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"Hemos conseguido un Tío Pepe en Rama mucho más salvaje, radical e intenso"

Entrevista con el enólogo de González Byass coincidiendo con la presentación en Madrid del décimo embotellado en rama

Antonio Flores, enólogo de González Byass, en las instalaciones de Radio Jerez /

Se cumplen diez años del primer embotellado en rama del Tío Pepe, por lo que la bodega jerezana ha querido celebrarlo por todo lo alto con una presentación este jueves en Tío Pepe House, en el restaurante Ramsés.

Con tal motivo, este jueves hemos contado en "Abocallena", el espacio enogastronómico del Hoy por Hoy de Radio Jerez, con el enólogo y hacedor de vinos de la bodega del Tío Pepe, Antonio Flores. Asegura que "este vino me recuerda mucho al de ese primer embotellado de hace diez años, cuando lo hicimos en exlcusiva para la Wine Society del Reino Unido y se agotaron las 16.000 botellas en menos de 48 horas".

En aquella ocasión, la prensa inglesa lo definió como "el Tío Pepe que se mastica, porque estaba cargado de levadura, hasta el punto de presentar cierta turbidez".

El embotellado de 2019 cuenta con 18.000 botellas, porque el objetivo no es vender mucho. "Son las 67 mejores botas seleccionadas de más de 20.000. Es algo exclusivo y que está agotado desde antes de botellar", explica Antonio Flores.

El enólogo de González Byass era consciente de la obligación de celebrar este décimo aniversario con un vino espectacular, "y lo hemos conseguido con un vino mucho más salvaje, radical e intenso. Homenajeamos con él a la gente en rama, la que va por derecho, sin filtros y te dice las verdades a la cara".

Las presentaciones de cada embotellado del Tío Pepe en Rama se reparten estos diez años entre Sevilla y Madrid, mientras que la semana próxima se hará en Londres. Flores asegura que el público madrileño es muy agradecido: "Yo, que soy un poco taurino, siempre digo que la plaza de Madrid es la que te hace grande. Es difícil convencerles porque entienden mucho, pero cuando te los ganas es para siempre".

En esta década que ha transcurrido, el perfil del consumidor de este vino exclusivo ha ido cambiando: "al principio era difícil de entender y nos daba hasta miedo, por eso recomendábamos tres meses de consumo preferente. Pero el Tío Pepe es tan grande que nos enseña a nosotros: cómo evoluciona en la botella, como se vuelve más rotundo, expresivo y contundente en boca. Aunque pierde un poco de frescura, gana en complejidad en boca".

El hacedor de vinos de González Byass reconoce que "hace veinte años, cuando se abusaba del filtrado, este Tío Pepe en Rama es probable que hubiera sido devuelto. No se entendía que el vino de crianza biológica es un vino vivo".

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