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Miércoles, 29 de Enero de 2020

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Desprecios, insultos y acoso: lo que tienen que aguantar los camareros que atienden cenas de empresa

Diciembre es un mes intenso para la hostelería y muchos profesionales se enfrentan a situaciones incómodas

Brindis en la cena de empresa. /

Diciembre es el mes de las cenas de empresa y los dueños de restaurantes se frotan las manos porque saben que van a tener su local lleno casi todos los días. Pero muchos camareros y (sobre todo) camareras afrontan este ciclo de otra manera y no porque sucedan cosas distintas a las que tienen que soportar el resto del año sino porque saben que pueden darse de forma más frecuente.

La mayoría de los camareros consultados se quejan de lo mismo: malos modales, exigencias que están fuera de lugar (¡"invítanos a algo!"), problemas a la hora de pagar, situaciones de acoso, sustracción de artículos de todo tipo, amenazas de reseña negativa en redes sociales...

Jorge es de Gijón, pero ha trabajado de camarero por toda España y ha comprobado que "la gente pierde los modales cuando toma dos copas de más". También se queja de que "a los camareros se les trata como si fueran criados" y asegura que silbar o chistar está a la orden del día. "Es una falta de respeto continua por parte de la inmensa mayoría de los clientes", asegura.

Más allá de la mala educación

Lucía lo corrobora todo. Ella lleva 20 años trabajando como camarera y recuerda un episodio en el que un cliente habitual llegó incluso a amenzar con agredirla. Una situación que, por otro lado, muchos camareros han vivido —al menos una vez— a lo largo de su carrera. "La gente bebe muchísimo, pierde le control y no respeta. Creen que eres su mayordomo. Como yo pago, te exijo lo que quiero", dice.

El tiempo de espera es otro de los motivos habituales de fricción entre los camareros y el público al que atienden, pero normalmente hay poca empatía con los profesionales. "La gente no se da cuenta de que todo el mundo llega a la vez", lamenta Jorge. "Se te llena el comedor de golpe y así es imposible. Pero si el camarero tarda más de 5 minutos en atenderte, protestamos. Y es curioso porque en un supermercado, por ejemplo, no pasa lo mismo. Si hay cola, esperas y ya está".

También es muy habitual que la hora de la reserva no se corresponda en absoluto con la hora de llegada efectiva y que eso retrase el servicio, alterando las previsiones del equipo de cocina, que de repente se ve desbordado. "Y tú deberías salir del trabajo a medianoche, pero la gente no acaba de cenar hasta la 1.30 y, cuando se vaya el último cliente, aún habrá trabajo que hacer".

Camareros, ¡las cuentas!

También hay consenso a la hora de describir el momento de cobrar como uno de los más tensos de la jornada. Aunque en muchas cenas de empresa se parte de un menú cerrado, muchos camareros coinciden en que a los clientes les encanta cambiar su comanda sobre la marcha y que, además, a veces deciden exigir algún tipo de extra: postres más caros, una ronda gratis, unos chupitos...

Pero lo peor es que, sin previo aviso, muchos clientes quieren pagar solo sus consumiciones, lo cual, si el grupo es grande, puede suponer un auténtico quebradero de cabeza. "Nunca te avisan previamente si van a pagar a escote o cada uno lo suyo, así que tú tomas nota, sirves y le llevas la cuenta a quien te la pide. Pero claro, luego llegan los problemas", lamenta Jorge.

Acoso sexual

Aunque raramente se habla del tema, muchos profesionales de hostelería también sufren a diario situaciones de acoso sexual que, de hecho, a menudo se minimizancon frases del tipo "me piropean", "gritan comentarios groseros", "quieren ligar conmigo" o "me piden el teléfono". Pero algunas situaciones se complican y, ante la falta de protocolos de actuación, cada camarero se defiende como puede...

Según datos de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, en 2007 el 13 % de los empleados de hoteles o restaurantes fue víctima de acoso sexual (y no solo por parte de sus clientes). El dato, en cualquier caso, multiplica por 13 al de cualquier otro sector. El estudio reveló, además, que las mujeres de entre 18 y 39 años son las que sufren acoso sexual más a menudo y también que la respuesta más habitual es la del silencio (solo un 4% lo comunica a sus superiores).

Un sector muy precario

Tampoco puede obviarse la situación laboral de muchos de los trabajadores del sector de la hostelería: jornadas eternas, pagos en negro, falsos contratos a tiempo parcial... Una situación que la patronal no reconoce, pero que, según las numerosas fuentes consultadas, está generalizada en todas aquellas empresas que no son cadenas hoteleras, empresas de cátering o grandes franquicias de restauración.

Es muy posible, por lo tanto, que el camarero o la camarera que atienda tu cena de empresa esté trabajando muchas más horas de las que pone en su contrato y que, además, perciba parte de su salario en negro. Circunstancias que quizá deberían tenerse en cuenta a la hora de exigir servicios o negociar precios a la baja.

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