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Domingo, 18 de Agosto de 2019

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El 'hambre emocional': tus emociones también se alimentan

Las emociones están directamente relacionadas con nuestra alimentación. Que levante la mano quien no se ha refugiado en la comida (normalmente comida insana) después de recibir una mala noticia o llegar estresado del trabajo. Pero, ¿por qué ocurre esto? La respuesta está en el “hambre emocional”…

¿Qué es el hambre emocional y cómo diferenciarla del hambre real?

A veces sentimos hambre pero no llevamos demasiado tiempo sin comer, sabemos que no es hambre real lo que nuestro cuerpo debe estar sintiendo… Es lo que se denomina hambre emocional: este hambre no entiende de horarios, aparece de golpe y hace que comamos mucho y muy rápido, sobre todo alimentos ricos en grasas, azúcares y sal. Después, lo habitual es sentirse culpable. Aunque el cuerpo sea inteligente e intente engañarnos muy bien, es fácil saber si lo que sentimos es hambre de verdad o es el estrés que pide a gritos un atracón. El hambre real aparece progresivamente, responde a unos horarios y nos invita a comer más despacio.

¿El estrés engorda o adelgaza?

Depende. Ante una situación de estrés, la necesidad de eliminar tensiones suele inducirnos a comer más. Además, el organismo libera cortisonas, noradrenalina y adrenalina, que nos hacen almacenar más grasa en la zona abdominal como mecanismo natural de protección. Sin embargo, hay personas a las que el estrés les reduce el apetito y, si tenemos en cuenta que la actividad física puede aumentar, las hormonas no funcionan igual y el efecto final es el contrario.

La grelina y la leptina: ¿qué hacen en nuestro cuerpo?

En el proceso de apetito y saciedad intervienen dos hormonas fundamentales: la grelina y la leptina. La primera genera sensación de hambre, avisándonos de la necesidad de volver a ingerir los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. La segunda hace justo lo contrario: avisa a nuestro cerebro de que estamos totalmente saciados. ¿Y tenemos todos la misma cantidad de ambas? La respuesta es no, aunque deberíamos. En personas con obesidad se han encontrado altos niveles de grelina y bajos de leptina. Seguir una buena alimentación nos ayudará a mantener bien equilibrados los niveles de estas hormonas.

 

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