La amante inventada para justificar un desastre militar: la verdad histórica tras la leyenda de la 'judía de Toledo'
El rey Alfonso VIII utilizó a su amante para tratar de justificar una de sus mayores derrotas a nivel militar

Cómo utilizar una falsa historia de adulterio para justificar un desastre militar
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
La figura de la mujer ha sido históricamente relegada a un papel totalmente secundario; una de las instituciones que mejor lo demuestra es la monarquía. Si ya de por sí, en la Edad Media, las propias esposas de los monarcas eran tratadas como simples acompañantes, aun obteniendo un puesto en la Corona, peor aún era el destino de las amantes de estos reyes.
Más información
Para conocer cómo era la vida de estas mujeres que mantenían relaciones extramatrimoniales con los monarcas de la época, Engel De la Cruz, autora del libro histórico titulado Damas de Corona y Alcoba, acude como invitada al nuevo programa de SER Historia.
Las amantes como justificación de las críticas
Según explica la escritora, las amantes de los monarcas eran conocidas como "mujeres en la sombra". No disfrutaban simplemente de aventuras eróticas con los líderes de la Corona, sino que en numerosas ocasiones también tenían hijos con ellos. Según señala De la Cruz, los reyes solían mostrar más cariño por los hijos que habían tenido con sus amantes que por los que tenían con sus esposas.
A pesar de que este dato pueda hacer pensar que los reyes del medievo respetaban en todo momento a sus amantes, nada más lejos de la realidad, ya que los monarcas solían utilizarlas también como elemento con el que excusar sus fallos en el gobierno o en el ámbito militar.
La historia de 'la judía de Toledo'
Para entender esta idea de una amante como excusa por un fallo militar, no existe mejor ejemplo que la famosa historia de 'la judía de Toledo'. Este era el mote que recibía una joven llamada Raquel, mujer de la cual no existe prueba de que fuera real.
La cuestión importante es cómo Alfonso VIII, rey de Castilla entre los siglos XII y XIII, utilizo la figura de 'la judía de Toledo' para justificar una de sus mayores derrotas militares, la Batalla de Alarcos. Se decía que el rey no se encontraba en sus mayores facultades al mantener esta relación con Raquel, que además, al ser judía, tampoco compartía el aspecto religioso con el monarca.




