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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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¿Qué pasaría si la Luna no existiese? Las consecuencias de perder nuestro satélite

El satélite es más relevante para la vida en la Tierra de lo que pensamos

Esto es lo que pasaría si desapareciera la Luna. / YouTube // ScienceNeedle

La Luna está presente cada día sobre nuestro cielo. A pesar de que es la encargada de iluminarnos por las noches, no solemos fijarnos en ella hasta que se dan fenómenos astronómicos como los eclipses, cuando todas las miradas apuntan hacia nuestro satélite. No obstante, este cuerpo es más importante de lo que pensamos. ¿Sabes qué es lo que pasaría si de la noche a la mañana desapareciera para siempre?

El efecto más inmediato del que nos percataríamos si desapareciera la Luna es, obviamente, que las noches serían totalmente oscuras. Pero hay mucho más. A través de un vídeo publicado en YouTube en el perfil ScienceNeedle, el físico Carlos Álvarez y el comunicador audiovisual Diego Salvadores han dado a conocer las consecuencias que tendría para la Tierra perder nuestro satélite. Unas consecuencias, nefastas para el ser humano, que acabarían con la vida tal y como la conocemos.

De las mareas a un nuevo cambio climático

En primer lugar, la desaparición de la Luna supondría el adiós a las mareas tal y como las conocemos. A día de hoy, la fuerza de atracción gravitatoria de la Luna sobre la Tierra deforma la corteza terrestre, produciendo así las oscilaciones cíclicas que conocemos como mareas. En caso de que desapareciera nuestro satélite, las mareas no desaparecerían gracias a la presión ejercida por el Sol. No obstante, sí que serían mucho menos pronunciadas que las actuales.

El fin de la Luna también supondría el adiós a un eje de rotación estable. En la actualidad, el eje de rotación de la Tierra realiza un movimiento circular estable llamado "precesión". Todo ello gracias al movimiento orbital de nuestro satélite, que se encarga de estabilizar nuestro planeta. En caso de que perdiéramos nuestro satélite, la precesión terrestre se ralentizaría, por lo que el eje de rotación terrestre perdería su estabilidad.

Esto produciría un nuevo cambio climático en el que podríamos encontrarnos con veranos que superarían los 100 grados e inviernos con temperaturas por debajo de los 80 grados bajo cero. "Sin el flujo de estas corrientes marinas, el hemisferio norte se sumiría de nuevo en una nueva edad de hielo".

Adiós a un escudo contra meteoritos y al guardián de un gran número de especies

El hecho de sumir a la noche en la más absoluta oscuridad también alteraría los ritmos biológicos de muchas especies animales y vegetales. La desaparición de la propia luz solar reflejada por la Luna provocaría que muchas especies tuvieran que adaptarse a la oscuridad total de las noches sin luna, acabando así con muchas de ellas.

Mientras tanto, la desaparición de las mareas afectaría a aquellas especies adaptadas a los flujos y corrientes marinas. De esta manera, aquellos animales y plantas que se alimentaran de los nutrientes provenientes de las corrientes marinas deberían buscarse la vida para encontrar nuevos nutrientes. Los cambios drásticos de temperatura también afectarían a las migraciones, la época de celo, la hibernación en incluso el crecimiento de las plantas. Unos cambios que supondrían el fin para un gran número de especies.

Por último, decir adiós a la Luna también supondría decir adiós a un escudo protector contra los meteoritos. Durante los últimos siglos, el satélite ha logrado interceptar un gran número de rocas celestes que tenían previsto impactar por la Tierra. Por lo tanto, despedirse de nuestro satélite nos dejaría sin un escudo adicional con el que hacer frente a amenazas externas. En definitiva, y a pesar de que no le hagamos caso hasta la llegada de eventos como los eclipses, la Luna es mucho más importante para nosotros de lo que pensamos.

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