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Lunes, 26 de Agosto de 2019

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10 crímenes medioambientales que cometes en la cocina de tu casa

  • Lo que compras, lo que cocinas y lo que tiras tiene consecuencias para el planeta
  • Hablamos de cómo optimizar nuestras costumbres con un portavoz de Greenpeace

¿Quieres cocinar por un planeta más sostenible? /

Cuando estás preparando unos huevos rellenos y, al abrir la lata de atún, decides tirar el aceite por el fregadero. O cuando descubres que hay 12 yogures pasados de fecha en la nevera... y los tiras. O cada vez que comes pescado azul porque dicen que es bueno (pero que es siempre salmón a la plancha). Esos pequeños gestos cotidianos son también pequeños crímenes medioambientales que cometes en la cocina.

Otros se producen fuera, pero también tienen que ver con la comida: hacer la compra on-line, utilizar bolsas de plástico desechables ("total, son cinco céntimos de nada"), adquirir electrodomésticos poco eficientes... De todo ello hablamos con Julio Barea, responsable de campaña en la organización ecologista Greenpeace.

  1. Echar aceite por el fregadero. Ya sea el de las latas de atún o el que te ha sobrado de freír unas patatas. "Los aceites pueden obturar las tuberías y además suponen un problema para depurar las aguas", explica Barea. La alternativa es sencilla. Basta con guardarlo en una botella de plástico y llevarlo a un punto limpio para que pueda reciclarse como biodiésel, cosméticos o jabones. Aunque aún, salvo excepciones, hay pocos lugares de recogida, eso es cierto: "Los ayuntamientos deberían facilitarle esta tarea a los ciudadanos".
  2. Tirar comida a la basura. Desperdiciar alimentos en un mundo con 800 millones de hambrientos es, probablemente, el crimen más grave de esta lista. Pero además de los recursos dilapidados en la producción de esos alimentos (piensos, agua, energía, etc.), la falta de planificación en una compra incrementa la emisión de gases como el metano. Si la comida que no nos comemos fuese un país, de hecho, sería el tercer productor mundial de gas de efecto invernadero, por detrás EEUU y China. Julio Barea apunta que existen los "composteros para pisos" y recomienda a quienes vivan en el campo que le den los restos de comida "a las gallinas", por ejemplo.
  3. Hacer la compra on-line. Hacer un pedido en Ulabox, Amazon Prime Now o cualquier otro supermercado virtual es bastante cómodo y hasta puede salirte más barato, pero tener que mandarte la compra a casa en furgoneta y, sobre todo, tener que usar cajas de cartón, bolsas de plástico o film alveolar supone reenvasar los productos ya envasados. "Lo mejor es comprar en el barrio", explica el portavoz de Greenpeace. "El 40 % de la demanda mundial de plástico se destina al packaging. Por eso conviene comprar a granel: le das tu bolsa al frutero y él te la llena. Mejor eso que las bandejitas".
  4. Utilizar bolsas de plástico. Su vida es muy efímera: en tus manos duran una media de 12 minutos. En los vertederos, sin embargo, pueden tardar más de 50 años en degradarse. Por eso en Francia ya ni siquiera puedes comprarlas, según cuenta Barea. Allí las tiendas ya solo ofrecen bolsas permanentes o de papel. En España aún pueden comprarse en muchos supermercados y las tiendas de barrio, por lo general, siguen regalándolas. Todo apunta a que será por poco tiempo: "En noviembre entrará en vigor una nueva directiva europea que servirá para reducir casi a 0 el uso de bolsas de plástico".
  5. Utilizar electrodomésticos poco eficientes. La legislación europea contempla un etiquetado de eficiencia energética para todos los electrodomésticos, con una escala que va de la A a la G, siendo los A+++ (con color verde) los que permiten ahorran más agua y energía.
  6. Comer salmón y atún rojo todo el año. Según Greenpeace, la sobreexplotación pesquera afecta al 48 % de las poblaciones que viven en aguas europeas del Atlántico y a más del 90 % de las que lo hacen en el Mediterráneo. Por eso han publicado la web Pescado de temporada (también disponible en formato app). Para ayudarnos a saber qué pescado debemos comprar en cada mes del año.
  7. Comprar latas de cerveza (en vez de botellines). El vidrio es reutilizable y, de hecho, antiguamente ya nos cobraban por los envases, devolviéndonos el dinero una vez lo retornábamos. Eso es mucho más sostenible que comprar envases de un solo uso y, como recuerda Julio Barea, "casi todo el mundo está de acuerdo". Pero los envasadores y la gran distribución prefieren mantener el sistema actual, con tasas de reciclaje (aunque nadie garantice que eso acabe sucediendo).
  8. Tomar café de cápsula. Olvidémonos del glamur que proyecta George Clooney en sus anuncios. "¿Qué sentido tiene que para hacerte 3 gramos de café utilices 5 gramos de envase?", se pregunta el responsable de campañas de Greenpeace. "La cápsula, muchas veces, ni siquiera se puede reciclar, por lo que tienes tiene que tirarla en el contenedor de residuos generales. Hay que priorizar los graneles. Cosas que no estén sobreenvasadas".
  9. Usar tuppers de plástico. El plástico es un material contaminante y que procede de un recurso fósil, pero Barea añade además que, con el uso, "los tuppers que utilizas para congelar y que luego calientas en el microondas no son muy recomendables para tu organismo" porque, si bien superan pruebas cuando están nuevos, "también las superaba el teflón de las sartenes". El portavoz de Greenpeace insiste en que "el plástico contiene aditivos que, con toda probabilidad, acaban pasando a nuestros organismos".
  10. Utilizar productos de limpieza industriales. Cualquier detergente o limpiador del mercado ha superado pruebas medioambientales, pero Julio Barea matiza que "al fina, acaban en nuestros ríos y luego en nuestros mares", por lo que recomienda limpiar con limón, vinagre de manzana o bicarbonato: "Yo echo bicarbonato en el lavavajillas y los vinagres que venden para limpieza dejan las cosas estupendas".
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Cadena SER

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