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Martes, 22 de Octubre de 2019

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Los acusados

¿Dónde estaba Zoido?

Zoido ha respondido con vaguedades a preguntas de las que tendría que tener conocimiento directo por razón de su cargo

El exministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en la salida del Supremo / ()

La declaración como testigo del exministro del Interior del Gobierno del Partido Popular no ha podido ser más desafortunada. La responsabilidad de su cargo y la trascendencia de las acusaciones que se dilucidan en el juicio deberían haber sido suficiente motivo para que preparara su comparecencia.

Zoido ha respondido con vaguedades a preguntas de las que tendría que tener conocimiento directo por razón de su cargo como "¿quién dirigía los operativos?" o "¿cuál era su fuente de información?". En cambio, el exministro contestaba con frases evasivas como "la persona que tenía que disponer de como mandar a los efectivos policiales, ordenaría también que dejaran de hacerlo" o "yo no sé que es lo que hacia el operativo policial".

Zoido se zafó de las preguntas más comprometidas pasando de puntillas y con respuestas vacías que no le comprometieran como al reconocer que estaba informado "por las imágenes de televisión como todo el mundo". Pero no pudo concretar cuando le preguntaban por las imágenes de las cargas policiales contra los ciudadanos: "No sé quién ordenó esas cargas pero se hizo una actuación proporcional, racional, para impedir que un acto delictivo (votar en el referéndum) se llevará a cabo".

El exministro no sabe quién convocaba las reuniones de seguridad: "Lo desconozco". No le consta si se levantaba acta de las reuniones: "Lo desconozco". O el criterio para intervenir en los colegios donde había votaciones: "Lo desconozco".

Su mensaje quería centrarse en dos premisas: la intervención policial fue proporcionada y la desconfianza en la actuación de los Mossos d'Esquadra. Sin embargo, no aportó ni un solo dato contrastable para mantenerlas. En el primer caso, alguien (a quien no identifica) le dijo que la policía se estaba defendiendo y por eso usaron la fuerza y, en el segundo, al parecer el señor Trapero (jefe de los Mossos) no parecía que fuera a colaborar.

La lección que si llevaba bien aprendida Zoido es que los ciudadanos fueron utilizados como "auténtico escudos humanos", dijo , pero lo que saturo la paciencia del público de la sala de juicios fue su respuesta final: "A pesar de todo hay mucha gente buena en Cataluña".

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