Domingo, 09 de Agosto de 2020

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Coronavirus Covid-19

Así es el confinamiento selectivo con el que intentan frenarse los rebrotes de coronavirus

De momento conviven los modelos del aislamiento quirúrgico de edificios con el cierre de comarcas

La llamada nueva normalidad también ha traído consigo nuevos confinamientos, pero al haberse descentralizado la gestión de la pandemia del coronavirus —la llamada cogobernanza—, las medidas de prevención se están aplicando de forma distinta en cada territorio. En Santander, por ejemplo, hemos visto medidas quirúrjicas para aislar un edificio, con sus 34 viviendas y sus 80 vecinos. En otras zonas, sin embargo, se ha optado por la comarca como espacio de referencia.

El primer caso importante se vivió en el sur de la provincia de Huesca y la Consejería de Sanidad optó por aplicar medidas de la fase 2 del estado de alarma a las comarcas de La Litera, Bajo Cinca, Cinca Medio y Bajo Aragón-Caspe.

Más allá del uso obligatorio de la mascarilla y la distancia social, volver a la fase 2 implica no poder salir del área confinada (salvo por motivos justificados), pasear sin restricciones horarias, aforo máximo del 50% en hostelería (y sin acceso a la barra), apertura limitada de playas y piscinas...

El Gobierno de Aragón también ha recomendado limitar los desplazamientos con origen o destino en las zonas afectadas, pero recordando que su mensaje "no deja de ser una recomendación" porque en realidad, carecen de competencias para limitar la movilidad.

Restricciones poco reguladas

Las comunidades autónomas pueden ampararse en la Ley General de Sanidad y en la Ley de Medidas Especiales de Salud Pública, recurriendo a las Fuerzas de Seguridad bajo supervisión judicial. Pero la norma no detalla medidas con exactitud (el artículo tercero es ambiguo: "la autoridad sanitaria, además de realizar las acciones preventivas generales, podrá adoptar las medidas oportunas"), por lo que debe interpretarse en cada caso. 

Tanto en el caso de Santander como en el de Aragón, las restricciones han sido efectivas, pero innegablemente incómodas y preocupantes a nivel económico. En plena temporada veraniega, además, su imagen ha quedado afectada.

El caso de la comarca lucense de A Mariña ha sido un poco distinta a causa de las elecciones autonómicas. La Xunta decidió aplicar una orden de cinco días de confinamiento, pero plagada de recomendaciones —más que de prohibiciones— y destacando su carácter revisable: reuniones de 10 personas (no convivientes), aforo máximo de 60 personas en espacios cerrados y 150 abiertos...

La alcaldesa de Lourenzá (Lugo), con algo menos de 2.200 habitantes, es una de las 10 que han firmado una petición para que se pospongan las elecciones gallegas. En conversación telefónica con la Cadena SER, Rocío López (PSOE) reconoce que "la situación en A Mariña no es muy buena", pero asegura que "el confinamiento está siendo un poco peculiar" por la duración de los 5 días.

"Nos podemos desplazar dentro de la comarca, pero recomiendan que lo hagamos solo para trabajar o por cuestiones importantes", explica. "En estos pueblos no tenemos policía municipal, pero sí ha aumentado la presencia de la Guardia Civil, sobre todo para controlar los accesos por carretera a la comarca".

La norma publicada por la Xunta de Galicia el pasado fin de semana incluye un capítulo de "restricciones a la movilidad y a las agrupaciones de personas", pero con excepciones que también permiten una aplicación laxa: desplazamiento al lugar de trabajo, al domicilio, "situación de necesidad"...

López cuenta que sus vecinos están concienciados y que todo el mundo usa la mascarilla y los geles. De hecho, se está viviendo con más preocupación ahora que en abril porque, en aquel momento, el coronavirus apenas había llegado a Lugo. Ahora, en cambio, en su pueblo ya hay un caso confirmado y otros 8 en seguimiento. "Extraoficialmente sé que hay dos positivos más", explica.

Polémica e incertidumbre

Las medidas aplicadas no gustan a todo el mundo y, si durante el estado de alarma era el Gobierno, con Pedro Sánchez y Salvador Illa a la cabeza, quienes encajaban las críticas de presidentes autonómicos y empresarios, entre otros, ahora son los responsables regionales quienes están lidiando con la disparidad de criterios.

El abogado leridano Jorge Culleré, por ejemplo, ya ha presentado un recurso de apelación pidiendo el levantamiento del confinamiento en la comarca del Segrià (Lleida) porque considera que la Generalitat no ha argumentado la razones de una medida que, desde su punto de vista, no es ni proporcionada ni progresiva, por lo que describe un agravio comparativo respecto a otras zonas con situaciones similares, como Albacete, donde también se han confinado edificios concretos.

El presidente gallego Núñez Feijóo, por su parte, ya ha avanzado que, dependiendo de la evolución del brote en A Mariña, se volvería de forma progresiva a la nueva normalidad o se aprobarían "nuevas restricciones" en horarios y aforos.

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