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Viernes, 15 de Noviembre de 2019

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La patata palentina, de la tierra a la sartén

La comarca del Boedo-Ojeda celebró el sábado, a pesar la lluvia, la feria de exaltación del tubérculo

Recogida de patatas en una finca cercana a Ventosa de Pisuerga (Palencia) /

David Herrero/ ICAL

Castilla y León es una comunidad en la que en cada rincón hay una feria agroalimentaria. Legumbres, productos lácteos o vino son los reyes de la mayoría de zonas que enmarcan esa España vaciada de habitantes, pero tan llena de riqueza. La provincia de Palencia no se queda atrás, y después del Pimiento de Torquemada o la cebolla de Palenzuela, es el turno de la patata de la comarca del Boedo-Ojeda.

Conocida por su sabor y textura, perfecta para freír, la patata de la comarca es apreciada dentro y fuera de Palencia. Con unas 207 hectáreas totales en la zona comprendida y una producción estimada de entre 35 y 40.000 kilos por hectárea, muy similar a años anteriores, la campaña se presenta en buenas condiciones, dejando a un lado los daños por la acción de la plaga del topillo campesino, según los datos facilitados a la Agencia Ical por varios agricultores de la zona y la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León.

Un tubérculo que centra las tierras de labor del Boedo y la Ojeda, por lo que toda la comarca se vuelca en potenciar, aún más, un producto a través de la feria de exaltación celebrada en la localidad palentina de Herrera de Pisuerga. Tal es así que, el presidente de la Mancomunidad del Boedo-Ojeda, Miguel Abia, reconoce que la cita se “preparó en su día para promocionar y generar un nombre a la patata, pero debido al éxito se ha mantenido en el tiempo”. Por ello, cada año “se intenta mejorar y realizar una programación más atractiva para atraer al mayor número de visitantes”, afirma.

Como novedad, este año el pregón corría a cargo del chef del restaurante Ajo de Sopas de la capital palentina, Alberto Soto, dado que “nunca antes se había elegido a ningún cocinero con cierta relevancia para dar el pistoletazo de salida a los actos”, destaca Abia. Además, entre las actividades destacaban los concursos de tortillas, de guiso o de la patata más grande, sin olvidar la actuación musical de Los Blue Yeyés.

Pero, antes de poder cocinar la patata en diferentes guisos o platos tradicionales, debe de obtenerse del campo y, para ello, hay dos formas distintas de hacerlo. El presidente de la Mancomunidad apunta que “muchos agricultores sacan el tubérculo a mano, de forma tradicional, ya que así tienen menos golpes y obtienen una mayor duración en el tiempo en comparación con la recolección a máquina”. Por otro lado, hay parcelas que apuestan por la mecanización, una manera más rápida y menos cansada, pero la “patata tiene un envejecimiento mayor”, debido a que el trato es menos cuidadoso que la recogida a mano y con cestos.

Una vida apegada a la patata

Todos los años se realiza un homenaje a un sembrador de patatas jubilado a modo de reconocimiento por su vida de trabajo alrededor del tubérculo, por ello, en esta edición, Jesús Ángel Rodríguez, de Páramo de Boedo, ha sido elegido para dicho homenaje. En declaraciones a la Agencia Ical, Rodríguez asegura que “está muy agradecido de que se hayan acordado de su figura en este ámbito”, aunque afirma que le ha llamado “la atención al pensar que es demasiado reconocimiento para lo joven que es”, ya que, Jesús Ángel Rodríguez, con 68 años, recuerda ver en “ediciones pasadas de la feria a sembradores con mayor experiencia y vivencia que él”.

Detalla que “tiene un buen recuerdo de niño, porque al final de mayor uno se acuerda más de los malos ratos”. Aun así, el recuerdo es “grato, allá por los años 50, cuando se veía a toda la familia en torno a la patata”, pero, a pesar de los esfuerzos, “entraba alegría a través de ella”, puntualiza.

Rodríguez narra aquellos momentos que, tras salir de la escuela, iba a ayudar a sus padres que se encontraban junto al tubérculo, donde seleccionaban “la patata en la época de invierno, aunque el resto del año no cesaba la labor, con el volteo o la sementera”. Mientras, las “mujeres troceaban, los hombres sembraban”, explica.

No obstante, afirma que “nunca pensó en dedicarse a otra cosa”, dado que su vida ha girado en torno al “medio rural y la agricultura, en especial el cereal, la remolacha y la alfalfa, a mayores de la patata, a la cual siempre ha estado unido”, asevera.

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