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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

Otras localidades

Diez sitios donde desayunar este puente en la Sierra de Cádiz

No es la originalidad una de las virtudes que adornan los desayunos serranos, pero después de mucho buscar hemos dado con algunas excepciones

Mollete con panceta y huevo frito y zumo de naranja natural en La Bodeguita, en Algodonales /

Estamos a las mismas puertas del invierno y ante uno de los puentes más importantes del año. Los pueblos de la Sierra de Cádiz están en temporada alta, por lo que de El Bosque para allá no resulta fácil encontrar casa o apartamento para pasar estos días. Sin embargo, hay muchos que, aprovechando la cercanía de sus localidades de origen, irán a pasar el día y seguro que querrán empezarlo con un buen desayuno. Por eso nos hemos querido adelantar para ofrecerles, tanto para los unos como para los otros, las opciones más interesantes.

Créanme si les digo que no ha sido labor sencilla. La variedad y la originalidad en la comida que rompe con el ayuno no son, salvo excepciones, los fuertes de las ventas, bares y mesones que hemos visitado. Digo yo que tampoco costará tanto ser un poco originales y creativos. La gran mayoría no pasan del mollete o rebanada (estupendos ambos, eso sí) con lo de siempre (aceite, margarina o mantequilla, mermelada o mantecas industriales). Hecho en falta, por ejemplo, originales bocadillos con las estupendas chacinas, revueltos con huevos de corral, quesos, miel o una muestra de la rica y variada repostería de la Sierra.

Tortas de almendra y boniatos asados, en la venta Mesa Jardín / A Boca Llena

De más recomendables a menos, iremos recorriendo varios establecimientos. Para ello comenzaremos por la Venta Mesa Jardín, entre Arcos y El Bosque. Hasta donde me alcanza la memoria, siempre ha estado en el mismo sitio. Hace décadas, probé un montadito de carne mechada inolvidable. Producto casero donde los haya, pero ahora cualquiera se la juega con estas cosas. Me cuentan que tanto la familia Gosling, propietaria de la bodega Tesalia, como su personal les asesoran bien gastronómicamente hablando, y el propietario les hace bastante caso. Eso debe incluir los desayunos, originales y variados donde los haya. De entrada, antes de acceder al remozado comedor a mano derecha hay un encantador rinconcito con una gran fuente de mimbre con tortas de almendra y otra al lado con boniatos asados.

En una venta de corte tan rústico llama la atención un moderno cartel con colorines anunciando "Bokata Carretera + bebida, 3 euros". Hecha esa salvedad, y la del cartel de Coca Cola rojo chilllón que sirve como luminoso en la fachada, da gusto ver la gran variedad de bocadillos que ofertan: de carne de cerdo al horno de leña con alioli y col macerada; de lomo adobado, huevo, mayonesa y queso; de salchicha, huevos y tomate frito; choripan; jamón, aceite y pimiento; de chicharrones en su salsa; especiales de ibérico...

Desayuno completo en la cafetería Rumores, en Grazalema / A Boca Llena

Espectacular el mollete de carne de cerdo al horno de leña con alioli (no les queda col macerada) acompañado de un café bombón (descafeinado de máquina con leche condensada). Mi acompañante, el sufrido Benítez Toledano Rafael, se ha despachado en un santiamén una rebanada como la carpeta de un aparejador con manteca de lomo y un cortado.

Para originales también los que ofrece en su agradabilísima terraza de la plaza de la Constitución la cafetería La Bodeguita, en Algodonales. Aunque la hora se acerca más a la del aperitivo que a la del desayuno, su suculenta carta de desayunos entre inglés, alemán y andaluz nos llama la atención. Cafés, chocolate, infusiones, molletes, pan de semilla, revueltos, huevos fritos, sandwiches, cruasáns, baguettes, macedonias... y un curioso pic nic "día de vuelo" con agua, baguette, fruta y barra energética por 5,50. Como no está el día para que el señorito Rafael disfrutemos del paisaje subidos en un parapente, nos conformaremos con un mollete con huevo y panceta frita para compartir y un zumo de naranja natural.

En el cruce a Prado del Rey camino de El Bosque está, justo a pie de carretera, la Venta Rosario. El hombre que atiende detrás de la barra es encantador, y nos dice que su madre acaba de sacar del horno una carne mechada que tiene una pinta soberbia. Marchamos un mollete al que añadiremos AOVE y algo de sal para alegrarnos el día. En este ocasión, mi acompañante se despacha otra rebanadita con aceite que perfectamente podría servir para calzar la puerta principal de una catedral.

Estupendo mollete con carne mechada en la Venta Rosario, en Prado del Rey / A Boca Llena

Sólo el espectáculo de ver amanecer en Grazalema ha merecido la tempranera visita a la cafetería Rumores, en la plaza Pequeña. Allí, Benítez asegura que es "capitán general" desde que hace décadas pasara un fin de semana en un hotel cercano con una historia tórrida y apasionada en un jacuzzi (para mí que esto último lo soñó). Por lo visto paraba en el bar cercano a tomarse los vasos, pero el dueño, al que asegura conocer, no ha mostrado el menor entusiasmo al verle, como en otras tantas "capitanías generales".

Rumores tiene una puerta que comunica con la pastelería La Golosa, con uno de los mejores mostradores de dulces de toda la Sierra. Pero nos apetece un desayuno salado, consistente en mi caso en unas rebanadas de pan de campo con jamón ibérico y un descafeinado. Para mi copiloto, mollete con una estupenda sobrasada de Benaoján (Málaga).

Si no tienen inconveniente en aguantar al antipático del camarero, les recomiendo una parada en la Venta Julián, en El Bosque. Tienen buenas mantecas caseras (una de lomo y otra de colorá con hígado) y cinco clases de panes, entre ellos uno de chía muy interesante.

Molletes con mantecasa de la casa en la Venta Julián de El Bosque / A Boca Llena

En Benamahoma me han hablado de El Cancha, una taberna en la calle Real especializada en desayunos. La pata de jamón abierta tras la barra es una buena señal. Medio mollete con las lonchas recién cortadas y regadas con un chorreón de aceite de oliva virgen extra. Inmejorable. Para Rafael Benítez, lo mismo, para que después no se me queje.

Estamos empezando a caer en la poca originalidad cuando sin proponérnoslo, nos sacan del tedio en la peña bética C.D. de Ubrique con unas tortas fritas. Es una receta muy sencilla que constituye un desayuno y una merienda muy típica en los hogares de la sierra. En este local la acompañamos con miel. Por muy humilde que sea, algo distinto se agradece.

En Villaluenga del Rosario, al pie de la carretera, hay una venta, Los Gallos, donde no se desayuna mal del todo. Un mollete con zurrapa de lomo, que siente la mar de bien antes de perderse por su monumental paisaje rocoso o por los llanos del republicano.

En Benaocaz, junto al Ayuntamiento, está el bar Las Vegas. No estaría en esta lista de desayunos si no fuera por las maravillosas vistas que se observan desde su comedor-mirador. Por lo demás, nada nuevo. Con lo poco que cuesta ser un poco originales...

Tortas fritas con miel en la peña bética C.D. de Ubrique / A Boca Llena

Cerramos el periplo de tres madrugones sabatinos -¿acaso pensaban que nos habíamos metido mi acompañante y yo diez desayunos de una tacada?- en Zahara de la Sierra. En la plaza de Abastos hay un puesto donde venden churros que son muy solicitados por los visitantes. Nosotros hemos desayunado en un hostal cercano, el hostal Caballero, que cuenta con un comedor algo desangelado y un desayuno normalito que tampoco integraría esta lista si no fuera por el disfrute que supone siempre visitar uno de los pueblos más hermosos de nuestra provincia.

Como han podido comprobar, un recorrido de más a menos en el que además de algunas curiosidades he podido disfrutar de estampas maravillosas de nuestra serranía y de la conversación siempre amena de Rafael Benítez Toledano, que me ha insistido hasta la saciedad en escribir un poema y algunas embustes que pueden leer el pie del presente artículo.

MIS DESAYUNOS CON PANTAGRUEL

Un buen amigo y un perro,/ una venta y mucho frío;/ vuelvo a ser en el paseo/ cazador y otra vez niño/ Ubrique, Benamahoma,/ tórtola, zorzal, perdiz;/ Arcos a primera hora/ y después Villamartín/. O puerta grande, o enfermería y capilla ardiente; eso pensé yo cuando me apunté a los madrugones serranos con mi vecino, el gourmand de la calle Isabelo. Conociendo el apetito y el saque mañanero del periodista Eugenio Camacho esas eran mis expectativas ante el desafío que nos impusimos: recorrer la Sierra «jamándonos» todo aquellos que nuestros vecinos de allá arriba fueran capaces de untar en una telera o introducir en un mollete como la boina de Josechu. Una maratón gastronómica que hubiera desaconsejado Marañón. Desde una Peña Bética de Ubrique a un Ventorrillo de carretera a pie de Prado del Rey; de una cafetería de Arcos a una terraza de Olvera la Sierra me ha devuelto -a falta de escopeta y cobijo entre el lentisco- mi infancia y adolescencia cazadoras. Una sensación de «deja vue» enseguida fracturada por los atracones de manteca, chicharrones, jamón, aceite, tomate, huevos, panceta...Una barbaridad que al final no fue para tanto, no nos comimos al perro. R.B.T.

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