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Un atardecer en el mirador de Trijueque y un asado en Pocholo

Ángel de Juan nos propone disfrutar de unas de las mejores vistas de la provincia y uno de los asadores más reconocidos

Una experiencia espiritual y otra gastronómica. Contemplar un atardecer desde el mirador de la Alcarria en Trijueque y degustar un asado en el restaurante Pocholo, en Torija. Es la doble propuesta que lanza esta semana Ángel de Juan al espacio de Hoy por Hoy '101 cosas que hacer en Guadalajara'.

El mirador de Trijueque ocupa el número uno de este libro. "La elegimos con una intención clara. Asomarse a ese balcón permite contemplar una gran parte de la provincia, divisarla desde arriba, y con el libro queríamos que ocurriera algo parecido, que la primera propuesta nos sirviera de introducción y presentación del resto, y es una opción perfecta".

Este rincón de Trijueque, ubicado a escasos metros de la A-2 ofrece, sin lugar a dudas, una de las vistas más espectaculares de toda Guadalajara. "Lo curioso de este mirador es que se llama de la Alcarria pero es lo que menos se ve, porque realmente se divisa la campiña, el valle del Henares, el valle del Badiel, la Sierra, pero la Alcarria muy poco. Aún así es uno de esos lugares que deberían ser imprescindibles a la hora de conocer Guadalajara".

De Juan cree que desde las instituciones debería apostarse por crear precisamente una ruta de los miradores. "Algunos son complicados, como el Ocejón o el Alto Rey, pero en este caso de Trijueque lo tenemos a pie de la autovía y debería potenciarse más porque realmente lo merece".

Y después de llenar el alma, conviene hacer lo propio con el estómago. Una buena opción es degustar un asado en Pocholo, en Torija, "un restaurante sin lujos ni ostentación que ofrece una materia prima excelente en sus platos", según se describe en las páginas del libro.

Miguel Ángel Bravo, Pocholo, asegura que no hay muchos secretos a la hora de elaborar un buen asado, solo encontrar un buen producto. "Es más importante ir a la carnicería y acertar con el cordero o el cabrito que lo que hagamos después es en horno. Simplemente con la cazuela, ajo, una hoja de laurel, breve con tomillo o romero e incluso lavanda, que también le va muy bien a los asados. No hace falta mucho más".

Por estadística, Pocholo ubica al cabrito como el rey de los asados, y no solo en su restaurante. "El cabrito es lo que más se pide por aquí y hay que reconocer que los pioneros fueron en Jadraque, en Cogolludo, en Brihuega, donde también se hace muy bien. Es el producto estrella del horno y se trabaja muy bien en muchos sitios".

Lo que sí es diferente en cada sitio es el trato, y en el caso de Pocholo, recuerda De Juan, es muy cercano y familiar. "Si con todas mis hijas, mi sobrina y mi mujer trabajando allí no tenemos un buen trato es que no lo estaríamos haciendo bien".

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