¡A por uvas!
Simple, bueno y de temporada

La uva, un buen sustituto del melón y la sandía / Pexels

Madrid
“Si lloras porque se termina la temporada de sandía y melón, las lágrimas no te permitirán ver las uvas”, dice el refrán. Bueno, o debería decirlo, porque estas frutas otoñales son dulces, sabrosas y fáciles de comer tanto solas como en postres o platos salados. Cuando vayas a comprarlas busca racimos donde los frutos estén prietos y bien pegados a la rama, sin manchas, golpes ni zonas oscuras cerca del pedúnculo, que indicarían que la uva empieza a estar demasiado madura o no ha sido conservada en buenas condiciones.
Como todavía no hace demasiado frío, puedes tomarte unas uvas blancas de piel fina acompañando un ajoblanco malagueño: solo hay que remojar unas rebanadas de pan y triturarlas con almendras crudas, agua, ajo, aceite, vinagre y una pizca de sal. También puedes celebrar otra temporada que empieza, la de los cítricos, y servir un bol de uvas negras con naranjas peladas, un poco de bacalao desalado y aceitunas verdes: con un chorro de aceite de oliva, sal y pimienta conseguirás una ensalada memorable.
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Te lo llevas Fresco: A por Uvas
¿No tomas uvas sin pepitas porque crees que han sido creadas en un laboratorio por un científico a sueldo de Monsanto? Pues te equivocas: algunas variedades, como la Ruby, se obtienen a través de cruces de otras cepas. Otras como la Sultana, son así originalmente: perfectas para vagonetas y gente que no quiere estar escupiendo como una llama mientras come.
Descubre la nueva app de Cadena SER Te ofrecemos una mejor experiencia de audio y video
DescargarLas uvas de mesa se diferencian de las que se usan para vino por su tamaño, la cantidad de semillas, la cantidad de azúcar que contienen o el grosor del hollejo, aunque hay algunas como la moscatel que se usan para ambas cosas (y también para hacer pasas). Si mezclas las frescas con las secas, un yogur y un poco de avena integral conseguirás un desayuno campeón y dulce sin tener que añadir nada de azúcar: la fructosa de ambas será más que suficiente.

Simple, buenísimo y de temporada. / Pixabay

Simple, buenísimo y de temporada. / Pixabay
Unas uvas negras -preferentemente sin pepitas-, con unos trocitos de queso azul, gruyer o de cabra son una apuesta sencilla y perfecta tanto para rematar una comida como para merendar o picar a media mañana. Si lo que buscas es un plato de esos que dejan a los invitados con la boca abierta cuando llegan a la mesa, hornéalas durante una hora y media a 180 grados, acompañando un pollo de corral, un buen puñado de chalotas y una rama de romero. Simple, buenísimo y de temporada.




