Qué pasaría si los restaurantes puntuaran a sus clientes (y no al revés)
El programa 'Vaya semanita' le ha dodo la vuelta a la relación entre las personas maleducadas y los profesionales de la hostelería
Una camarera, tomando notas en su tableta. / PrathanChorruangsak
Madrid
Una mala reseña o una baja puntuación pueden perjudicar tanto a un restaurante que, algunos hosteleros, optan por acceder a peticiones estrafalarias o a no cobrar al cliente que se queja.
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El cocinero Carlos Maestre lo explicaba hace poco en Gastro SER: "Creo que lo hacen a posta para comer gratis. Si te llega algo y no te mola, te das cuenta en el primer mordisco. Pero que le digan al camarero que está todo bien y que luego, cuando ya solo queda un bocado, salgan con que sabía a quemado... ¡Pues mi jefe les invita!".
En esa mima entrevista, el chef salmantino estalló contra los clientes que desprecian a los trabajadores con gestos, miradas o palabras. "¿Te crees que soy tu puto perro? ¡Alucino! ¡Que no soy tu sirviente! ¿Qué tienes: más dinero, mejor casa, mejor coche?".
De Black Mirror a Vaya Semanita
El poder que otorgan las reseñas y las bajas puntuaciones ya se le ha vuelto en contra a algún cliente, gracias a las respuestas —correctas, pero sin complejos—que han publicado algunos hosteleros y que, gracias a cuentas como Soy Camarero, se han hecho virales.
Pero en la ficción ya hay algunos ejemplos que han explorado el más allá. El capítulo Nosedive (Caída en picado), de la tercera temporada de Black Mirror (calificado con un 8,3 en IMDb, por cierto), recrea un mundo distópico en el que todo el mundo puede puntuar a todo el mundo: a la persona que te pone mala cara, al cliente que no deja propina...
El programa Vaya semanita (ETB), siempre atento a las polémicas de la gastronomía, ha llevado esa misma hipótesis al terreno de la comedia, mostrándonos qué pasaría si fuesen los restaurantes los que puntuaran a sus clientes (y no al revés).
"Pareja que gritaba mucho"
El sketch empieza con una pareja sentada en la mesa de un restaurante al que llevaban tiempo queriendo ir porque tiene "muy buenas reseñas". Pero, al confirmar su identidad, el camarero les comunica que, lamentablemente, no les va a poder atender porque tienen "valoraciones muy bajas como clientes y más de 500 reseñas negativas".
Les lee algunas en voz alta, de hecho: "En el restaurante Irrintzi les pusieron un 2. 'Pareja que gritaba mucho y se fue sin dejar propina'. En el Asador Fernando les pusieron un 1. 'Maleducados y quejándose por todo, mejor evitarlos'. Incluso en el McDonald's les dieorn muy mala nota. 'Sonia y Nacho han intentado irse varias veces sin pagar el McMenú. Alejaos de ellos en vuestros restaurantes'".
Los clientes escuchan resignados e intentan poner la excusa de que son "solo opiniones", pero el camarero les comunica que en ese local solo sirven "a gente que tenga valoraciones altas y buenas puntuaciones", así que les invita a marcharse.
Gastro SER | María Lo y la tortilla de macarrones
Tras ese inesperado rechazo, los clientes se muestran despechados y responden insultando al camarero que, por supuesto, responde con una mala nota: "Les pongo un 1 porque 0 no se puede". Pero, más allá de la risa, el asunto tiene miga e invita a la reflexión...
Carlos G. Cano
Periodista de Barcelona especializado en gastronomía...Periodista de Barcelona especializado en gastronomía y música. Responsable de 'Gastro SER' y parte del equipo de 'Fuego y Chinchetas'. Licenciado en Periodismo por la Universitat Pompeu Fabra y Máster de Periodismo UAM-El País. Antes fui enfermero y 'free lance' en El Salvador.