Martes, 07 de Diciembre de 2021

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Ana Morgade: "Quería regalarme un momento de posar donde no tuviera ganas de salir corriendo"

Ana Morgade se ha asomado a La Ventana a hablar de su polémico vestido en la alfombra verde de la SEMINCI, una funda portatrajes: "Pensé, ¿por qué no vestirme desde ahí, desde la comediante que soy?"

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Ana Morgade revolucionó las redes sociales cuando acudió a la alfombra verde de la Semana Internacional de Cine de Valladolid vistiendo un curioso atuendo: una funda portatrajes. La humorista se ha asomado a La Ventana para explicar que lo único que quería era “regalarme, a dos semanas de cumplir los 42 años, un momento de posar donde no tuviera ganas de salir corriendo”.

Morgade presentó la gala inaugural de la SEMINCI junto a la también actriz Eva Marciel. En el escenario vistió un esmoquin negro, pero en la alfombra roja, explica, decidió tomar un camino diferente: “No soy modelo, tampoco soy representante de ninguna marca de moda. Entonces, ¿en calidad de qué estoy en esa alfombra verde? Pues al final estoy ahí como comediante, y pensé, ¿por qué no vestirme desde ahí, desde la comediante que soy?”.

Mucha gente se ha sentido identificada

Lo mejor que ha salido de todo esto, asegura, es el apoyo y comprensión que ha recibido: “Muchas compañeras y compañeros de profesión me han dicho ‘tus palabras nos resuenan’, y también mucha gente que no se dedica al mundo del espectáculo, pero sí han dicho ‘cada vez que tengo una boda o un evento paso por el mismo infierno que tú’”.

La idea, confiesa, se le ocurrió de por la noche: “Lo decidí a partir de una frase que me había surgido de madrugada, que era ‘me quedan normalmente mejor las fundas que los trajes’. Dije ‘pues lo voy a llevar hasta sus últimas consecuencias’”.

Un problema dentro y fuera de las alfombras rojas

Morgade publicó en sus redes sociales fotos del evento junto a un texto donde explicaba que su cuerpo “es perfecto para lo que soy ya lo que me dedico: la comedia”. En La Ventana añade que “en realidad todo partía de una necesidad muy personal de que siempre había sufrido mucho con los posados y las alfombras rojas, porque siento que no estoy en mi elemento”.

“Siempre me resulta difícil encontrar ropa de mi talla”, continúa, “y no significa que tenga una talla extraordinaria o extravagante, pero es verdad que así como la talla 42 es la talla más vendida para ropa de mujer en España, no es la talla que se suele ver ni en las marcas de ropa 'mainstream', suele ser la última talla antes de que te tengas que ir a otra tienda”.

En los ‘showrooms’, espacios donde los diseñadores exponen su ropa para eventos, la situación es incluso peor: “Desde luego la talla más común para encontrar es la 36, que son tres tallas por debajo”.

“Entonces para mí siempre ha sido una odisea vestirme y siempre tengo la sensación de estar ahí como en una especie de farsa”, confiesa, “casi siempre voy con un traje apañado con unos imperdibles que están a punto de estallar, y siempre tengo la sensación de que quiero salir corriendo”.

Esta vez, celebra, ha sido muy diferente: “Fue el primer photocall en el que todos los periodistas me decían ‘señora muévase, deje de hacer posturas’, porque no quería salir corriendo y me lo estaba pasando increíblemente bien”.

Ser más amables con nuestro cuerpo

Podría ser la primera vez que Morgade se siente cómoda en una alfombra roja de un evento, pero la humorista explica que le ha costado mucho tiempo llegar a este punto de confianza: “Me he pasado toda mi carrera y toda mi vida adulta con la sensación de ‘no eres lo suficientemente guapa, no pareces lo suficientemente joven, no estás lo suficientemente delgada’, y son tres frases muy tramposas”.

La relación con su propia imagen, dice, ha cambiado “porque a través de tener un bebé me he dado cuenta de que mi cuerpo hace cosas fascinantes y le he estado mandando los mensajes equivocados y pidiéndole lo que no sabe ni tiene por qué hacer”.

Es una lucha constante por tratar de alcanzar el ideal de un cuerpo normativo, que para Morgade “por desgracia significa cuerpo delgado”. Así se corre el riesgo de dar por normal “lo que ya está delgado estamos vendiendo un mensaje que es totalmente contradictorio”.

Explica que “dar por sentado que una talla 36 es una talla habitual significa que estamos asumiendo que la normalidad es estar muy delgada”. Estar delgado, aclara, no está mal, lo que está mal es “esperarlo de cualquier cuerpo”.

La sensación era de “que el patrón está hecho y eres tú el que no encaja”, o que “la responsabilidad es tuya y es tu cuerpo el que está equivocado, y quizá no es así”. Ahora, sin embargo, Ana Morgade se siente “como si de repente me hubieran dicho ‘señora, páseme el balón’ y hubiera marcado un gol”.

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