comprometida “y que tienen que solicitar el Índice Corrector para poder cubrir sus necesidades más básicas y seguir dando el servicio a la población”, apunta Moya. El Índice Corrector es una ayuda de la Administración que, “en el mejor de los casos, supone poco más de 200 euros”, explica Moya, “una ayuda totalmente insuficiente, por lo que estas farmacias hacen verdaderos sacrificios para mantenerse con la persiana subida”.

Ángela acude a la farmacia en busca del consejo de Pedro. / Cadena SER

Un servicio esencial

En pueblos pequeños con una población muy envejecida como Las Majadas, con vecinos que toman varias pastillas cada día: protector de estómago, antidiabéticos, analgésicos, ansiolíticos, antihipertensivos, diuréticos, antiinflamatorios, vitamínicos, contar con una farmacia que atienda cada día laborable es un servicio indispensable. “Si no estuviese el farmacéutico esto sería peor”, dice Adolfo, a quien encontramos de paseo por el pueblo y que solo tiene buenas palabras para Pedro. “Es una bellísima persona”, dice, y recuerda alguno de sus consejos profesionales: “alguna vez me ha dicho que estaba un poco deshidratado, que me tomar unos sobres y que fuera a ver al médico el siguiente día de consulta”, que en Las Majadas es los lunes, miércoles y viernes, cuando médico y enfermera suben desde el centro de salud de Villalba de la Sierra.

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“Esto viene bien para todo el mundo, es algo que necesitamos”, apunta Goyo en el mismo establecimiento de farmacia al que ha acudido a por un medicamento tras salir de la consulta. “Aquí vienen con la receta y la preocupación”, dice Pedro, “a veces están nerviosos, pero tienen mucha confianza en el farmacéutico y, el día que no hay médico, vienen a preguntarte y a que le asesores. Si veo que es un problema grave llamo al centro de salud para hablar con el médico y que valore qué hay que hacer o si hay que trasladar el paciente”.

“Es un servicio que nos viene muy bien a todos los vecinos y en especial a la gente mayor”, remarca Cristian Sánchez, alcalde de Las Majadas. “Es de agradecer que personas como Pedro, que nos trata fenomenal, siga aquí en el pueblo y que los vecinos no se tengan que desplazar a otra localidad a por sus medicinas”.

En la sala de espera del consultorio de Las Majadas encontramos a José María esperando su turno. “El farmacéutico es una bellísima persona”, coincide. “Cuando se va a su tierra por unos días me deja ya en casa las medicinas que me harán falta”. “Si vas a la farmacia y no tiene un medicamento, por la tarde te lo lleva él a casa”, apunta Asun, también vecina, “y el único gasto por el servicio es el de sus zapatillas. Estamos muy contentos con él. Le preguntamos de todo. A veces de más”.

Antonia Domingo, enfermera del Área de Salud de Villalba de la Sierra, en su despacho del consultorio de Las Majadas. / Cadena SER

Servicios profesionales farmacéuticos

Desde el Colegio de Farmacéuticos de Cuenca proponen a la Diputación Provincial que apoye la contratación de los Servicios Profesionales Farmacéuticos “que ya se prestan en provincias como Guadalajara y Albacete”, dice su presidenta, “y por el cual el farmacéutico se hace responsable de la medicación del paciente y se la dispone semanalmente en un pastillero. Este servicio se dirige a personas mayores polimedicadas que tienen dificultadas con su tratamiento y, de esta forma, pueden seguir viviendo solas en esos pequeños municipios y su familia está tranquila. Se contribuye a fijar población y se apoya a la farmacia rural con otro ingreso”.

Complemento al médico y la enfermera

“La labor de médico y enfermera, si no fuera por el farmacéutico, se quedaría coja”, explica Antonia Domingo, Toñi, como la conoce todo el mundo en Las Majadas, y que es la enfermera a quien encontramos en el consultorio. “Pedro realiza muy bien esa labor y la gente lo siente como un profesional muy cercano ya que él vive aquí en el pueblo. Muchos vienen a la consulta con el asesoramiento previo del farmacéutico”. Una labor complementaria entre sanitarios que beneficia a ambas partes: “Él nos llama para consultarnos y nosotros a él cuando necesitamos algo, concretamente yo para material ortoprotésico o de curas”.

José María, vecino de Las Majadas, en la sala de espera del consultorio médico. / Cadena SER

El cariño de un pueblo

En la farmacia, Pedro sigue explicando el resultado de la analítica a la vecina preocupada por el colesterol: “Ya sabes, dieta baja en grasa”. “Es que Pedro te explica mejor las cosas”, dice ella. “Yo si tengo dudas vengo. A mí me gusta. Tengo confianza con él”.

“Me siento muy acogido con los vecinos”, dice Pedro, “y me siento muy cómodo y a gusto con ellos. Quiero agradecerles todo el apoyo que me han prestado durante estos años y el afecto y el cariño que recibo de ellos”, reconoce este malagueño que practica el senderismo en su tiempo libre por los parajes naturales que rodean a Las Majadas, algunos tan visitados como Los Callejones o el mirador del Tío Cogote. Rodeado de estas montañas su Sierra de las Nieves parece más cerca, aunque reconoce que “los padres cada vez son más mayores y estamos muy lejos de ellos. Al menos con el AVE estoy a cuatro horas de Málaga, una ventaja para continuar aquí”.

Paco Auñón

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado...

 
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