Jueves, 21 de Enero de 2021

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A Copa Llena

Año nuevo, vinos nuevos...

Dos sugerentes marcas inauguran el 2021. Un tinto de Arcos -Iceni- y un blanco tranquilo de Jerez -Meridiano Perdido-. Damos la bienvenida a estos dos valientes que nacen en tiempos difíciles

Meridiano Perdido

Meridiano Perdido / A Copa Llena

Uno tinto y el otro blanco; uno con D.O. Tierra de Cádiz y el otro verso libre, sin D.O. alguna; uno de tierras cercanas a Arcos y el otro de tierras cercanas a Jerez. Cromática y organolépticamente son diferentes pero me gusta unirlos por varias razones. Porque ambos son productos de mucha calidad, han nacido prácticamente al mismo tiempo y son gaditanos. Los viñedos de los que proceden gozan de excelentes vistas, y han sido bautizados y presentados en sociedad con sugerentes nombres y elegantes vestidos. Un tinto que se llame Iceni, y un blanco denominado Meridiano Perdido tienen que ser, por fuerza, vinos muy especiales y sus autores también porque….¿cuántos de nosotros sabemos que significa Iceni, por ejemplo? ¿O dónde está ese Meridiano Perdido?

Persiguiendo más y felices confluencias, encuentro que, curiosamente y sin que nada ni nadie lo hubiera previsto, ambos tienen que ver con Inglaterra (Y esta vez, no por estar cerca de Jerez, ni porque estemos estrenando un malquerido “brexit”). Iceni es el nombre de una tribu celta nativa de Gran Bretaña que habitó en la isla desde el siglo I antes de Cristo al siglo I después de Cristo. Grandes guerreros que lucharon contra los invasores romanos combatiendo sobre carros tirados por caballos, animales a los que estaban profundamente unidos, y comandados por su reina, la valiente, bella y aterradora Boudica. (Muy cerca del puente de Westminster, en Londres, se puede contemplar un monumento de bronce dedicado a ella, cabalgando sobre un carro tirado por dos caballos).

Richard y Natalia Golding, de Tesalia / A Copa Llena

No deben ser celtas precisamente los caballos que corren por los prados del Cortijo de Torres, finca donde se encuentra la Bodega Tesalia, elaboradora de Iceni, el nuevo vástago de la familia que sale al mercado precisamente hoy, 7 de enero. Los caballos que viven felices en esta finca son ejemplares de pura raza con los que ha competido muchas veces Natalia Golding (34 años), hija Richard Golding, gran empresario y propietario de la finca/yeguada/viñedo/bodega situada a pocos kilómetros de Arcos de la Frontera. Natalia ha representado la candidatura olímpica Madrid 2020 y competido en importantes concursos hípicos internacionales. Está considerada entre las grandes amazonas del país pero ha colgado oficialmente las riendas de la alta competición para dedicarse de lleno a la bodega familiar Tesalia.

Richard Golding, el gran patrón de esta hermosa finca/yeguada/bodega/viñedos, es inglés, nacido en Londres por más señas, pero hay que recordárselo, tal es su comunión con España donde vive desde que llegó destinado como director de marketing de Schweppes, más o menos por los años 70. A él se debe el exitoso slogan: “Aprende a amar la tónica” que está claro que ha extendido al vino. Nunca he oído a un inglés que hable tan perfectamente español y prácticamente sin acento alguno. Así como bastantes ingleses llegaron a Jerez principalmente a comienzos del siglo XIX, al olor del “sherry”, Richard llegó a estos parajes en los albores del siglo XXI, en 2008, y cambió el color de su pensamiento enológico. No pensó en blanco, ni en ámbar ni en caoba, sino directamente en rojo cereza, rubí… Pensó en tinto y en caballos, y los unió creando un centauro de belleza y sabor: la joya del sur. Por eso a su bodega la bautizó Tesalia, la región de la antigua Grecia donde nació Quirón, el más famoso, bueno y sabio de todos los centauros.

Iceni / A Copa Llena

Once de las más de cien hectáreas que rodean al Cortijo de Torres, entre Arcos y El Bosque, las dedicó al viñedo. Realmente se trata de un jardín de cepas pues las cuatro variedades que cultiva, petit-verdot, cabernet sauvignon, tintilla y syrah, están plantadas en las conducciones más adecuadas a cada una de ellas, creando unas cubiertas vegetales diferentes que proporcionan sombra y frescura a los racimos y que configuran un paisaje espectacularmente verde. Unido a las grandes praderas por las que corren los caballos, conforman un panorama que parecería salir directamente de una de las películas basadas en las novelas románticas de Jane Austen, si no fuera por la potente presencia de la espléndida Sierra de Grazalema al fondo.

Recientemente sus dos vinos Tesalia (30 €) y Arx (18 €) han tenido un nuevo hermano. Un rutilante Iceni 2019 elaborado con syrah y tintilla al 50%, intenso aroma a moras y cerezas, romero, cantueso… Un tinto con 7 meses de roble francés que se muestra fragante, vital y con alegría que contamina las papilas. Yo lo definiría como un joven muy bien educado, festivo y elegante. Un placer bucólico (13,50 €) del que se han elaborado unas 18.000 botellas.

De tierras de uvas tintas a pagos jerezano de viejas cepas de palomino. Al pago llamado El Pelao, en la carretera del Calvario. Acercándonos al agua, al río Guadalquivir. Allí, escondidas entre caminos y carriles de viña, nos encontramos viejas cepas de palomino en un enclave estratégico y muy singular. Una viña situada en un cerro desde el que se divisa Trebujena, el rio Guadalquivir, Sanlúcar de Barrameda y el Coto de Doñana. Joaquín Gómez Beser, el conocido enólogo jerezano, padre espiritual de los Entrechuelos blancos y tintos y de las burbujas jerezanas Talayón (Bodega Miquel Domecq), adquirió tres hectáreas y media con la intención de desarrollar un proyecto familiar de vinos blancos tranquilos y probablemente, también vinos generosos, finos bajo velo de flor que aún están en fase de crianza en toneles de 1.000 litros. Ya en el mercado desde hace escasos días su vino blanco tranquilo bautizado como Meridiano Perdido que, como apuntaba al comienzo de este artículo, también tiene algo que ver con Inglaterra, pero no asociado ni al “brexit” ni al “sherry” y en este caso, tampoco al origen de su propietario. Los aires británicos le llegan desde Greenwich, un “suburbio” ubicado al este de Londres, a orillas del Támesis, lugar considerado como la línea de referencia mundial - modo de punto de apoyo que diría Arquímedes- meridiano base, primer meridiano o meridiano 0, a partir del cual se mide la longitud terrestre y se establece el huso horario. Se trata de una línea vertical imaginaria que pasa por muchos más sitios: Francia, España, Argelia, Mali, Burkina Faso, Togo, Ghana… Pero eran tiempos victorianos -1884- y así se estableció en una conferencia celebrada en Washington a la que asistieron 25 países. Antes de esa fecha, 1 de enero de 1884, existían varios meridianos como referencia, lo cual generaba bastantes complicaciones en la navegación y por ello se decidió establecer sólo y únicamente el de Greenwich. Uno de los meridianos más utilizados era el llamado meridiano de Cádiz, llamado así porque la capital gaditana en el siglo XVIII era la quinta ciudad más poblada (¡!!) y porque gracias a su ubicación geográfica disponía de una mayor cantidad de días despejados al año para poder observar el cielo. Esta línea imaginaria gaditana atravesaba además de las tres hectáreas y media de Joaquín Gómez Beser, lugares tan curiosos como el Monumento a las Cortes de 1812 o el Salón de Plenos del Ayuntamiento de la capital.

El nuevo Meridiano Perdido de Cádiz 2019 no es ninguna referencia de navegación pero sí de lo que la uva palomino de viejos viñedos, cuidadosamente cultivada y elaborada puede dar de sí. El nuevo Meridiano Perdido fermenta y pasa 12 meses en barrica de roble francés, de 500 l, que ha contenido vino de Borgoña y se ha embotellado en el pasado mes de agosto. Tiene 13,5 % y es de la añada del 2019. Su precio en el mercado es de 15,20 €. No está adscrito a ninguna Denominación de origen y se presenta con una preciosa etiqueta, una acuarela obra de la consagrada artista jerezana Rocío Cano -está casada con Joaquín Gómez Beser- inspirada en una imagen de 1850 donde se aprecia la línea roja que representa al entonces importante Meridiano de Cádiz.

El cortijo arcense de Richard Golding / A Copa Llena

Elegante, limpio, muy fresco y cítrico en nariz, notas de hierba fresca. En la boca es voluminoso, se hace notar, tiene peso. Los frutos secos tostados combinados con una equilibrada acidez y salinidad marcan este nuevo punto de referencia de la calidad del blanco tranquilo gaditano.

Sean bienvenidos estos dos grandes vinos que nos alegrarán el nuevo año 2021.

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