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Domingo, 05 de Abril de 2020

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Fiesta de interés turístico

La España vaciada que busca turismo entre tradición centenaria y lujo

Cada martes de carnaval Torrenueva se llena de jinetes a caballo en una tradición entre religiosa y pagana

La pequeña localidad ciudadrealeña se abre al turismo con un hotel 5 estrellas y un restaurante estrella Michelín

'La Borricá' de Torrenueva. / VÍDEO: ROBERTO CUADRADO

La España vaciada se llena en verano, cuando los hijos y nietos de los nacidos allí y emigrados en busca de trabajo pasan unas semanas de vacaciones entre paisajes rurales y relax. Y se llena en las fiestas patronales, sean cuando sean en el calendario... la Virgen de agosto, el 8 de septiembre, Semana Santa, el Corpus, carnavales... Esta semana se ha celebrado una de esas fiestas tradicionales en la comarca de Campo de Montiel, tierra cervantina en la provincia de Ciudad Real.

Se trata de la pequeña localidad de Torrenueva, que trata de hacer frente al éxodo mezclando tradiciones centenarias y el turismo más exclusivo.

La Borricá, el pequeño Rocío manchego

Cada martes de carnaval esta se llena de jinetes a caballo en una tradición entre lo religioso y lo pagano que se celebra desde el siglo XVII. Es La Borricá, fiesta declarada de interés Turístico Regional en 2014 y que solo dejó de celebrarse en los años de la Guerra Civil. A quien asiste a La Borricá por primera vez le llama la atención el trabajo de un pueblo que ha sabido preservar la tradición pese al paso de los años. Los torreveños se vuelcan en esta fiesta que une diversión y homenaje a los difuntos a lomos de caballos y algún burro, los menos ya. Este año solo un burro, de nombre Manolo, participó en el paseo, para el que las calles de la localidad se cubren de arena con el objetivo de que no resbalen los cascos de los caballos; los más envalentonados comparan esta fiesta con el Rocío onubense.    

Casa de la familia del abanderado de 'La Borricá' 2020. / SES

En este tradicional rito, los jinetes, en la celebración de este año eran más de 130, recorren las calles del pueblo siguiendo al abanderado, que es el jinete que guía el paseo portando la bandera (con calavera sobre fondo negro). Ese abanderado hace el recorrido para cumplir una promesa con la que evitar un mal en su familia, desde la curación de una enfermedad o evitar ser enviado a la guerra de África a desear suerte por un nuevo negocio o buscar el apoyo divino por el traslado a Madrid por motivos laborales. Tanto la recogida como la entrega de la bandera de las Ánimas está rodeada de la emoción y el sentimiento de los vecinos que protagonizan la fiesta.

El abanderado porta la bandera de las ánimas. / SES

Tras el recorrido los jinetes dan limosna para las ánimas del purgatorio. El alcalde, Juan León, nos cuenta que cada año se recaudan unos 8.000 o 9.000 euros que luego se emplean para hacer trabajos de reparación en la iglesia de Santiago el Mayor, una joya del gótico isabelino que es el orgullo de sus vecinos.

Iglesia de Santiago el Mayor de Torrenueva. / SES

A Torrenueva llegan jinetes de varias localidades de la zona, desde Valdepeñas a Santa Cruz de Mudela, recogen la bandera, trotan por las calles del pueblo, y toman un tentempié muy tradicional: decenas y decenas dulces caseros, horneados y fritos... rosquillas, ojuelos, sequillos, flores, buñuelos... típicos postres manchegos regados por limonada que se reparte en cubos entre jinetes y peatones. La fiesta de La Borricá acaba con la quema del pelele, un muñeco ataviado con buzo, que acaba en cenizas con la intención de expulsar los malos espíritus.

Dulces tradicionales manchegos que se reparten durante la 'La Borricá'. / SES

Del floklore tradicional al lujo de las cinco estrellas

A este folklore histórico y tradicional se suma en Torrenueva otro atractivo turístico muy diferente. La localidad, de apenas 2.700 habitantes, cuenta en su término municipal con un exclusivo hotel-club de campo de cinco estrellas, La Caminera, en el que trabajan decenas de vecinos de Torrenueva y otros pueblos de la zona. "Este hotel sitúa a Torrenueva en el mapa", comenta el alcalde mientras recuerda que vecinos del pueblo están empleados en el servicio de habitaciones, el spa y las salidas cinegéticas para grupos que se organizan en el hotel.

La Caminera tiene su propia pista de aterrizaje. / CADENA SER

El edificio está construido elevado sobre una loma rodeada entre campos de olios y viñedos. Su exclusividad salta a la vista al ver la pista de aterrizaje privada con la que cuenta La Caminera, que se une a un spa de 800 metros cuadros y un campo de golf profesional con 18 hoyos. Como remate, el hotel alberga el restaurante Retama, premiado con una estrella Michellin y dirigido por el chef Javier Aranda (Gaytán y La Cabra).

Spa del hotel 'La Caminera'. / CADENA SER

Llama la atención este contraste entre lo rural y la exclusividad más moderna, y es precisamente eso lo que desde Torrenueva quieren exportar. Retama es el único estrella Michelin en 200 kilómetros a la redonda y esa circunstancia ha influido positivamente en el turismo de esta pequeña localidad ciudadrealeña. Julián León, el alcalde, nos cuenta que el hotel se instaló en su término municipal porque la familia propietaria de la cadena hotelera, los Sallés, tenían una finca de caza en la zona. Ahora el hotel hospeda a grupos de británicos y otras nacionalidades que buscan descanso, campo, caza y golf y el restaurante de Javier Aranda atrae a comensales de Madrid, Castilla-La Macha y Andalucía, sobre todo.

Productos de la tierra y gastronomía manchega

El chef toledano Javier Aranda está al frente del restaurante Retama. / CADENA SER

En este estrella Michelín hay menú por 60 euros (sin bebida) que echa mano de productos de la tierra y de 'kilómetro cero' con el que se hace todo un homenaje a la gastronomía manchega. Son protagonistas el aceite de oliva de la zona, los foie gras elaborados con carne de caza, y platos como parrocha con pisto manchego, trucha ahumada, sepietas con edamame y albahaca, atascaburras, ajo verde de pistacho con anguila ahumada y ajo negro, tortelini de perdiz escabechada con salsa de queso manchego, rodaballo con gazpachuelo de pollo amarillo, lomo de ciervo con crema de ajo asado y membrillo, paloma con encurtidos de antaño o gazpacho manchego, entre otros.

En la zona hay además otros atractivos turísticos como el palacio renacentista de Viso del Marqués, monumento nacional en plena Mancha; la plaza de toros cuadrada de Las Virtudes, construida en 1641 en Santa Cruz de Mudela; varias bodegas y la quesería de Las Terceras, en la Torre de Juan Abad.

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