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Mil ojos y oídos de Luis Bárcenas en la sede del PP

La dirección popular anda con pies de plomo. La información sensible la maneja cada vez un círculo más estrecho de dirigentes. No quieren que el extesorero se entere de la estrategia del partido y creen que dentro del PP aún cuenta con mucha gente de confianza

El extesorero y exsenador del PP Luis Bárcenas a la salida de la Audiencia Nacional, tras su comparecencia quincenal impuesta /

Ante esa cerrazón, la política de comunicación y la de transparencia del PP quedan cada vez más tocadas. Frente a los cargos que abogan por ser claros y dar todo tipo de explicaciones, se impone la ley del silencio que no hace más que ahondar en el caos y la confusión.

La dirección nacional del PP anda con pies de plomo. Sus cargos temen que su estrategia llegue a Luis Bárcenas. Dan por hecho que el extesorero sigue manteniendo contactos dentro del partido. "Tiene mil ojos y oídos en Génova", aseguran fuentes de la formación conservadora.

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Pero no señalan a nadie en concreto. Dicen que no se refieren a la que fue su secretaria ni a alguno de sus familiares que trabajan para el PP. Creen que hay mucha gente que podría ponerle al tanto de lo que se habla de él. Entre otras razones porque llegó al partido en 1982 y conoce a todo el que ha pasado por allí en diferentes etapas. Además porque fue ganando peso e influencia, mejorando así sus relaciones y codeándose con la cúpula. También hay quien recuerda que dejó a todo un departamento con administrativos y auditores que colaboraron con él durante años. Y que contrató a bastantes personas de modo que le deben favores.

Por eso hay quien está convencido de que aún habrá alguien que le rinda pleitesía y mantenga viva su lealtad. Algo que irrita a algunos cargos populares quienes consideran que "todo tiene un límite" y la situación se ha complicado tanto que "este ya se ha traspasado con creces".

En el PP estudian los pasos a dar. Con discreción porque han visto como cada gesto o palabra ha hecho reaccionar de inmediato a Bárcenas que no ha dudado en demandar a sus excompañeros por despido improcedente, robo y maltrato laboral. Por eso la información sensible se maneja con sumo cuidado y todo queda en manos de un estrecho círculo, encabezado por la secretaria general, María Dolores de Cospedal; la actual tesorera, Carmen Navarro y el abogado que está al frente de todo este asunto, Alberto Durán.

La preocupación y desconfianza se extienden. La cúpula trata de controlar la situación y piensan que lo mejor que pueden hacer es no dar ninguna pista que "los espías" puedan utilizar poniendo sobre aviso a Bárcenas. Hay quien, de hecho, está convencido de que algunas de las historias que se publican son filtraciones interesadas para romper con su táctica y por eso no se aclara nada, para "no entrar en ningún juego".

La ley del silencio

Ante esa cerrazón, la política de comunicación y la de transparencia del PP están cada vez más en cuestión. Aunque en las filas populares siguen demandando explicaciones, sin dar crédito a cómo se está resolviendo esta crisis. No ven que el sistema que se está empleando sea el correcto, de hecho no creen ni que exista un plan definido a seguir y las críticas a Cospedal continúan. Piensan que las declaraciones juradas se están realizando sin criterio, que la demanda llegó tarde y mal. Hay quien critica el trabajo de la asesoría jurídica y destaca que después de llevar tanto tiempo trabajando en este asunto lo que no se puede hacer es cometer errores de primero de Derecho que les deja en ridículo ante la opinión pública.

Frente a ello en el PP se extiende la ley del silencio. Y de esa manera no se hace más que ahondar en el caos y la confusión. Desde que a mediados de febrero se supo que Bárcenas había seguido contratado toda la agenda y vida del partido se han visto modificadas. El lunes 18, se prescindió de la habitual comparecencia de Cospedal. Desde esa fecha todo cambió. Tras recibir algunas críticas la número dos del PP dio la cara. Fue el 25 de febrero, el día en el que habló de la salida del extesorero como "simulación" o "indemnización en diferido". A partir de entonces, nunca más. Cada lunes ha habido una excusa. El 4 de marzo, los periodistas se quedaron sin entrar en Génova. El 11 fue el desayuno informativo de la secretaria general, el 18, festivo... Se impone el estilo de Rajoy. El presidente del Gobierno ha tardado un mes en dar una rueda de prensa. Y lo ha hecho obligado al tener que acudir al Consejo Europeo. Pero en cualquier caso siempre se niega a entrar en el 'caso Bárcenas'.

No hay comparecencias, las preguntas de los periodistas caen en saco roto y no se enseña ningún tipo de documentación. La política de transparencia también está tocada. Y se podrá comprobar su salud ahora que el juez Ruz ha pedido al PP que entregue su contabilidad entre los ejercicios 1990 y 1999 así como las comunicaciones de las donaciones que recibió entre 1990 y 2011. Todo el mundo está pendiente de lo que van a hacer los populares después de que la Fiscalía Anticorrupción también les solicitará información y no la mandaran.

Las cuentas desde 2004

Aunque el PP dice que su intención es colaborar con la Justicia, habrá que esperar a ver qué presentan cuando finalice el plazo de cinco días que les ha dado el magistrado y que aún sigue vigente. En el informe de la investigación interna que presento Rajoy en su Comité Ejecutivo Extraordinario ya se señalaba que este se había realizado con "la revisión de las series de datos que se conservan (desde el año 1995 en adelante)". Y se indicaba que "adicionalmente está disponible toda la documentación desde el año 2004, convenientemente archivada, que sustenta los datos del último período de tiempo".

También en este documento se dice que "se toma 1995 como año de partida del estudio al no existir series de datos anteriores". Y que pone a disposición de la auditoría externa, que nunca se ha realizado, "todos los datos que puedan existir desde el año 95 así como la documentación pormenorizada de todas las cuentas desde el año 2004". Con ello el PP anuncia que solo dispone de "papeles" desde la llegada a la presidencia de Rajoy, destacando que todo lo ha remitido siempre al Tribunal de Cuentas que procede a su fiscalización.

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