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Una profunda crisis que termina con dos presidencias: así ha sido el año político de Ayuso

Isabel Díaz Ayuso ha logrado su objetivo: liderar la Comunidad de Madrid y el partido regional superando uno de los años más complicados de su vida política

Congreso regional del PP de Madrid

Madrid

Isabel Díaz Ayuso ha conseguido su objetivo: presidir la Comunidad de Madrid y liderar, al tiempo, el Partido Popular (PP) autonómico. Dos victorias en poco más de un año, aunque claramente diferenciadas: especialmente por quienes estuvieron (y ya no están) en aquel 4 de mayo de 2021, y por el transcurso de un año en el que la presidenta autonómica ha vivido los momentos más tensos de su vida política.

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La mayoría obtenida por el PP en los comicios regionales abría un nuevo capítulo en las expectativas de Ayuso: era el momento para dar el salto a la dirección del PP de Madrid. La formación en Madrid vivía (hasta este viernes) bajo el liderazgo de Pío García-Escudero, heredero de Cristina Cifuentes al frente del partido tras su dimisión por el conocido como 'Caso máster'. El melón de la presidencia del PP autonómico se encontraba tímidamente cerrado, hasta que Ayuso se lanzó a abrirlo públicamente antes de que acabase el verano.

El anhelo de la líder autonómica se desvelaría en septiembre cuando, tras una visita a Castilla-La Mancha, Ayuso dejó claras sus intenciones. "El PP de Madrid es el único partido cuyo presidente o candidato no es presidente", decía en referencia al liderazgo de la formación. Una decisión que no gustó en la dirección nacional del partido.

Ayuso quería celebrar el Congreso autonómico cuanto antes. Planteó, incluso, hacerlo antes de que finalizase 2021. Conseguir una victoria en el Congreso regional implica poder gestionar el aparato de la formación a nivel autonómico: desde el nombramiento de portavoces hasta la elección de los candidatos, y Ayuso era consciente de la importancia de controlar el aparato del partido de cara a las elecciones municipales y autonómicas de 2023.

El pulso con la dirección nacional

La batalla por el control del partido en Madrid se hizo latente con la aparición de José Luis Martínez-Almeida. El alcalde de Madrid, muy cercano siempre a la presidenta, ocupaba un puesto de vital importancia en la dirección del partido: portavoz nacional. A medio camino entre Pablo Casado (expresidente del partido) e Isabel Díaz Ayuso, Almeida fue el elegido por la dirección nacional para postularse como presidente del partido autonómico. Almeida y Ayuso. Dos figuras emergentes del PP en Madrid que, si bien estuvieron siempre muy unidas, comenzarían a distanciarse por la pugna de la presidencia del partido.

La tensión era palpable en el PP y las luchas internas caldeaban el ambiente de una convención nacional celebrada a principios de octubre. "Hace un mes que estamos presos de noticias y comentarios viviendo un infierno político mediático desde que trasladé mi intención de dar un paso al frente en Madrid", reconocía Ayuso.

Sin embargo, Ayuso quiso acallar esos "rumores" que ya acusaban el desgaste de las relaciones entre Casado y el equipo de la líder regional: "Mi sitio es Madrid y daré lo mejor. Porque necesitamos que tú llegues a ser presidente del Gobierno".

Pero tras la ínfima tregua vivida en la convención, la pugna por el control del PP de Madrid volvió a dispararse. La tensión llegaría hasta tal punto que, incluso, Ayuso bloquearía de WhatsApp a Teodoro García-Egea, secretario general del partido y número dos de Casado. Un bloqueo motivado por los encontronazos a cuenta de la celebración del Congreso autonómico del PP.

Tal era la tensión entre ambos bandos que el alcalde de la capital propuso a Ayuso una suerte de tregua: ni él, ni ella para presidir el partido. Una tercera vía que apaciguara las relaciones y pusiera fin a los desencuentros entre equipos, tal como aseguraron entonces fuentes cercanas al regidor.

Tomás Díaz Ayuso, la EMVS y la fractura total del partido

La campaña previa a los comicios de Castilla y León, celebrados en febrero, supuso una breve tregua. Casado, Ayuso, Almeida y otros líderes regionales y nacionales recorrieron la comunidad para lograr que Alfonso Fernández Mañueco fuese investido como presidente de la Junta. Pero una vez conseguido (sin el éxito pretendido) el objetivo, las tensiones internas terminaron por estallar.

El cénit de las disputas entre la dirección nacional y el equipo de Ayuso llega a mediados de febrero. Tomás Díaz Ayuso, hermano de la presidenta, percibió una comisión por un contrato firmado entre la Comunidad de Madrid y una empresa (Priviet Sportive SL) durante los momentos más complicados de la pandemia; algo que, presuntamente, se habría investigado desde la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo del Ayuntamiento de Madrid (EMVS).

Se suceden las confrontaciones. Casado, por entonces presidente del PP, cuestionó la legalidad —y la moralidad— de la comisión percibida por el hermano de la presidenta. Ayuso reconocía que su hermano percibió una comisión, sí, pero no por parte de la Comunidad; sino de una empresa externa y devolvía la pelota a la dirección nacional. Ese mismo fin de semana, el 20 de febrero, miles de personas se manifestaban en la sede de Génova 13 pidiendo la cabeza de García-Egea y la de Casado. Ayuso no se hizo esperar. "Es gravísimo lo que ha sucedido y no puedo mirar para otro lado y hacer que todo sigue igual. Alguién tendrá que ver lo que ha pasado y pedir responsabilidades", decía el 21 de febrero la presidenta, en referencia al presunto espionaje que se habría fraguado desde la EMVS.

Tan solo un día hizo falta para conocer, en un mismo día, dos dimisiones: la de Almeida como portavoz nacional y especialmente la de García-Egea, hombre fuerte de Casado, que abandona ante las críticas recibidas por el presunto espionaje a la presidenta. "Hemos hablado Casado y yo y esta es la mejor solución", decía el 22 de febrero.

Tras una cascada de dimisiones en el PP, Casado intervenía tan solo un día después en la que sería su última sesión de control al Gobierno. Entre los aplausos de los diputados que pedían su dimisión, el presidente del partido abandonaba el hemiciclo. Apenas una semana después, abandonaría sus cargos en la dirección nacional.

La llegada de Feijóo, el fin de las hostilidades y la integración de Almeida

Alberto Núñez Feijóo. No podía ser otro el encargado de suceder a Casado. El nombre del gallego sonó durante los días más complicados de la crisis interna del PP, y era este el elegido por todos los barones para ponerse al frente de la presidencia del partido.

La llegada de Feijóo, que hasta el momento no se había decidido por abandonar Galicia y dar el salto a la política nacional, apaciguaba el ambiente en el entorno de Ayuso y daba prácticamente por zanjada las luchas internas en el PP. "Aquí no sobra nadie. Nos faltan los que se han ido y todos los que, si les damos una oportunidad, volverán. A todos ellos les esperamos en casa", decía Feijóo en el Congreso extraordinario celebrado a mediados de marzo. el líder gallego quiso, entonces, devolver la calma a un convulso PP a través de los elogios al tándem Ayuso-Almeida.

La presidenta regional, mostró también sus cartas. "Te vamos a apoyar, pero somos un equipo que tiene poca paciencia para las tonterías, poco aguante para las imposiciones. Pero somos un equipo que está dispuesto a darlo todo por un proyecto que merezca la pena", decía Ayuso.

Apenas tardó un día Almeida en pronunciarse y asegurar que no habría "problemas" entre la presidenta autonómica y él. Poco o nada se ha vuelto a hablar desde entonces, más allá de los posibles cargos que la líder regional escogería para su dirección de la que formará parte también el alcalde de la capital en un intento por integrar ambos equipos.

"En el comité de dirección estará, el primero, el alcalde de Madrid. Siempre lo ha estado, pero ahora quiero hablar de él. José Luis y yo somos dos mitades. Por cuestiones organizativas tuvimos dos listas en 2019. Dos listas, pero somos un mismo equipo y, a pesar de los momentos tan difíciles que hemos vivido, hemos trabajado con absoluta coordinación. Ahora tenemos el reto más importante: 2023. Y lo volveremos a afrontar juntos", ha dicho este viernes la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Ayuso ha conseguido su objetivo: ser presidenta por partida doble gracias a la celebración de un Congreso en el que todo el PP se ha mostrado unido. Un Congreso que, curiosamente, ocasionó una de las mayores fracturas internas en el PP.

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