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Martes, 22 de Octubre de 2019

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El ayuntamiento iniciará la exhumación de un represaliado este martes

Se trata de Alfonso López Quera, un practicante que fue asesinado el 30 de agosto de 1936 por el bando sublevado

Patio 3º, línea San Mateo, fila 2, tumba 9, lugar 2º. Ahí está enterrado el practicante salmantino Alfonso López Quera, y ahí serán llevados a cabo los trabajos de exhumación del cuerpo a petición de su familia este martes en coordinación con la Plataforma de Memoria Histórica.

Será este próximo martes y a petición expresa de los dos hijos de Alfonso López Quera, nacido en Salamanca, en 1896. Estudió en la Universidad de Sevilla, donde obtuvo su titulación en 1917. Trabajó en Huelva y llegó a Cádiz en 1925. Al año siguiente ingresó en la logia Fermín Salvochea con el nombre simbólico de Nicola, posiblemente en referencia al origen latino del término que significa “Victoria del pueblo” o al nombre del anarquista italo-norteamericano Nicola Sacco, ejecutado en 1927 entre grandes protestas internacionales.

Se casó en septiembre de 1925 con Concepción Lluch Acevedo con la que tuvo dos hijos: Miguel, nacido en 1928, y Concepción, nacida en 1936. Durante los años republicanos perteneció a la logia Luis Maroldo, integrada en la Gran Logia Española, al igual que la de Fermín Salvochea, de la que fue orador y maestro.

Perteneció a la directiva del Colegio Oficial de Practicantes en el que había ingresado en 1930. En 1933 fue contador y en 1935, tesorero. En febrero de 1936 comenzó a trabajar como practicante en la Beneficencia Municipal.

Tras el golpe de Estado fue suspendido de empleo y sueldo el 29 de julio y cesado el 5 de agosto. Según la documentación conservada, fue detenido por orden de las autoridades militares sublevadas el 28 de agosto de 1936 por considerarlo izquierdista. Ingresado al día siguiente en la cárcel provincial, fue sacado el día 30 y asesinado en un lugar que se ignora.

Para comprender este caso, hay que remontarse al año 2014, concretamente en diciembre, cuando un equipo de la delegación de Memoria Histórica presentó a Cemabasa un informe que concluía que en el cementerio San José existían enterramientos de 65 personas identificadas como víctimas del franquismo, y estaban enterradas en sepulturas de suelo (o medias sepulturas) repartidas por diversos patios del recinto. Tras el análisis del informe se consideraron exhumables 18 de ellas, aunque en un informe posterior de los historiadores Santiago Moreno Tello y José Luis González se descartaron algunos de esos fallecidos y se rebajaron hasta 15 los cuerpos de represaliados a exhumar, además del maquinista naval Dionisio Aretxabala, cuya exhumación había sido pedida directamente por la familia quienes, por cierto, hace ahora algo más de un mes, pudieron recuperar sus restos y algunas de sus pertenencias.

Habida cuenta de los estudios realizados, comenzaron los trabajos en enero de 2016, obteniendo un resultado positivo parcial, porque en algunos casos esas sepulturas ya habían sido intervenidas, por lo que se localizaron finalmente 10 individuos con señales de muerte violenta. 

Poco más de un año después, durante el otoño de 2017, se iniciaron los trabajos de exhumación de los féretros de los bebés reclamados por la asociación Bebés Robados. Fue en el transcurso de esos trabajos cuando, durante la intervención en la sepultura 28, fila 2 de la línea de San Mateo del patio 3, los arqueólogos decidieron limpiar toda la sepultura, encontrando, en lo profundo, los restos de dos represaliados que supuestamente habían sido levantados en intervenciones anteriores.

En consecuencia, se revisaron los represaliados descartados como exhumables en el primer informe. En especial los situados en los lugares más profundos, del 1 al 3, por si lo ocurrido en esa sepultura pudiera haberse repetido en otros casos, descubriendo, así, que uno de ellos era el de Alfonso López Quera. Los restos se encuentran en sepultura, no en una fosa común, y los trabajos de exhumación serán realizados por el arqueólogo municipal, un operario de Cemabasa y dos voluntarios de la Plataforma de Memoria Histórica.

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