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Encuentros furtivos, avalancha de usuarios en las apps y test COVID en los perfiles: así es ligar en pandemia

Internet ya era una herramienta fundamental para conocer a gente antes de que llegara el coronavirus pero la pandemia ha cambiado algunos hábitos

Una pareja conversa con las mascarillas puestas en el parque del Retiro de Madrid

Una pareja conversa con las mascarillas puestas en el parque del Retiro de Madrid / GETTY IMAGES

La pandemia ha complicado las relaciones en general y las amorosas en particular. Con el cierre de discotecas, las escasas clases presenciales en institutos y universidades, el teletrabajo y las limitaciones de reunión y movilidad, las opciones de conocer gente nueva se han reducido considerablemente. No es de extrañar que comiencen a surgir alternativas como la de un supermercado alemán que invita a los solteros a comprar los viernes en un horario determinado y hay quien llegó a alegar ante la policía —sin éxito— que "el sexo es necesidad básica, como comer" para saltarse el cierre perimetral.

Antes de que el coronavirus irrumpiera en nuestras vidas, internet ya era una de las vías principales para ligar: un estudio de la Universidad de Standford y la de Arizona estimaba que alrededor del 40% de las parejas heterosexuales y el 60% de las homosexuales se conocían a través de aplicaciones o webs. A finales de 2019, Tinder ya era la app con más ganancias del mundo (sin tener en cuenta los videojuegos). Las cifras desorbitantes de la famosa aplicación de citas se han visto incrementadas desde el confinamiento, especialmente en nuestro país. El 12 de abril se registró un pico de conversaciones en España: ese día, sus usuarios enviaron un 76% más de mensajes de media en comparación con el principio de la cuarentena, a principios de marzo.

Si atendemos a las cifras crecientes en 2020 de usuarios e interacciones de las aplicaciones que ayudan a conocer gente, el deseo de sociabilizar venció al miedo de un posible contagio. Es difícil mantener una serie de recomendaciones en una cita que tiene el objetivo establecer una relación. “Creo que la gente se interesa más en conocer a los demás. Yo no quedo con tanta gente esporádicamente, ahora quedo más veces con la misma persona antes que conocer a otra pero me han contado de gente que no se quiere quitar la mascarilla durante la cita, ¿entonces, para que quedas?”, se pregunta Pedro (29 años), que utiliza apps y webs para ligar desde que tenía 17 años. José (38 años) se estrenó en Tinder justamente en junio de 2020: “Habrá sido complicado para quienes (siendo mínimamente responsables) pretenden mantener varias relaciones de forma simultánea. ¡Hacer eso es terrorismo epidemiológico! Yo opté por restringir mi contacto social "de riesgo" a una sola persona... y me ha ido bien. No me he contagiado La COVID ha hecho que todos estemos más nerviosos y más tristes, en general, pero creo que eso, a la hora de ilusionarte con alguien a quien acabas de conocer, también puede convertirse en una oportunidad”.

Encuentros furtivos en el confinamiento

Las cifras lo dejan claro y prácticamente todos los usuarios de aplicaciones para ligar con los que hemos hablado lo corroboran: durante los meses de confinamiento hubo mucha interacción en estas redes. “Supongo que por lo que se llama “hambre social”, la necesidad humana de contacto, aunque fuera a distancia o solo para tener una conversación o incluso sexo virtual”, explica Mario (51 años), gran conocedor y usuario habitual de todo tipo de apps para conocer a gente. Él llegó a quedar con desconocidos durante la cuarentena: “Durante el confinamiento había que literalmente verse a escondidas, y en algunos casos aprovechar desplazamientos de trabajo para poder quedar con alguien. Una de las personas que estuvo conmigo durante el confinamiento venía a verme cuando salía a correr. En lugar de volver a su casa, venía a la mía y se iba corriendo de nuevo a la mañana siguiente. Rompió conmigo porque estuve en contacto con otras personas y tenía un miedo atroz de contagiarse indirectamente”.

El 30 de abril, durante el confinamiento, Tinder abrió para todo el mundo una de sus funcionalidades reservadas para usuarios de pago que permite a los usuarios contactar con cualquier persona del mundo y solo con las de su entorno. Clara (22 años) conoció en Madrid así al que es ahora su novio, que vive en Londres. Hasta el verano no se pudieron conocer y ahora ella se ha ido con él un tiempo allí. Laura (22 años) también recuerda las largas conversaciones con un chico mexicano durante esos meses pero no fue el único contacto que le marcó en el confinamiento: “Justo antes de que tuviéramos que estar sin salir de casa, iba a quedar con un chico pero como no pudimos quedar, acabamos haciendo sexting. Luego ese organizaba grupos de WhatsApp con muchos conocidos que no nos conocíamos entre nosotros y era divertido. Además, conocí en Tinder a un vecino y durante el confinamiento nos bajamos dos o tres veces al garaje o a un patio a tomarnos algo, echarnos un piti y liarnos un rato… a liberar la mente”, recuerda.

Nuevos usuarios: el peso de la soledad

Almudena (37 años) lleva tiempo utilizando varias apps y ha notado que, con la pandemia, “ha habido un cambio y hay más gente que se conecta porque tiene ganas de conocer a alguien de verdad”. Alberto (59 años) se ha hecho Tinder hace poco: “Llevo 30 años de felicidad en soledad. El confinamiento lo pasé bien, trabajando, leyendo y jugando. Sin ningún problema. Mi vida antes de la pandemia era en soledad, pero con encuentros frecuentes con personas queridas, en sus casas, en bares y restaurantes. Durante el confinamiento, esta ausencia de encuentros se hizo pesada, pero la sobrellevé. Luego llegó el verano y el otoño, que fueron relativamente normales. Sin embargo, el invierno, desde principios de diciembre, ha sido devastador. Una lesión me ha impedido hacer deporte, que era mi válvula de escape. Además, como es una lesión poco severa he decidido no ir al médico, para no meter más presión al sistema sanitario, por lo que me estoy recuperando sin prescripción médica. Luego la nevada, que nos dejó encerrados en casa… El miedo a una rotura de un hueso y a ocupar una plaza en un hospital, me ha hecho ser prudente. Luego las noticias de Estados Unidos, que a mí al menos me afectan… en esa situación recibí un WhatsApp de un amigo con un contacto en Tinder. Me bajé la aplicación, le di me gusta y la mujer me correspondió”.

A los pocos días quedaron y no hubo conexión, pero quiere seguir intentándolo. Reconoce que por primera vez en su vida le “pesa la soledad” pero quiere dejar claro que no busca amigas en Tinder: “Amigas ya tengo. Los amigos y las amigas en esta pandemia no nos podemos atender. Yo no quiero a nadie que me quite tiempo para atender a mis amigos de verdad de toda la vida, que nos tenemos desatendidos unos a otros. Quiero alguien que esté en casa. Alguien a quien tratar y que me trate con ternura, con dulzura, que nos ayudemos a no sentirnos solos. Porque de pronto la soledad se ha hecho presente”.

Primeras citas

Si las relaciones con nuestros allegados ya no son como antes, una primera cita con un desconocido puede ser complicada y más invierno: “Llegas con mascarilla, con gorro, con abrigo gigante... Vamos, que parece que vas a robar un banco... Y no ves lo que hay debajo de todo eso a no ser que vayas a una terraza con calefactor. Yo evito los lugares cerrados. Es complicado... Lo que ha cambiado es que ahora no sabes ni cómo saludar a la gente cuando te presentas. No sabes si chocarle el codo, si el puño, si nada… No les ves la cara y algunos son mucho más guapos con mascarilla que sin ella”, bromea Almudena (37 años).

José (38 años) coincide con ella: “De entrada es raro conocer a alguien y no darle dos besos. O quedar para cenar en una terraza cuando hace mucho frío... Y muchas citas se han convertido en un paseo al aire libre, cosa que antes no pasaba tanto. Está claro que la situación incita a incumplir ciertas medidas de prevención, pero creo que eso se compensa con el hecho de ser más selectivo en la fase virtual: quedas menos... pero si quedas, quedas. También es cierto que si en la primera cita estás a gusto y te apetece seguir, la opción de seguir en casa es casi la única. Y una vez estás en casa, todo va más deprisa...”.

Instagram y sus códigos

Instagram, que en principio no es una aplicación creada para ligar, cada vez se utiliza más con ese fin. Ana (38 años) es la única que utiliza: “Yo me siento más cómoda allí porque es un espacio que tengo controlado, es decir, la gente ya me sigue a mí. Lo de lo de Tinder y conocer gente totalmente ajena a mi vida, es que nunca me he atrevido, ni con pandemia, ni sin pandemia, no me apetece conocer por conocer”. Ella cuida mucho todo lo que publica: “No soy muy partidaria de compartir una cotidianeidad vital, es decir, prácticamente todo lo que comparto procuro que tenga una intención orientada al ligoteo. No es un escaparate de toda mi vida, ni mucho menos”. En su perfil, noches de fiesta y celebraciones, frases inspiradoras, música y muchas fotos en la playa.

Pedro (29 años) está dejando atrás las aplicaciones que solía utilizar y ahora liga, principalmente, por Instagram. Él sí contacta con gente que no conoce: “El algoritmo te muestra perfiles en función de los likes que tú des. Hay como una serie de pautas. Normalmente echas un ojo al perfil y le das like a tres fotos. Si la otra persona te responde, comienzas a seguir a esa persona. Si esa persona te sigue a ti, y ya empiezas a hablar por privado. Es un nuevo Tinder pero estás viendo su vida personal, es más difícil que te engañen. Las fotos de los perfiles de las aplicaciones para ligar suelen ser las mejores y muchas veces no tienen que ver con la persona. En Instagram puedes ver muchas más fotos y te da más seguridad a la hora de quedar con esa persona”, explica.

Perfiles llenos de negativos en COVID

Almudena (37 años) ha notado que “ahora en los perfiles la gente no farda de coche ni de propiedades, ahora ponen que han pasado el coronavirus o que tiene prueba negativa”. Manuel (52 años) también critica la falsa apariencia de las fotos que la gente elige para mostrar en las apps: “Hay gente que engorda mucho en una semana”, bromea. La psicóloga Vanessa Gallego cree que “está todo un poco desvirtuado por querer aparentar” y que lo más importante es ser claros, sobre todo, con uno mismo: “Puede haber una mayor frustración ahora ligando por Internet respecto a antes, a la cara, más al natural. Pero no creo que sea por el tema de ligar por internet y más si por cómo estamos ahora gestionando la vida y las emociones. Nos creamos muchas expectativas. Cada vez estamos menos conectados con nosotros mismos. Parece que la gente está intentando ligar para rellenar esa desconexión interna. Queremos que esa otra persona complete lo que no somos capaces de completar nosotros y gestionamos peor cada emoción. Eso se refleja en la forma de ligar”.

Poliamor en pandemia

Si ya es delicado quedar con una persona, mantener varias relaciones simultáneas es deporte de riesgo. Mario (51 años) tiene actualmente siete parejas: dos en Estados Unidos, tres en Madrid y dos más en otros sitios de España. “Hay gente que solo veo una vez al mes. Todo el mundo sabe todo, eso sí, y algunas incluso se conocen entre sí”, aclara. Lleva más de 15 años ligando por internet: “La primera red que utilicé fue OKCupid, en 2005, era una de las pocas que no estaba centrada en encontrar pareja para casarse, y que se abría a todo tipo de relaciones. Desde entonces he probado prácticamente todas las que existen, pero normalmente uso OKCupid, Tinder o Bumble”.

Durante 2020, Mario ha tenido cinco relaciones nuevas, cuatro de las cuales se han iniciado a través de alguna app. En este tiempo se ha cruzado con gente que le ha planteado tener una “cita con distancia social”: “Encontrarte y charlar, pero sin contacto, al menos al principio”. Eso ha provocado que las intenciones se aclaren antes: “Ahora, en algún momento hay que hablar abiertamente de si vas a tener sexo o no, de si vas a besarte o no, porque antes tienes que asegurarte de que no hay riesgo de contagiarte de COVID”. Cree que la pandemia lo ha complicado todo: “Es más difícil estar solos, es más difícil estar en pareja y es mucho más difícil tener relaciones múltiples”.

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