Gastro

¿Por qué nadie conoce a un chef que se haya cogido una baja por paternidad?

Cinco de los seis hombres consultados han excusado su participación en este artículo

Un grupo de cocineros, preparándose para el servicio. / Ryan McVay

MADRID

Las mujeres cocinan en el 90% de los hogares y ocupan alrededor del 40% de las plazas en las escuelas de hostelería, pero solo un 15% llega a ser chef y apenas protagonizan un 10-20% de las ponencias en los principales congresos gastronómicos. En la "impagable" comida ofrecida hace unos días a Robert de Niro en el Hotel Ritz de Madrid, de hecho, no hubo ninguna. Cero.

¿Por qué? La huelga feminista del 8 de marzo de 2018 consiguió que la pregunta tomase fuerza, pero al trasladársela a críticos y organizadores de eventos, la respuesta más habitual es que la igualdad acabará llegando, que es cuestión de tiempo. Un patadón pa'lante en toda regla que suele coincidir con un gesto de cierto hastío: "¿Otra vez con lo mismo?".

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Pero esa prometida igualdad no solo se está resistiendo. Si nos basamos en las últimas ediciones de la Guía Michelin y de la Guía Repsol, todo apunta a que volveremos a cambiar de siglo sin que el número de mujeres galardonadas se acerque siquiera al de hombres. Un síntoma que da visibilidad a algo mucho más profundo y preocupante. Algo que, por supuesto, no solo atañe a la gastronomía.

Excedencias y reducciones de jornada

Según María Pazos, de la Plataforma Por Permisos Igualitarios (PPiiNA), actualmente en España "hay pocas discriminaciones explícitas", pero sí muchas "trabas y zancadillas" que complican el reparto equitativo en la crianza de los hijos o las tareas del hogar.

En España acaban de equipararse los permisos de maternidad y paternidad: 16 semanas que, además, son intransferibles y remunerados al 100%. Pero Pazos aporta un dato muy relevante: las mujeres siguen pidiendo más del 90% de las reducciones de jornada y el 95% de las excedencias. Es decir, que cuando hay una pérdida salarial asociada, en España lo del cuidar sigue siendo cosa de ellas.

Una extraña coincidencia

Los chefs se han convertido en un referente social: tienen miles de seguidores, reciben premios y patrocinios, aparecen en programas de máxima audiencia... No es de extrañar, por lo tanto, que también se les interpele en cuestiones como la igualdad. Un asunto en el que llama la atención un dato: aunque muchos de ellos son padres, no hemos dado con ninguno que, más allá de unos pocos días o semanas, haya anunciado un paréntesis profesional para centrarse en la familia. Sí es habitual, en cambio, que sus mujeres —que a menudo trabajan en el restaurante como jefas de sala o como responsables de la gestión— hayan estado meses apartadas del negocio o trabajando menos horas.

Foto de familia de los chefs con tres soles de la Guía Repsol.

Es obvio que cada familia ha de tomar sus propias decisiones basándose en lo que más le convenga, pero también es muy llamativo que todas tomen el mismo tipo de decisión: él sigue trabajando y ella sacrifica parte de su carrera profesional para poder centrarse en la crianza.

Misma pregunta, diferentes respuestas

La periodista Maria Canabal, presidenta y fundadora de Parabere Forum, retrata la desigualdad con una anécdota: "Hicimos una encuesta sobre por qué hay tan pocas mujeres en la gastronomía. El 99% de los hombres dijeron que se debe a los horarios y a que tienen hijos. Pero el 99% de las mujeres dijeron que era por los salarios y por el acoso".

Canabal insiste en que "hay que empezar a escuchar a las mujeres", pero tiene claro que el problema del machismo en la cocina va mucho más allá de la conciliación: "La gastronomía es el sector con mayor número de denuncias por acoso sexual o moral. Es muy raro que cuando aparece un caso de violación los hombres lo condenen. Pero es que el grupo que tiene el poder no solo no lo quiere compartir sino que tampoco deja que se le reproche nada".

La importancia de lo que no se dice

Los periodistas no suelen dar detalles sobre el proceso de elaboración de sus piezas, pero en este caso la información que aporta el making off es tan relevante o más que el contenido en sí.

De los seis cocineros (hombres) contactados para la publicación de este artículo, uno ha accedido a responder preguntas y cinco han excusado su participación por distintos motivos: problemas de agenda (con varios días de margen), no querer meterse en líos, no saber qué decir...

Incluso, tras una conversación de varios minutos, uno de ellos se ha sentido atacado y ofendido por las preguntas planteadas, que aludían a los motivos que —más allá de la enfermedad o de una baja de paternidad— pueden justificar una ausencia en el restaurante: viajes, grabaciones de televisión...

"Tenemos los huevos cogidos"

Las cuatro cocineras consultadas para la elaboración de este artículo, en cambio, respondieron de forma extensa y en un breve plazo de tiempo. Algunas hablan abiertamente de machismo y otras exponen varios factores que ayudan a entender la complejidad del problema. Pero ninguna conoce a ningún chef que se haya tomado una baja —más o menos larga— de paternidad.

"Yo di a luz un domingo, que era mi día libre, y el miércoles ya estaba trabajando, así que me cogí una baja de un día", explica la valenciana Begoña Rodrigo, chef de La Salita. "Cuando mi jefe de cocina ha sido padre, en cambio, se ha cogido cuatro meses, que es lo que le correspondía. Y no conozco a chefs que lo hayan hecho, pero no es popular decirlo. Si eres trabajador de una empresa, te coges la baja; si eres el empresario, te comportas como un autónomo. No tiene nada que ver con que seas hombre o mujer. Los autónomos tenemos los huevos cogidos. Yo tuve a mi hijo en un cuco, delante de la puerta de la cocina, hasta los tres años. Hasta tengo fotos con mi hijo atado y cocinando. Pero las cosas han cambiado muchísimo después de la pandemia".

Un asunto pendiente

La mallorquina Maria Solivellas, chef de Ca Na Toneta, se muestra reticente a opinar sobre este asunto por el hecho de no ser madre, pero a continuación reconoce que el no haberlo sido se debe, en buena medida, a que se le hacía "un mundo" tener que compaginar el restaurante con la maternidad. "La conciliación es un problema que arrastramos desde hace muchos años. Que sean las madres quienes se ocupan de la crianza es algo fundado en cuestiones fisiológicas, pero también hay una parte absolutamente cultural. Creo que socialmente aún no lo hemos resuelto. A veces, por el mero hecho de priorizar su carrera profesional, se acusa de malas madres a mujeres que no lo son".

GASTRONOMIA: Monogràfic 8 de març

18:32

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Martina Puigvert Puigdevall, jefa de cocina del restaurante Les Cols, asegura que, cuando sus padres le tuvieron a ella y a sus dos hermanas, no se separaron mucho del restaurante. "Se lo iban combinando y se lo montaban bien. Para ellos era un proyecto de vida y ayudó mucho que el restaurante estuviera en la masía donde nació mi madre y donde aún vive mi abuela Clara, que siempre nos ha cuidado mucho. Pero día a día trazamos un camino más sostenible donde la conciliación es un punto importante. Hay que compartir las tareas y eso permitirá a la mujer seguir creciendo en el ámbito profesional", asegura.

"La conciliación no existe"

El caso de la venezolana Jenisse Ferrari, cochef —junto a su marido, Mario Ureña— del restaurante Qué leche! de Las Palmas de Gran Canaria, es un tanto distinto porque, después de tener a su primera hija, optaron por una fórmula salomónica: uno se hacía cargo del servicio de comidas y otro del de las cenas, de manera que mientras uno cocinaba, el otro se quedaba con la niña. Pero eso fue un tiempo.

"Siempre digo que la conciliación familiar en la restauración no existe. El servicio de un restaurante es casi incompatible con tener una familia. Con mi primer hijo hice una reducción de jornada. Mario hacía un servicio y yo el otro. Pero con el segundo hijo ha sido imposible porque abrimos otro restaurante. Hemos estado con los números muy justos. Es el precio que estoy pagando por pasar tiempo con mis hijos. Ahora que el pequeño tiene 18 meses ya me puedo plantear actividades en horario de oficina y por eso voy a empezar a dar clases de cocina en el restaurante, combinándolo con mi función como madre de dos niños muy pequeños. Pero la idea es enfocarme en el catering porque son fechas decididas y puedes trabajar con previsión. Una cosa es ser empresaria y otra es ser empleado".

"Cuando tengamos un hijo será a medias"

El único de los seis chefs consultados que ha accedido a participar en el reportaje ha sido Iñaki Munua, cochef del restaurante Ikaro de Logroño, donde trabaja junto a su mujer, Caro Sánchez. En su caso tampoco conoce a ningún chef que haya cogido una baja de paternidad.

"Es cierto que la mujer es la que se queda con el niño, pero tampoco creo que sea una cuestión de machismo. Yo estudié Educación Infantil y me enseñaron que el niño, sobre todo cuando es muy pequeño, siempre tiene una vinculación mayor con la madre. Va bastante unido al tema de la lactancia. De todas formas, mi mujer y yo tenemos claro que cuando tengamos hijos será a medias. Lo mejor es dividirse e intentar adaptarse. Pero somos propietarios, no tenemos cuatro meses ni mucho menos. Nos tendremos que turnar y nos tendrá que ayudar la familia. Bastantes cosas te quitan los restaurantes como para que te quiten también los primeros años de vida de tu hijo".

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