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'Buenos días, tristeza', el final de la juventud

Una novela que, bajo una apariencia de superficialidad, reflexiona sobre temas esenciales que van pesando cada vez más

'Buenos días, tristeza', el final de la juventud

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Françoise Sagan nació el 21 de junio de 1935 en Cajarc, Francia y falleció el 24 de septiembre de 2004 víctima de una embolia pulmonar en Honfleur. Es la autora de 'Una cierta sonrisa', 'Dentro de un mes, dentro de un año' o 'Las maravillosas nubes'. Acusada de realizar una escritura fácil, artificiosa y monótona, consiguió explorar otros géneros literarios. Se estrenó en teatro y escribió relatos históricos y una crónica autobiográfica.

'Buenos días, tristeza' fue la primera novela de Françoise Sagan. Fue publicada en 1954, cuando tenía 19 años. Consiguió el Premio de la Crítica. Es una novela que bajo una apariencia de superficialidad reflexiona sobre temas esenciales que van pesando cada vez más.

Una protagonista en la que prima el hedonismo, el egoísmo y la búsqueda del placer

Como apuntan en el blog 'Un libro al día' hay que destacar el tratamiento de 'Buenos días, tristeza' del final de la juventud o cómo pasar del puro hedonismo, la indolencia y la apatía a la responsabilidad: apenas unas semanas, un escenario "cerrado" y cuatro o cinco escenas claves bastan para dar empaque a los personajes y a la historia. Es destacable también la evolución del personaje de Cecile, la protagonista y narradora, el uso de los personajes secundarios que poseen unas características muy concretas que les llevan a cumplir un rol muy determinado. Todos ellos aportan algo a una historia en la que nada sobra y en la que los pasos de los protagonistas están muy medidos y dirigidos a un determinado fin.

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Según Carlos Giménez Soria, aunque, en apariencia 'Buenos días, tristeza' pueda resultar un drama intrascendente, estamos en realidad ante un revelador estudio sobre la vida disipada de una clase social y sus consecuencias éticas y, al mismo tiempo, también ante una reflexión sobre el conflicto entre la búsqueda del placer y los remordimientos que de ella pueden desprenderse por la vía de una conducta moral irresponsable. La novela se publica en un momento en el que Sartre, el existencialismo, o la cultura "seria" en general son dominantes. Sagan presenta a una protagonista en la que prima el hedonismo, el egoísmo y la búsqueda del placer, con lo que ello supone de ruptura con los cánones "oficiales".

Como indica Gabriel Laguna Mariscal, 'Buenos días, tristeza' se convirtió en libro de culto, especialmente entre la juventud francesa. Una lectura detenida de la historia revela que la novelista se basó para la caracterización de los protagonistas en la filosofía epicúrea clásica. Los personajes principales (Raymond y Cécile) adoptan, como actitud vital, una versión banalizada de la filosofía epicúrea. Pretenden alcanzar la felicidad a través del hedonismo. También son materialistas. No creen en el amor, pero sí en la satisfacción sensual proporcionada por el sexo. Son ateos y no creen ni en la providencia ni en el azar. Cécile conoce la filosofía epicúrea a través del filósofo francés Henri Bergson, autor que Cécile debe “empollar” para la recuperación de septiembre.

Seis años antes de la película de Fellini, Sagan había inventado la dolce vita

En 1954 la novela fue merecedora del prestigioso Premio de los Críticos franceses. Para finales del mismo año había vendido 200.000 ejemplares en Francia. Solo cuatro años después de la publicación, en 1958, se estrenó una versión cinematográfica con el mismo título, dirigida por el director Otto Preminger. El libro acabaría traducido a 22 idiomas, aunque en Portugal la iglesia católica vetó la traducción al portugués. En 1954, la editorial de José Janés imprimió una traducción española, obra de Noel Clarasó, pero solo se distribuyó en Hispanoamérica porque el régimen franquista prohibió su difusión en España.

Según Gabriel Laguna Mariscal, en el éxito de 'Buenos días, tristeza' hubo algo de montaje editorial. El editor, René Juillard, usó como reclamo la juventud de la autora y añadió a los ejemplares de la primera edición faja que incluía una foto de la escritora con aspecto de colegiala y la leyenda "el diablo en el corazón". El escándalo también fue un factor del éxito. El escritor católico François Mauriac escribió una reseña del libro en Le Figaro en la que calificó a la escritora como "encantador monstruito de 18 años". Lo que escandalizaba a la sociedad burguesa de la Francia de posguerra era el tratamiento desenfadado de la sexualidad femenina: Cécile mantiene relaciones sexuales plenas con Cyril, sin estar enamorada de él.

Como señala Gabriel Laguna Mariscal, la clase media y trabajadora francesa soñaba con el panorama presentado en el libro, de placeres, lujo y fiesta, para superar el trauma de la Segunda Guerra Mundial y avanzar hacia la modernidad. Estamos en un período de la historia francesa, desde 1945 hasta 1975, que acabaría por conocerse como los "los treinta gloriosos". La época se caracterizó por el crecimiento económico, el auge del consumismo, la influencia de la cultura americana, la relajación de las costumbres y la reivindicación feminista. Seis años antes de la película de Fellini, Sagan había inventado la dolce vita.

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