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Las siete maravillas del 'chocoturismo': lugares que todo amante del chocolate debería visitar al menos una vez

Un recorrido ilustrado por tiendas, museos y plantaciones de cacao para disfrutar del chocolate lejos del sofá

Los actuales reyes de España, Felipe y Letizia, en una visita a la fábrica de Chocolates Valor (Vilajoyosa, Alicante), en 2006. / Carlos Alvarez

El turismo gastronómico es mucho más que ir a comer a restaurantes caros: mercados, bares, bodegas, puertos, museos, paisajes... Pero hay a quien, gustándole todo lo relacionado con la alimentación, tiene debilidad por algo en particular. En las redes sociales, de hecho, ya hay celebrities de las bravas o de las hamburguesas. Pero el caso más desarrollado, sin duda, es el del enoturismo, que combina la degustación de grandes añadas con la arquitectura monumental y las excursiones por el campo.

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El chocolate también cumple todos los requisitos necesarios para convertirse en la excusa principal de un viaje porque le gusta a casi todo el mundo (en inglés existe la palabra chocoholic), el proceso de elaboración es fascinante —desde el cultivo hasta la elaboración— y, gracias al cine, la música o la publicidad, se ha acabado convirtiendo en un elemento destacado de la cultura pop. El Día Mundial del Chocolate, de hecho, conmemora el nacimiento del escritor galés Roald Dahl, autor de Charlie y la fábrica de chocolate.

"Yo hago chocoturismo", explica Pol Contreras, ganador del premio Pastelero Revelación (2019) en el congreso gastronómico Madrid Fusión. "Todos los años me voy 2 o 3 meses a países productores cacao para conocer plantaciones, agricultores y métodos de cultivo, además de conocer a otros chocolateros y compartir conocimientos y experiencias".

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Pero Contreras, que además de encargarse de los postres en El Portal del Echaurren (dos estrellas Michelin), también produce su propio chocolate bean to bear, no es el único chocoturista del mundo (ni mucho menos). Isabel Félez, responsable de la empresa turolense Chocolates Artesanos Isabel, asegura que "hay mucha gente a que le interesa el cacao y el chocolate" porque, "aunque nos gusta a todo el mundo, sabemos poco de él".

Basta con hablar con gente como Pol Contreras o Isabel Félez para identificar de inmediato una buena lista de lugares y actividades imprescindibles para los amantes del chocoturismo (tanto si creen que el chocolate blanco es chocolate como si no). Los hemos agrupado en siete maravillosas categorías:

1. De Combú a Sao Tomé y Principe

Sin cacao no habría chocolate, así que todo buen chocoturista debería intentar ir al origen, al menos, una vez en su vida. Algo que, por otro lado, cada vez es más sencillo. La chocoperiodista venezolana Helen López asegura que cada vez hay más experiencias turísitcas vinculadas al cacao en países como Ecuador, Colombia, Venezuela o Perú. "En las regiones donde hay cacao vas a encontrar facilidades, pero personalemnte recomiendo ir al Amazonas, de donde es originario, y en concreto a la isla de Combú, en el norte de Brasil".

Betsabeth Alvarez (98 años), durante la recogida del cacao en una finca de Cuernavaca (Colombia).

Betsabeth Alvarez (98 años), durante la recogida del cacao en una finca de Cuernavaca (Colombia). / Jan Sochor

Raquel Setién, de la empresa de café y chocolates Kaitxo, se queda con la enorme diversidad de Perú —"tienen variedades distintas en cada región"—, pero anima a cualquiera que vaya a un país del Caribe pensando en las playas paradisiacas a salir del hotel y explorar los orígenes del cacao: "En Cuba o la República Dominicana es muy fácil hacer una excursión para ver in situ las plantaciones e incluso el proceso completo del chocolate, lo cual te cambia bastante el concepto".

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Pol Contreras también recomienda países como Guatemala, Belize o El Salvador porque, más allá del cultivo del cacao, "vas a encontrar una cultura más arraigada y menos centrada en el concepto del cacao como golosina". Pero asegura que "en la India tambien encuentras muy buenos cacaos y plantaciones curiosas" y no se olvida de que "África es el mayor productor de cacao mundial, sobre todo Costa de Marfil y Ghana". Su próximo destino como chocoturista, de hecho, será Sao Tomé y Principe —"el primer país africano al que llegó el cacao, de mano de los portugueses"—, pero para quien busque algo más a mano también hay buenas noticias: "En Málaga y en Canarias ya se está cultivando cacao".

2. La fábrica de chocolate

Lo que aparece en las adaptaciones cinematográficas de la novela de Roald Dahl no son fábricas de chocolate de verdad, pero sí existen muchas otras que pueden visitarse, tanto en España y como en el resto del mundo. Antes de convertirse en reyes de España, por ejemplo, Felipe y Letizia disfrutaron de un tour por las instalaciones de Chocolates Valor, en Villajoyosa (Alicante), donde también hay un museo que incluye una vista panorámica del interior de la fábrica.

Una fábrica de chocolate dentro de un museo (Zaans Museum).

Una fábrica de chocolate dentro de un museo (Zaans Museum). / Prisma by Dukas

Pol Contreras también recomienda visitar la antigua fábrica de Chocolates Jolonch de en Agramunt (Lleida) —"un mito"—, pero asegura que en el País Vasco hay varias fábricas antiguas que se pueden visitar y que "en Bélgica tienes pueblos enteros que parecen la fábrica de Charlie". El Zaans Museum de Zaandam (Holanda), de hecho, cuenta con una de principios del siglo XX que parece sacada de un cuento.

La maestra chocolatera Lisa Woestyn muestra cómo se elabora el famoso chocolate belga en el Museo del Chocolate de Bruselas.

La maestra chocolatera Lisa Woestyn muestra cómo se elabora el famoso chocolate belga en el Museo del Chocolate de Bruselas. / Anadolu Agency

Quien prefiera una experiencia más cercana y más directa, sin embargo, puede visitar el obrador de Chocolates Artesanos Isabel, en Alcorisa (Teruel). "Hacemos todo el proceso desde el cacao y a la gente que viene a verlo le enseñamos cómo funciona", explica la responsable de una empresa que lleva 10 años dando trabajo a mujeres del medio rural y que, además, no deja de ganar premios.

3. Mancharse las manos (y chuparse los dedos)

El turismo gastronómico es, por encima de todo, un turismo de experiencias, y eso, llevado al campo del chocoturismo, puede significar muchas cosas. La más mundana, seguramente, es un buen desayuno de chocolate en churros. Algo en lo que España es, sin duda, potencia mundial porque, más allá de lugares como San Ginés (Madrid) o el Kiosco de Calentitos de la Macarena (Sevilla), casi cada barrio tiene su pequeño santuario.

Los desayunos en la pintura del siglo XVIII

Los desayunos en la pintura del siglo XVIII

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Pero quien quiera ir un poco más allá puede apuntarse a una cata o un taller de chocolate, como los que organiza Helen Chocolate en Madrid: "Cuando descascarillas, refinas y moldeas empiezas a valorarlo más, y no solo por el sabor, también por la textura. Es muy recomendable hacer algo con tus propias manos y nada mejor que el alimento más sexy del mundo".

Jordi Roca, considerado como el mejor Pastry Chef del mundo por 50 Best, propone una experiencia más simbólica, casi espiritual: visitar el Mosterio de Piedra (Zaragoza), que es donde algunos creen que se hizo chocolate por primera vez o que, al menos, se probó el cacao mucho antes que en el resto de Europa.

Para los que prefieran algo más tangible, de todas formas, tampoco estaría nada mal alojarse el Hotel Boutique Casa Cacao, un lujoso satélite del Celler de Can Roca situado en pleno centro de Girona y en el que, por supuesto, no faltan las delicatessen: bombones, cócteles con licor de cacao, xuixo de chocolate 75%, galleta de chocolate moscovado con nueces de macadamia y confitura de cerezas...

4. Chocolate en los museos y museos del chocolate

El chocolate nos acompaña desde hace siglos y eso ha dejado huella en la Historia del Arte. En el Museo del Prado, por ejemplo, se puede contemplar Bodegón con servicio de chocolate y bollos, de Luis Meléndez. Una imagen muy similar a la que se ha podido contemplar en las cocinas del Palacio Real durante las últimas ediciones del Gastrofestival. La escultura Schokoladenmeer de Dieter Roth, por su parte, forma parte de la colección permanente del MACBA, y en la tienda de regalos del Thyssen se pueden comprar tabletas de chocolate con envoltorios inspirados en obras de Cezanne, Popova o Degas.

El elefante de chocolate elaborado por Lluc Crusellas en la final del World Chocolate Masters.

El elefante de chocolate elaborado por Lluc Crusellas en la final del World Chocolate Masters. / Juan Cristobal Del Pedregal B

Pero también hay varios museos dedicados íntegramente al chocolate. "El Espai Xocolata de Simón Coll (sant Sadurní d'anoia, Barcelona) está muy bien, el Museu de la Xocolata de Barcelona [donde puede verse la escultura del elefante con la que Lluc Crusellas en el mejor chocolatero del mundo] es excelente", asegura Jordi Roca. Raquel Setién recomienda las máquinas antiguas y la colecicón de tazas del Museo del Chocolate de Gorrotxategi en Tolosa (Gipuzkoa).

Esculturas de animales en el Museo del Chocolate de Shanghai (China).

Esculturas de animales en el Museo del Chocolate de Shanghai (China). / Future Publishing

Muchas grandes capitales del mundo cuentan con su propio museo del chocolate. En el de Shanghai tienen casi un zoo de chocolate, en el de Bruselas te explican paso a paso cómo se elabora el famoso chocolate belga y en el de Colonia puedes acariciar a una vaca de Milka. Pero Pol Contreras recomienda especialmente el Museo del Chocolate (MuCho) de México.

5. La mejor tienda de chocolate del mundo

Helen López suele decir que el mejor chocolate del mundo es el que no quieres compartir y, por extensión, la mejor tienda de chocolate del mundo es esa en la que puedes comprar un chocolate que te va a hacer feliz. ¿Podría, incluso, tratarse de un supermercado? Los expertos consultados por la Cadena SER coinciden en recomendar los chocolates artesanos o bean to bar y eso, por lo general, suele encontrarse en lugares más pequeños.

Museo del Chocolate de colonia (Alemania).

Museo del Chocolate de colonia (Alemania). / ullstein bild

Pero basta con echar un ojo a las listas de las mejores tiendas de chocolate de las grandes capitales del planeta para llegar a la conclusión de que es imposible quedarse solo con una: Stick With Me Sweets (Nueva York y Seúl), Jacques Genin (París), Le Jeune Chocolatiers (Londres), Pierre Marcolini (Bruselas), Minimal Tomigaya (Tokyo), Frédéric Ducret (Ginebra), K Chocolatier (Los Angeles)...

Pol Contreras también destaca el nivel de La Rifa (México). Pero en España hay un buen puñado de tiendas que pueden competir de tú a tú con cualquiera. Jordi Roca recomienda cualquiera de la Asociación Bean To Bar Chocolate (de la que también forma parte Casa Cacao) y Raquel Setién aconseja pasar por La Deliciosa (Madrid). Pero tampoco están nada mal Oriol Balaguer (Barcelona), Enric Rovira (Castellbell i el Vilar), Moulin Chocolat (Madrid), Brescó (Benabarre) o Lapaca (Huesca).

6. Del Salon du Chocolat al BasqueTxok

Al preguntarle por una recomendación para hacer chocoturismo, Helen López responde de inmediato: "El Salon du Chocolat de París [del 28 de octubre al 1 de noviembre] es una institiucón con más de 30 años de historia y en el que se reúnen todas las marcas tradicionales francesas y también marcas de todo el mundo, así que, tanto si te quieres iniciar como si eres un super amante, bien vale una visita".

Pero hay otros salones y ferias interesantes. En WOW (Oporto), días antes del Salon Du Chocolat de París, se celebrará el Chocolat Festival Portugal Balsameda. Y Raquel Setién recomienda también el BasqueTxok de Balmaseda (25 y 26 de febrero), una de las pocas ferias de Europa dedicadas al chocolate bean to bar: "Creo que es el mejor sitio para entender y saber en qué consiste".

7. El kilómetro 0 del coulant

La séptima maravilla del 'chocoturismo' tenía que ser, sí o sí, un postre de chocolate, y al pedirle al crítico gastronómico Philippe Regol que destaque uno, no lo duda: el coulant de chocolate Michel Bras. Un prodigio de la repostería patentado en 1981 que ha sido copiado hasta la saciedad y que su hijo Sébastien sigue reinterpretando en el restaurante Le Suquet de Laguiole (a tres horas en coche de Montpellier).

España tiene sus propios highlishts: la Anarkia o el Viaje a la Habana de Jordi Roca, la Gianduja Real de Paco Torreblanca, el postre de maíz, chocolate y cajeta que se servía en el Hoja Santa de Albert Adrià, los pimientos de Disfrutar, la tarta de ocho texturas de chocolate de Oriol Balaguer, el brownie de dos chocolates de Isabel Maestre, la esponja helada de cacao de Martín Berasaegui...

Una lista a la que ya pueden sumarse llas creaciones de los ganadores de las últimas ediciones del concurso al mejor postre de chocolate de The Best Dessert, organizado por Espai Sucre: Arnau Casanovas (Divnum, Girona) y Ausiàs Signs (Tatau Bistró, Huesca).

Carlos G. Cano

Carlos G. Cano

Periodista de Barcelona especializado en gastronomía y música. Responsable de 'Gastro SER' y parte del...

 
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