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Cannes 2023 | 'The Idol', la sórdida historia sexual que convierte a The Weeknd en un Drácula de la industria musical

El cantante presenta en el Festival de Cannes la serie de HBO que dirige Sam Levinson, director de Euphoria, junto a la actriz Lily-Rose Depp, una historia sórdida sobre el sexo y la industria musical

'The Idol', sexo, pop y la mirada viejuna de The Weeknd

'The Idol', sexo, pop y la mirada viejuna de The Weeknd

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Cannes

El Festival de Cannes no quiere perderse nada. Tampoco las series de autor. Desde que comenzó la edad dorada de la televisión, el certamen francés ha tenido una relación especial con HBO, plataforma que, hasta ahora, ha hecho gala de su gusto por producir series de autor. Aquí presentó su miniserie Behind the Candelabra Steven Soderbergh, con Michael Douglas haciendo de Liberace. Aquí se presentó el año pasado Irma Vep, la cinéfila serie de Olivier Assayas. Este año, la serie elegida ha sido toda una provocación: The Idol, producida, de nuevo, por HBO y que se estrenará en apenas unas semanas.

La idea original es de Abel Tesfaye, más conocido como The Weeknd, músico y cantante, que ha querido confeccionar una historia sobre la sexualidad sórdida y las relaciones de poder dentro del mundo de la industria. Decía en la rueda de prensa que se inspiró en Drácula, el famoso vampiro, para interpretar a su personaje en la serie, su primer gran papel en la pantalla pequeña. "¿Me he encontrado a alguien como Tedros (en la industria de la música)? Joder, no creo. Me siento afortunado", decía el cantante de éxitos como 'Blinding lights' y 'Starboy'. "El primero en el que pensé es en Drácula, como si estuviéramos en Nosferatu".

El músico, que ha hecho dúo con Rosalía, es creador de la serie, junto con Sam Levinson, el creador de Euphoria, una de las ficciones con mejores críticas de los últimos tiempos. "Lo que nos preguntábamos es si era posible que un personaje así tuviera toda la ambición para triunfar en la música, en la cultura, como tiene The Weeknd, pero no tuviera su talento, ¿qué pasaría con todas las frustraciones? Con esa pregunta, una noche en el armario de The Weeknd fue cuando desbloqueamos a este personaje que es fascinante", decía el director. The Idol aborda la complicada relación entre un manipulador, gurú de la autoayuda y dueño de una discoteca, y una estrella del pop en pleno ascenso con grandes problemas de autoestima, de salud mental y de confianza. Para el papel, la actriz Lily Rose Depp, hija de Vanessa Paradis y Johnny Depp.

Sórdido relato

Un relato sórdido sobre la fama, el sexo y la industria que comienza en una mansión de Los Ángeles, con una figura, la del coordinador de intimidad, que debe supervisar que las mujeres estén a gusto en sesiones de grabación y fotos. Una escena ambigua sobre una figura que ha generado polémica en la propia industria y a la que la serie trata de un modo cómico. Ese es el inicio, mientras vemos a la actriz posando de una manera sexualizada, bajo la una mirada masculina, de nuevo. Es como si Levinson cometiera el mismo error que Andrew Dominik en Blonde, querer denunciar los problemas que tiene la industria sobre el cuerpo de las mujeres cometiendo el mismo pecado. "Creo que, a veces, las cosas que pueden ser revolucionarias se llevan demasiado lejos. Vivimos en un mundo muy sexualizado, especialmente en Estados Unidos y creo que la pornografía tiene una influencia muy fuerte en los jóvenes. También lo vemos en la música pop, porque de alguna manera, refleja la sociedad", se excusaba el director.

Él y la actriz tuvieron muchas conversaciones para crear a un personaje influido por "mujeres poderosas", según la actriz. "Cuando tienes un personaje así, tan sexual, a veces acabas por subestimarla, otras veces sabes que eso es lo que atrae al público, en realidad es lo que están haciendo todas las estrellas del pop", añadía. Ahí está el ejemplo de Britney Spears, a quien se cita directamente en uno de los ensayos de las coreografías. Pero hay más. Por si no fuera obvio, la canción que bailan en el club donde se conocen los dos protagonistas es una de Madonna, otro mito sexual. La película que ve la joven artista con su asiste es, nada menos, que Instinto básico de Sharon Stone. Mujeres a las que ha citado la actriz como inspiración para su personaje.

"Yo era un niño en los noventa, y Britney es una de las mejores estrellas del pop de todos los tiempos. Recuerdo la portada de Rolling Stone y cuánto se habló de ella. No estamos intentando contar una historia sobre una estrella del pop en particular. Creo que solo estamos analizando la forma en que el mundo percibe a las estrellas del pop y la presión que eso ejerce sobre estas personas. Hay mucha presión en estar constantemente activo y tener que ser lo que todos desean que seas, mientras llevan una vida solitaria y tienen que fingir que todo es maravilloso. creo que hay algo muy aterrador en ese día a día", explicaba Levinson. Eso es quizá lo más interesante de la serie. El reflejo de la soledad de la artista. La falta de confianza en un séquito que nunca es sincero, que solo busca beneficios y que oculta información.

Mercancía con la que hacer dinero

Es brillante el modo en que retrata a publicistas, managers y hasta al tipo de Live Nation, la web de venta de entradas para conciertos. Las estrellas son mercancía con la que hacer dinero y si son jóvenes y guapas, encima se les puede sexualizar. Doble combo ganador. Y ahí es donde patina el retrato de Levinson, en romper la sexualización en la pantalla. No solo la industria de la moda o de la música sexualiza a las mujeres y las explota, también el cine. La posición de la cámara, lo que se muestra o lo que no, juegan un papel importante y Levinson parece que no ha reflexionado sobre ello o, al menos, no ha sabido cómo romper las dinámicas de falocentrismo y de esa mirada escópica que hace años denunciaba Laura Mulvey en su pequeño ensayo sobre la mirada y el placer sexual.

Por ejemplo, en el primero de los dos capítulos emitidos en el certamen, vemos la filtración de una foto íntima del personaje. Algo así como lo que hizo Paquita Salas en su última temporada. Es interesante la doble perspectiva que se ofrece en la serie sobre si ella es víctima y debe mostrarse humillada o si no pasa absolutamente nada. Sin embargo, Levinson muestra la foto, por si no había quedado claro, al espectador. Por si fuera poco, la producción viene precedida por varias polémicas relacionadas con contenido gráfico y sexual, además de por acusaciones de ambiente tóxico en el rodaje, algo que el equipo ha negado con rotundidad en Cannes.

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Pepa Blanes

Pepa Blanes

Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...

 
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