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Viernes, 23 de Agosto de 2019

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Marta, tres décadas después

El público del Tío Pepe Festival se queda con ganas de más tras la actuación fugaz de una de las mejores voces de este país

Marta Sánchez y Carlos Baute, en plena actuación /

Carlos Baute fue el protagonista del concierto de este lunes en el Tío Pepe Festival, pero yo fui a saldar una cuenta pendiente. Hace 33 años, siendo yo un chaval de trece, fui a ver a Marta a los estudios de Radio Jerez (no podía imaginar entonces que años después iba a desarrollar allí buena parte de mi trayectoria profesional). Junto a Juan Tarodo, batería de Olé Olé tristemente desaparecido, vino a presentar en Los Cuarenta Principales “Los caballeros las prefieren rubias”, su segundo álbum como cantante de uno de los grupos top del pop español de los ochenta.

Antes, había seguido con atención su itinerario. Almuerzo en el restaurante Gaitán, visita a las bodegas Garvey de la calle Sevilla y firma en una bota, y sendas entrevistas en Radio Jerez y en Radio Occidental de Sanlúcar. En la calle Guadalete 12 me presenté decidido y hasta pude entrar en el estudio. No paró de firmar autógrafos: “Para fulanito, un beso de Marta”. Francisco José Bujalance, locutor entonces de Los Cuarenta, bromeaba: “Sí, aquí mucho beso pero todavía no me has dado ninguno”. “Te voy a dar”, replicaba Marta gesticulando con la mano, pero algo ruborizada porque siempre fue una gran tímida, y lo sigue siendo.

Después de una irrupción espectacular con el disco de su debut, Marta se había soltado definitivamente la melena rubia platino a lo Marilyn y estaba dispuesta a dar toda la guerra del mundo. Habló de sus gustos musicales del momento: Tina Turner, U2 y Simply Minds; de que a su padre, barítono y compadre de Alfredo Krauss que se retiró prematuramente por un problema en la voz, no le hacía mucha gracia que se dedicara a forzar las cuerdas vocales; de Paz, su hermana gemela y confidente…

Marta Sánchez y Carlos Baute, en Jerez / Tío Pepe Festival

El éxito del disco fue arrollador, casi tanto como los dos siguientes: “Cuatro hombres para Eva” y “1990”, con los que pude verle en concierto en Joy y en el González Honstoria. Con éste último puso fin a su etapa en Olé Olé, que sin Marta ya nunca fue el mismo. No faltaron quienes pronosticaron que sería también el principio del fin para la cantante, que un cuarto de siglo después sigue en la cúspide del panorama musical latino, con todas las dificultades existentes. Y es que después de colgar la minifalda, los tops, los botines y las mallas, Marta Sánchez supo deleitarnos también con su voz, una de las mejores de este país, para labrarse una carrera impresionante en España y América. “Mujer”, “Mi mundo”, “Azabache”, “Desconocida”, “Soy yo”, “Miss Sánchez” y “21 días” son sus álbumes de estudio, habiendo cosechado también grandes éxitos en sus duetos con Andrea Bocelli y Carlos Baute.

Precisamente, a Jerez le trajo tres décadas después su estrecha relación musical con Baute. Como jerezano, es un verdadero orgullo ver con qué profesionalidad, cariño y buen gusto cuidan cada detalle en el Tío Pepe Festival desde el departamento de enoturismo de la bodega.

Aun así, tuvimos que esperar a los dos últimos temas del concierto para deleitarnos con la puesta en escena de la artista, intacta como hace treinta años. El público se quedó con ganas de más Marta, yo el primero. Suerte que coincidí con mi amiga y compañera Angélica Jódar (Comer de lujo), que medió para que pudiéramos charlar un rato después del concierto. No estaría de más verla en solitario por aquí cerca. Así, esperar treinta años habrá merecido la pena más aún.

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