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Domingo, 18 de Agosto de 2019

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El mundo del vino se acerveza

La reconquista de los jóvenes estimula el lanzamiento de vinos sin alcohol, sangría con burbujas y etiquetas de diseño o refrescos de garnacha con el mismo alcohol que una cerveza

Pompita es una nueva marca de sangrías inspiradas en destinos turísticos españoles. /

El consumo de vino en España lleva años cayendo en picado. Un 18 % en los últimos seis años, sin ir más lejos, de manera que, aun siendo el mayor productor del mundo, el consumo per cápita ronda los 17 litros anuales: menos de la mitad que en Francia, Italia o Portugal.

Lo que más preocupa al sector, de todas formas, es el envejecimiento de sus clientes porque la gran mayoría pasa de los 40 años. ¿Qué se puede hacer al respecto? ¿Cómo conseguir que la gente joven muestre interés por una bebida con siglos de arraigo y que, además, en muchos casos, juega un importante papel sociocultural en entornos rurales?

En los últimos años han aparecido multitud de iniciativas curiosas: un vino de color azul, cómics que hablan de vino, una ruta del calimocho, bodegas convertidas en galerías de street art... La tendencia, de todos modos, apuntan hacia la evolución del producto, de su contenido alcohólico y de su presentación. Parece que el vino se está acervezando.

Iglup: pingüinos de Cariñena

Cariñena ha contado siempre con una amplia población de pingüinos. / C. G. CANO

"Iglup es un refresco de vino", cuenta Rafael de la Fuente, de Grandes Vinos y Viñedos, una bodega de Cariñena conocida, sobre todo, por referencias como Circo y Beso de Vino.

"Están aflorando muchos frizzantes pero todos carecen del mismo mal: un envoltorio chulo y, por dentro, poca cosa", señala De la Fuente. "Por eso hemos creado una bebida para el que no bebe vino o para el que, aunque sí tenga esa costumbre, en verano se retrae".

Iglup White está elaborado con uvas macabeo y chardonnay, e Iglup rosé, con variedad garnacha. Pero lo importante, en este caso, no son los aromas sino el agua de manatial carbonatada, buscando el efecto refrescante (de ahí que hayan elegido un pingüino para la etiqueta), y los 4,8 grados de alcohol ("como una cerveza").

Tanto el precio y como el tamaño de los botellines interpelan también al consumidor habitual de cerveza. "El vino es de muchísima calidad, pero queremos llegar a los jóvenes y las mujeres", explica el responsable del producto. Y por eso, seguramente, se ha convertido en uno de los patrocinadores del Enofestival, que se celebra el 1 de octubre en Madrid, con las actuaciones de Joe Crepúsculo o Soleá Morente, entre otros. A quien ya le guste el vino, quizás le parezca demasiado dulce, pero a quien no, probablmente le llame la atención.

Win.0: sin alcohol, pero con todo lo demás

Win.0 pretende revolucionar el sector de los vinos sin alcohol. / C. G. CANO

Los responsables del Grupo Matarromera llevaban 13 años intentando elaborar un vino sin alcohol, pero con todo lo demás. Hasta ahora, la elaboración solía basarse en métodos de evaporación, centrifugacion, ósmosis inversa o destilación a baja temperatura, todos ellos muy poco selectivos con las moléculas que había que eliminar, de manera que los resultados eran ser siempre parecidos: poco aroma, poco sabor... ¡Mal!

El grupo pucelano, sin embargo, ha desarrollado un nuevo método de desalcoholización con "conos rotatorios invertidos" que les permite separar solo el alcohol, obteniedo un producto "saludable, antioxidante, bajo en calorías" y que, según sus autores, sigue siendo vino.

"La cerveza sin alcohol está estandarizada y supone un 14 % de las ventas", señala Carlos Moro, el presidente de Matarromera. "Si no hay buen vino, tampoco habrá buen vino sin alcohol, pero es que además hace falta una maquinaria muy sofisticada y personal experto. Por eso hay pocas empresas que hayan adentrado en este sector".

El objetivo de la bodega es que puedan beber Win las embarazdas, los conductores o los diabéticos. "También es una vía de acceso a los jóvenes, para que se vayan familiarizando", apuntan los responsables del producto, cuyo precio por botella oscila entre los 5 y 10 euros.

Algunos de sus vinos sin alcohol llevaban ya un tiempo en el mercado, de hecho, y con buenos resultados de ventas (han crecido un 20 % desde 2014). Pero la reciente presentación del vino espumoso y del tinto crianza (¡con 12 meses de barrica!) han suscitado un relanzamiento del producto y de su imagen. Todos deben tomarse fríos, eso sí.

Pompita: la sangría en modo 'cool'

Pompita, en un 'stand' de la Feria Alimentaria 2016. / C. G. CANO

Michael Mesoum es un inglés "muy españolizado" que lleva años trabajando como comercial en el sector del vino y que, de las conversaciones con exportadores y demás profesionales del mundillo, ha extraído una importante importante: "El vino espumoso está en auge y el consumidor busca cosas sencillas, afrutadas y desenfadas".

La conclusión se ha convertido en un producto llamado Pompita que, por su elaboración, tiene puntos en común con la sangría, pero que también lleva gas y tiene 5,5 grados de alcohol. "Pompita es la respuesta vinícola a la explosión de la cerveza artesanal. Un primer paso para los que no se han adentrado en el mundo del vino", comenta Mesoum.

Las cuatro primeras referencias, además, llevan el nombre de cuatro importantes destinos turísticos españoles: Barcelona, Madrid, Valencia e Ibiza. El vino utilizado, sin embargo, procede de La Mancha.

"Está claramente diseñado para el mercado exterior, pero en España también ha tenido buena acogida", explica el empresario inglés. "Hemos buscado un nivel de dulzor más bajo que el de las sangrías comerciales, que son un poco empalagosas, así que es más sano y tiene un toque sofisticado. No es un alcopop de los que se venden por ahí".

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