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Domingo, 18 de Agosto de 2019

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Cuatro claves para entender la paleodieta

Incluye tanta carne que los historiadores bromean y aseguran que no es muy sana “a no ser que, después de las ocho horas de oficina, corramos otras cuatro detrás de un mamut”

Hígado de cabra con laurel. /

Ni semillas de chía ni cocina macrobiótica. La última moda es la paleofood o dieta paleolítica, basada en comer como lo hacían nuestros antepasados hace miles de años.

Sus defensores aseguran que comer de forma parecida a como lo hacían los homínidos prehistóricos es una forma de descubrir nuevos sabores y de mantenernos sanos. Pero, ¿en qué consiste exactamente?

Portada de Recetas Páleo. / LIBROS CÚPULA

  1. Grandes cantidades de proteína.Según Jordi Salas, profesor de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, nuestra dieta habitual incluye "un 10 o 15% de proteínas", mientras que la filosofía páleo propone que el porcentaje sea del 40 %, lo cual incrementa también la proporción de grasa porque "los animales de aquella época eran muy fibrosos”.
  2. Nada de lácteos. Hace miles de años el organismo humano no estaba preparado para digerir la lactosa, por lo que no se contemplan.
  3. Comer lo que da la tierra. Los vegetales, en general, brillan por su ausencia. Solamente se permite recurrir a los tubérculos, como la patata o el boniato, y también a algunas raíces.
  4. Beneficios dudosos. El hecho de comer mucha carne y superar las cantidades diarias recomendadas puede ser una bomba de relojería para el organismo, aunque aún no están comprobados los efectos a largo plazo.

Los historiadores Cinta Bellmunt y Eudald Carbonell han publicado un libro, Dieta Páleo (Cúpula, 2016), que incluye 60 recetas inspiradas en el Paleolítico: caballo estofado con manzana, revuelto de huevos con cangrejo y espárragos, atún cocido a la piedra...

Huevos de avestruz a la losa con cebollinos. / M. ÁNGELES TORRES

También destacan platos como el bisonte americano con frambuesas, los huevos de avestruz a la losa con cebollinos, el canguro a la brasa, la ranas con lavanda o las navajas a la menta.

Muchos de los ingredientes utilizados, de hecho, se basan en la información recopilada durante los proyectos de investigación del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social en diferentos yacimientos como el de Atapuerca.

Carbonell recalca que no es un libro sobre la dieta de nuestros antepasados sino sobre este tipo de cocina, e ironiza sobre los que quieren convertirlo en un modus vivendi: “Solamente está indicada en caso de que, después de estar sentado durante ocho horas trabajando, se corra durante media jornada más detrás de un mamut”.

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