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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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Los acusados

Sexta jornada del juicio del procés: turno de Santi Vila, los Jordis y Forcadell

El tribunal tiene previsto terminar este jueves con Santi Vila, Jordi Sànchez, Jordi Cuixart y Carme Forcadell

VIla (de espaldas), Cuixart y Forcadell durante el juicio / ()

El Tribunal Supremo afronta su segundo maratón de declaraciones en el juicio del procés este jueves, con cuatro acusados que reflejan tres distintas caras del procés independentista: Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, Carme Forcadell y Santi Vila. La Fiscalía ubica a cada uno de ellos en cada uno de los "tres pilares básicos" del desafío soberanista y cada uno ha desplegado una estrategia completamente opuesta a lo largo del proceso.

El expresidente de la ANC y el presidente de Òmnium Cultural llegan al juicio acusados de encabezar la movilización ciudadana como "instrumento de presión para obligar al Estado a capitular frente al nacimiento de esa nueva república". Acusados de estar detrás de la manifestación del 20 de septiembre frente a la Consellería de Economía en Barcelona, impedir los registros judiciales de la operación Anubis y de empujar a cientos de catalanes a enfrentarse con la Policía Nacional y la Guardia Civil, la Fiscalía pide 17 años de cárcel para cada uno por rebelión.

En el caso de Jordi Sànchez, diputado suspendido pero entonces al frente de la ANC, su estrategia ha pasado por desvincular a las asociaciones sociales de los partidos políticos - "Ni yo ni la ANC hubiéramos aceptado ningún dictado sobre lo que hay que hacer" - asegurar que "en ningún momento la voluntad era obstaculizar el funcionamiento de ninguna comisión judicial" y sin renunciar a la denuncia de proceso político. "Catalunya no es Korea", llegó a decir Sànchez en el Tribunal Supremo.

Jordi Cuixart convertirá en su mejor defensa no haberse sentado nunca en un escaño y no haber salido nunca en una lista electoral. Por eso su escrito de defensa centra su argumentación en un décalogo de derechos fundamentales que, considera, ha vulnerado esta causa en su caso. "Creo que esta causa atenta directamente contra mi libertad ideológica y de expresión", dijo en el Supremo en abril del año pasado. El objetivo de ambos: desmentir el relato de batalla campal callejera que la Fiscalía les atribuye.

Forcadell: el filtro formal

Cerrará la ronda de acusados una mujer que ha visto como sus antiguos compañeros de Mesa en el Parlament van a ser juzgados en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y acusados de desobediencia, no de rebelión como ella. Carme Forcadell expondrá mañana lo que ha repetido hasta la saciedad en fase de instrucción: que "lo único que hace la Mesa es admitir a trámite todos los documentos y sólo mirar la forma".

La Fiscalía acusa a la expresidenta del Parlament de Catalunya de encabezar el "pilar básico parlamentario" del procés facilitando la tramitación de hasta once normas independentistas "abiertamente inconstitucionales", además de participar en varias manifestaciones y convocar a la ciudadanía al referéndum. "No participé en el referéndum de ninguna manera, no formo parte del Gobierno", recordó en abril del año pasado al juez Llarena.

Su abogada, Olga Arderiu, ha preguntado en los últimos días puntualmente a cada uno de los acusados si Carme Forcadell participó de alguna manera en las reuniones o actuaciones del Govern de Carles Puigdemont, recibiendo respuesta negativa de todos ellos. "Estoy dispuesta a renunciar a mis ideas si comportasen violencia", ha llegado a decir en sede judicial. La Fiscalía pide 17 años de cárcel para ella sólo por rebelión. 

Un conseller anti-DUI

El Tribunal Supremo también espera con intriga la declaración de Santi Vila, el exconseller de Empresa que se bajó a última hora del tren del independentismo al no estar de acuerdo con la Declaración Unilateral de Independencia que se aprobaría apenas 24 horas después de abandonar el Govern. "Mis intentos de diálogo han fracasado", dijo entonces a través de un tuit que deja en mal lugar todas las constantes apelaciones al diálogo del resto de acusados que se quedaron a la diestra de Carles Puigdemont.

Santi Vila abandona la prisión de Estremera en 2017 / Alberto Pozas

La Fiscalía le atribuye un delito de desobediencia y malversación y pide 7 años de cárcel y multa de 30.000 para él sin atribuirle ningún acto concreto además de firmar los acuerdos y decretos del Govern en pos del referéndum. Tras haber pasado una noche en prisión en noviembre de 2017 y haber sido repudiado por u sector importante del independentismo, mañana podrá explicar qué le llevo a abandonar el proyecto y qué quería decir cuando expresó, en un comunicado, que "la vía del diálogo y la mediación que siempre he defendido nuevamente ha fracasado".

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