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Viernes, 29 de Mayo de 2020

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Misterios olmecas

En 1958 se descubrió petróleo en La Venta, en el actual estado mexicano de Tabasco. Hasta aquí nada en particular si no fuera porque allí se encuentra uno de los principales yacimientos de la cultura olmeca

Tuvo que ser Carlos Pellicer Cámara, conocido como "el poeta de América", quien, al ver el desastre ocasionado por los trabajos de perforación que realizaba la compañía petrolífera PEMEX (Petróleos Mexicanos), convenció a los políticos de Tabasco de que los hallazgos arqueológicos encontrados hasta ese momento, incluidas tres cabezas gigantescas, se debían trasladar a un Parque a las afueras de Villahermosa.

Menos mal, porque no es mucho lo que nos queda de esta cultura milenaria que surge en el golfo de México hacia el año 1500 a.C. y que es la primera en marcar la pauta en muchas cosas. De hecho, los olmecas establecen el primer sistema de numeración a base de puntos y barras, las primeras dataciones con su calendario de Cuenta Larga, el primer uso de la jadeíta, los primeros apicultores, el primer juego de pelota, las primeras representaciones de personajes portando armas o herramientas, los primeros centros ceremoniales y las primeras orientaciones de edificios conforme a puntos celestes...

Fueron expertos en terraplenados, maestros en los trabajos de cantería, excavadores de complejas zanjas, constructores de la primera pirámide y de canales para el agua, usuarios de espejos de hematita, descubridores de la brújula y creadores de la primera escritura mesoamericana (como lo demuestra el “bloque de Cascajal” y sus 62 glifos, considerado el texto más antiguo del Nuevo Mundo).

Aparecieron de súbito sin que existiera un periodo anterior de gradual avance. Lo curioso es que no sabemos cómo se llamaban a sí mismos. Fueron llamados olmecas por los aztecas, que significa “el pueblo de goma” por la sencilla razón de que la zona costera del Golfo de México en que vivían era famosa por sus árboles de goma o de caucho. Son también denominados tenocelome, “hombres con boca de jaguar” u hombres jaguar por ser éste su animal totémico.

Su zona geográfica de influencia más antigua lo formaba el triángulo siguiente: La Venta, Tres Zapotes y San Lorenzo que luego se fueron extendiendo hacia el sur del continente, encontrándose restos en Monte Alban (estado de Oaxaca). Todos estos datos son circunstanciales porque si en algo están de acuerdo los historiadores, es en considerarles la madre de las culturas de Mesoamérica. Son famosas sus monumentales cabezas de piedra basáltica y ninguna tiene dos rostros iguales. Se ha especulado si son retratos de gobernantes olmecas o de jugadores de pelota.

El primero que descubrió una de estas enormes cabezas fue José María Melgar Serrano en 1862 en la localidad de Tres Zapotes, en el estado de Veracruz, y la describió en un informe de 1869 diciendo: “En tanto que obra de arte es, sin exageración, una escultura magnífica. Pero lo que más me ha asombrado es el tipo etíope que representa. He pensado que sin duda ha habido negros en este país”.

A la habilidad de tallar y manipular los pesados bloques de piedra para convertirlos en ciclópeas cabezas, hay que añadir su transporte por tierra y agua a lo largo de unos 100 kilómetros desde las montañas de Tuxtla.

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