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Cuando la Europa medieval le cogió "alergia al baño" y por qué los cristianos no se duchaban casi nunca

El olor que imperaba en aquella época tuvo que ser bastante duro

Una madre cocinando frente a su hijo. / Lorado

Madrid

En el último programa de SER Historia hemos hablado sobre perfumes. Todo ello de la mano de Begoña Imaz, autora del libro Historia y ciencia del perfume, quien nos ha contado más acerca de los orígenes de estas fragancias y de cómo han evolucionado hasta el día de hoy. Porque las primeras colonias no tienen nada que ver con las actuales, pues estas han ido cambiando a medida que lo hemos hecho nosotros. De hecho, también ha cambiado la forma en la que interactuamos con ellas. Hemos pasado de utilizarlas principalmente en rituales y embalsamamientos a convertirse en un cosmético fundamental en nuestro día a día.

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A lo largo de este libro, la autora recuerda la importancia de este tipo de fragancias, sobre todo en épocas como la Edad Media y el rococó: "Por aquel entonces tenían, como si dijéramos, alergia al baño. Ellos pensaban que el agua fomentaba las enfermedades porque abría los poros de la piel y por ahí podrían entrar los virus. Entonces, en un contexto de falta de higiene como aquel, los perfumes eran un símbolo de poder y de estatus. Quienes podían, se perfumaban todo. Desde las pelucas hasta los vestidos, era hasta exagerado".

"Se bañaban muy poquito"

Y claro, el olor imperante en aquella época era duro de procesar para alguien de nuestra era: "Las civilizaciones más antiguas, los romanos y los griegos, tuvieron medidas higiénicas muy avanzadas gracias a Hipócrates y a otros médicos. Sin embargo, cuando llegamos a la Edad Media, nos encontramos ante el mayor periodo de oscuridad para el mundo de la perfumería. Entonces, se abolieron los baños, el perfume fue tildado de pecado, de artimaña del diablo y, además, se juntó con esas teorías médicas que pensaban lo que te digo, que el agua caliente dilataba los poros y que por ahí entraba la peste, la sarna. Entonces, pues, dejaron de bañarse. Especialmente los cristianos, quienes se bañaban muy poquito".

Históricamente, siempre se había pensado que quienes no se bañaban eran los vikingos. De ahí que, si ves cualquier serie o peli sobre vikingos, verás a muchos de ellos bastante sucios. Pero nada más lejos de la realidad: "En el libro recojo un capítulo dedicado a los bárbaros y los vikingos porque han sido pueblos a los que históricamente se les ha catalogado de muy apestosos. Pero ellos se lavaban muchísimo más que un cristiano de la época".

Las alternativas cristianas al baño

¿Y qué hacían para mantener su higiene? Apostaban por remedios alternativos: "Entonces, optaron por no bañarse. En su lugar, los cristianos solían lavarse por partes con vinagre, con aguas perfumadas y, bueno, esto creaba una atmósfera terrible". A esto hay que sumarle el olor ya de por sí fuerte tanto de pueblos como de las ciudades: "Las ciudades iban creciendo, nos íbamos hacinando cada vez más, los cadáveres y la comida estaban casi juntos... Bueno, tenía que ser una atmósfera horrible".

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En vez de aprovechar esta situación para potenciar el uso de perfumes, hicieron justo lo contrario y buscaron alternativas para paliar un problema bastante gordo. Sobre todo las clases bajas, quienes representaban a la gran mayoría de la sociedad. De ahí que el olor durante la Edad Media acabara siendo un problema y que, finalmente, el perfume acabara imponiéndose hasta convertirse en un complemento fundamental en nuestro día a día.

David Justo

(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en...