Política

La OTAN refuerza su músculo militar ante el eje Rusia-China y dibuja un escenario similar a la Guerra Fría tras la cumbre de Madrid

La Alianza Atlántica se revitaliza en la capital española con una nueva hoja de ruta que dispara el gasto en Defensa y vaticina la vuelta de un mundo bipolar, con Moscú como principal amenaza contra la paz aliada

Jens Stoltenberg, Pedro Sánchez y Joe Biden durante una reunión de la cumbre de la OTAN / BERTRAND GUAY

Madrid

La "histórica y crucial" cumbre de la OTAN en Madrid pone punto y final. A pesar de que oficialmente han sido dos días, la antesala al evento también fue clave para el devenir del mismo, con reuniones cruciales como la de Turquía, Suecia, Finlandia y Jens Stoltenberg, secretario general de la Alianza, o la bilateral entre Biden y Pedro Sánchez. Este viernes la capital española recuperará la total normalidad, pero los acuerdos que se han firmado en esta cumbre, en el marco del apodado como Concepto Estratégico de Madrid, implican una serie de decisiones de cara a los próximos 10 años, que dan a entender que los aliados se preparan para enfrentarse a una nueva Guerra Fría, con un sistema de bloques bien definido y con el eje Rusia-China como principal amenaza potencial.

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Uno de los aspectos clave para entender cómo serán las relaciones entre las potencias occidentales y Moscú son dos frases que figuran en la nueva hoja de ruta de la Alianza. Considera al país presidido por Putin como "la amenaza más significativa y directa a la seguridad de los aliados y a la paz y estabilidad de la zona euroatlántica", mientras que al mismo tiempo asegura que "la OTAN no busca la confrontación y no supone una amenaza para la Federación Rusa". Es decir, el gran y único culpable es Rusia y cualquier tipo de injerencia por su parte en un estado aliado será respondida con contundencia. Un argumento que recuerda inevitablemente a la Guerra Fría.

Sin embargo, el actor que ha sido nombrado por primera vez en un Concepto Estratégico de la OTAN ha sido China. Las palabras se han medido al milímetro para referirse al gigante asiático no como una amenaza, sino como un país cuyas políticas "suponen un reto para nuestros intereses y nuestra seguridad". París y Berlín insistieron desde un primer momento en no calificar de la misma forma a Rusia y a China, como propuso inicialmente Estados Unidos, que sí tiene un enfrentamiento abierto con este país.

Por otro lado, uno de los hitos históricos que será recordado tras esta cumbre es la anexión de Suecia y Finlandia a la Alianza Atlántica. La mencionada reunión a cuatro bandas se alargó más de lo previsto, pero culminó con un acuerdo que levantó el veto turco y dió vía libre a la adhesión. Sin embargo, este proceso no es inmediato. Una vez firmado dicho protocolo -previsto para el próximo martes en Bruselas-, no hay un calendario preciso para la plena incorporación de los dos países nórdicos, si bien Stoltenberg, espera que sea "cuanto antes". Además, Erdogan ha amenazado con romper el pacto si Suecia y Finlandia no cumplen con lo estipulado.

Así, para "garantizar la paz" y protegerse de "un mundo más peligroso", la OTAN ha acordado reforzar su presencia en el este de Europa y va a aumentar hasta 300.000 el número de tropas de alta disponibilidad. A ello se le debe sumar el pacto para que todos los estados de la Alianza inviertan un 2% del PIB en materia de Defensa, una directriz que no es nueva, pero hasta ahora no exisitía un compromiso como este por parte de los 30 estados que lo conforman. Para el caso de España, supone doblar su inversión en este aspecto, ya que actualmente se sitúa entorno al 1%.

España mejora su imagen internacional y logra que se incluyan todas sus demandas

La organización de la cumbre en Madrid ha sido un éxito. Esta palabra ha sido utilizada por los todos los principales mandatarios internacionales para describir el evento, e incluso el líder del Partido Popular, Núñez Feijóo, ha felicitado al Ejecutivo. Los diversos actos organizados, así como las propias reuniones han reforzado la imagen internacional de España y han proyectado su cultura y gastronomía, como se pudo observar en la cena trasatlántica del miércoles en el Museo del Prado.

Por otro lado, las pretensiones del Ejecutivo en relación a los planes de la OTAN se han cumplido al completo. En primer lugar, la OTAN recupera el concepto de integridad territorial de todos los aliados -un requisito solicitado por España-, en lugar de la integridad territorial aliada. Este matiz jurídico implica que Ceuta y Melilla quedan cubiertas en caso de agresión extranjera en su totalidad, lo que ha generado satisfacción en el Ejecutivo.

En segundo lugar, la Alianza ha incluido en su nueva estrategia los desafíos para la seguridad que vienen del Norte de África, y particularmente el Sahel. Además, contempla las amenazas híbridas como la utilización de la migración o los flujos energéticos, no solo la de grupos terroristas. Sin embargo, se desconoce cuál será la traducción práctica de esta medida y hasta qué punto será útil para frenar los problemas migratorios que se viven en Ceuta y Melilla.

La invasión rusa de Ucrania, presente durante toda la cumbre

El principal factor que ha revitalizado a la OTAN, en un momento crítico para la organización, ha sido la invasión rusa de Ucrania. Un aspecto que ha estado presente de diversas formas a lo largo de la cumbre. Volodomir Zelenski, presidente ucraniano, intervino por videoconferencia este miércoles para trasladar su mensaje de que las aspiraciones de Putin de recomponer lo que considera la 'Gran Rusia' no terminan en Ucrania.

Además, consciente de la utopía que supone la anexión de Ucrania a la Alianza, ha pedido más armas y dinero para defenderse de Rusia y ha insistido en las ambiciones de Moscú: "Esta no es una guerra que libra Rusia solo contra Ucrania. Esta es una guerra por el derecho a dictar las condiciones en Europa, por cómo será el futuro orden mundial".

De esta forma, las relaciones internacionales van a cambiar conforme avancen las semanas y las diferencias entre ambos bloques se harán cada vez más evidentes. Macron se ha ofrecido como intermediador entre la OTAN y Rusia, en un último esfuerzo por reconducir la situación por vías diplomáticas, pero la Alianza Atlántica ha mandado un mensaje claro a Moscú y Pekín ante posibles ataques a sus estados miembro y la solución de por medio del diálogo parece notablemente más lejos tras esta cumbre de Madrid.

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