Últimas noticias Hemeroteca

Lunes, 09 de Diciembre de 2019

Otras localidades

Cuando la sal duele

  • La península del Yucatán es la segunda zona productora de sal de México
  • La extracción es artesanal y muy delicada, una imprudencia puede provocar quemaduras

La península del Yucatán es la segunda zona productora de sal de México. /

En Celestún, los trabajos dependen del calendario. Estamos en la primera semana de julio, pero quedan pocos días para que las playas que sobrevuelan los pelicanos se llenen de turistas. Hoy están vacías y los chicos de la Ruta BBVA aprovechan para bañarse y tomar el sol. En noviembre, diciembre y enero llegarán los que quieran ver el Celestún rosa de los flamencos, pero ahora es el turno de los salineros que apuran las últimas semanas de la temporada.

En tierra hostil

Antes de empezar la marcha de hoy, Jesús Luna, el ceutí jefe del campamento, advierte a los ruteros cuál es la etiqueta de esta excursión. El ‘dress-code’ es pantalón largo, camisa, calcetines y botas. Las recomendaciones son las más específicas desde que los ruteros cogieron la mochila: “cuidado con las plantas urticantes, atención con los tábanos, no os acerquéis a las charcas que pueden alcanzar los 60 y 70 grados y no toquéis la sal porque corta”. En las mochilas, litros de agua y en los cuerpos, repelente cubriendo cada milímetro de piel. Los monitores y el equipo médico advierten a todos, periodistas incluidos, de la importancia de no dejar huecos y de no separarse del grupo por el riesgo a perderse en un ambiente labiríntico. Bienvenidos a la selva baja.

Un trabajo difícil

Cuando se abre un claro, se ve un grupo de hombres trabajando en la charca de Duendes. Su rutina todavía es artesanal. La península del Yucatán es la segunda zona productora de sal del país, después de Guerrero Negro. Mientras sus vecinos de Ría Lagartos optaron por una producción industrial, en Celestún siguen siendo hombres los que trabajan para extraer la sal. Utilizan guantes de hule y ‘calcetas de futbolista’ que apenas les duran dos días, porque la sal corta. Cuando sus heridas tocan el agua, la sensación es parecida a la del contacto con el alcohol: la piel arde. Una imprudencia puede provocar quemaduras de segundo grado. El trabajo de estos 250 hombres abastece a parte del mercado nacional y a las fábricas de hielo que elaboran el hielo con sal que ayuda a los pescadores a mantener el pescado frío, a pesar de las altas temperaturas.

Un trabajo mal pagado

Se trata de un trabajo peligroso, sacrificado y temporal al que se dedican hombres de Celestún y de localidades cercanas. Por 50 kilos de sal, ganan 15 pesos (menos de un euro). Puede parecer poco, pero es una de las actividades más importantes y que completa la economía de una zona dependiente del turismo y la pesca.

Entre los ruteros, también hay mexicanos. En esta edición, son veinte y una de ellas descubre la esencia de la Ruta BBVA. Yessica Yariela, es estudiante de arquitectura y resume así estos primeros días de viaje:“Yo no conocía esta parte de mi país y estoy viendo una realidad que no conocía”. Estas palabras definen muy bien lo que buscaba en 1979 Miguel de la Quadra Salcedo: que los españoles conozcan América, que los latinoamericanos conozcan su continente y algunos descubran incluso su propio país.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?