La inesperada reacción del padre de Ferran Adrià en su primera visita a un restaurante japonés
El chef dice contar con un grupo de amigos de confianza que le avisan en caso de que le suban los humos
Entrevista 7.001 a Ferran Adrià: el cierre de elBulli, Noma y Santi Santamaria
Madrid
En la entrevista concedida a Gastro SER, Ferran Adrià se ha pronunciado sobre temas tan controvertidos como las acusaciones de maltrato laboral al chef René Redzepi, del restaurante Noma (Dinamarca), o también su relación con el fallecido Santi Santamaria. Pero también ha querido rescatar algunos episodios de la historia reciente de la cocina, como la guerra del bacalao, e incluso de su vida personal.
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Como ha explicado en muchas de las 7.000 entrevistas que dice haber concedido a lo largo de su vida, Ferran Adrià creció en un barrio humilde de L'Hospitalet y empezó la hostelería desde muy abajo: fregando platos.
"Sí en Castelldefels era un folfo, como cualquier chaval de 17 años", detalla divertido. "Y empecé a estudiar, por obligación, con El Práctico, que era una copia de la Guía Culinaria de Escoffier".
Una familia humilde
Al preguntarle por sus padres, además, deja entrever una visión del mundo muy alejada a la que puede proyectar el mejor chef del mundo: "Mi madre era la clásica ama de casa y mi padre hacía de todo: estucador, conductor de camiones en Alemania... ¡Era muy buen persona! Con el machismo y la situación de aquellos tiempos. Pero a Albert y a mí nos dejaron hacer lo que quisimos".
Cuando al chef le empezó a ir bien, de hecho, le propuso a su padre cambiar de coche y, quizá, comprar un Mercedes: "¡¿Qué dices?!", le respondió. Y al final se lo cambió, pero solo aceptó "un cochecito".
Tiempo después, Ferran Adrià —que se había criado en una vivienda de 60 metros, en la zona de Santa Eulàlia— le propuso a su padre buscar "un piso guapo", pero él se negó a dejar el barrio: "Yo no me voy de aquí, que aquí están mis amigos".
'¿Tú eres tonto, o qué?'
El chef ayudó a su padre a jubilarse antes de tiempo, a los 60, pero recuerda perfectamente lo que le hacía feliz (y no tenía nada que ver con el lujo): "Beber un quinto (de cerveza), ver al Barça y hablar con su amigos".
Ferran Adrià asegura que su mujer comparte valores parecidos y que, de hecho, apenas hay fotos suyas en internet. "Tengo cuatro o cinco amigos, además de mi mujer, que si me paso, porque en este nivel es difícil que te no se te suban (los humos) alguna vez, lo primero que me dicen es: '¿Tú eres tonto, o qué?'", explica orgulloso.
Otro episodio que retrata la humildad de su familia es la visita al restaurante Shunka, de su amigo Hideki Matsuhisa. "La primera vez que les llevé a un restaurante japonés fue muy divertido", reconoce.
"Esto es pa'los gatos"
Ferran Adrià asegura que a su padre le encantaban las ostras y las almejas vivas, por lo que pensó que también podía gustarles el sushi y, d entrada, le pidió a Hideki —"que nunca ha hablado bien español"— que les trajera un poco de sashimi. Pero su padre no reaccionó a la ventresca de atún como él esperaba.
Gastro SER | Entrevista 7.001 a Ferran Adrià: el cierre de elBulli, Noma y Santi Santamaria
"'¿Eso qué es? ¡Eso está crudo! ¡Eso es para los gatos'... Mi padre no tenía filtro y, al estar chillando, toda la gente me miraba", detalla. "Así que, como sabía que le gustaban los calamares a la romana, le pedí a Hideki que sacara una tempura de gambas".
El chef asegura que aprendió mucho de esa experiencia: "las contradcciones". Pero tampoco tiene desperdicio lo que le decía su madre cuando iba a elBulli: "'¿Esto qué coño es? ¡Esto es muy raro! ¡No hagas esto!'. Pero luego le encanaba descubrir cosas".
Carlos G. Cano
Periodista de Barcelona especializado en gastronomía...Periodista de Barcelona especializado en gastronomía y música. Responsable de 'Gastro SER' y parte del equipo de 'Fuego y Chinchetas'. Licenciado en Periodismo por la Universitat Pompeu Fabra y Máster de Periodismo UAM-El País. Antes fui enfermero y 'free lance' en El Salvador.