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Lunes, 14 de Octubre de 2019

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Los 'topos' de Euskadi

En La Ventana Euskadi recordamos los casos de personas en Euskadi que vivieron ocultas después de la Guerra Civil para escapar a la represión franquista

En España se llamó 'topos' a las personas que vivieron ocultas después de la Guerra Civil para escapar a la represión franquista. La nueva película de los directores de Handia y Loreak, La trinchera infinita versa, precisamente, sobre un concejal anarquista en un pequeño pueblo andaluz que vivió escondido en su propia casa durante décadas.

En La Ventana Euskadi nos asomamos a los casos de 'topos' en Euskadi. Javier Gómez Calvo, autor de Matar, purgar, sanar. La represión franquista en Álava (Tecnos), sostiene que en nuestro territorio hubo menos casos "porque el País Vasco, a excepción de Álava se mantuvo fiel a la República, mientras que este fenómeno se dio más en zonas que cayeron en manos de los golpistas".

Sin embargo, en Labastida sí hubo más casos: "era un municipio con abundacia de anarquistas, y la literatura lo ha recogido, lo que ha hecho que los casos llegasen a nuestros días".

Un escondite encontrado en Béjar donde se cree que se cobijó un 'topo' / Cadena SER

En esta localidad alavesa se conocen los casos de tres familias de ideología anarquista: Esteban, Ángel y Félix Manzanos (que, como curiosidad, eran tíos abuelos d eMikel y Juanma López Iturriaga); Nicanor, Ricardo y Daniel Quintana; y Carlos y Felipe Barrio.

Estos hermanos "leyeron muy bien su situación el 18 de julio. Huyeron, desaparecieron del pueblo", relata Gómez Calvo. Más tarde regresaron al pueblo, "viviendo ocultos en casas de vecinos y recibiedo víveres y asistencia por parte de sus familias".

Sin embargo, tras dos años escondidos, fueron finalmente detenidos. "La historia de los topos de Labastida termina de esta manera trágica", concluye.

Un topo de leyenda

J.T. Sáez 'Pikizu', de la asociación Harresi de Balmaseda ha recordado el caso de Pedro Sagredo, un 'topo' convertido en leyenda por el acerbo popular.

Sagredo tenía un taller metalúrgico para hacer material bélico, participó en la construcción del tren blindado de Balmaseda y participó en la detencioón de un cura, lo qu ele valió ser detenido y condenado a muerte. "Cuando estaba prisionero en la cárcel de Larrinaga, unos días antes de ser fusilado, logró fugarse junto con otros presos. Vivió durante 6 o 7 años en el monte alrededor de Balmaseda", rememora 'Pikizu'.

El caso lo recuerda Fernandina Zorrilla, cuyo testimonio lo recoge la propia asociacion Harresi. En aquella época, Zoriila era apenas una cría. "Un día mi madre me dijo: Tienes que ir a por tabaco. Pero si aquí no fuma nadie. Hija, te voy a contar una cosa pero por favor no se lo digas a nadie, que nos matan a todos".

Durante los años que pasó escondido, Sagredo bajaba del monte para visitar a su madre. Cuenta la leyenda que, cuando esta murió, el 'topo' fue con la procesión, escondido bajo una gabardina y un paraguas; otros dicen que disfrazado monja; otros, que oculto en un saco de hierbas.

Leyenda y realidad se entremezclan en la memoria popular.

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Cadena SER

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